miércoles, 27 de abril de 2016

¿Traidores en el PP de Lugo?

No hay forma de que les pueda contar la excursión con los perrillos del domingo, a ver mañana, pero es que se me acumula el chollo y quieran que no los temas van saliendo a una velocidad pasmosa. Hoy tampoco toca porque ayer estuve de tertulia de radio con Quique Rozas y hablamos, como no podía ser menos, de la que se lio en la comida de los afiliados del PP de la zona rural de Lugo celebrada este pasado domingo .

Se ha puesto sobre la mesa el concepto de “traición” dentro de un partido político, en este caso el mismo PP de Lugo. El presidente de su junta local en la ciudad, Jaime Castiñeira, habló en esa comida, con varios cientos de personas (lo cual hace que no sea precisamente un foro privado), de los peligros de las “traiciones” en el seno de la militancia.

No hace falta conocer demasiado la situación interna del PP local para poner nombre y apellidos para pensar que la cosa iba por Quique Rozas, aunque al día siguiente Jaime se esforzó en intentar convencernos de que hablaba de la Federación de Vecinos, si bien también tuvo un emotivo recuerdo para Quique liándola de nuevo.

En lo que a mi experiencia personal se refiere no es la primera vez que Jaime acusa de “desleales” y “traidores” a aquellos que tienen la osadía de opinar diferente que él, o incluso a quienes opinan lo mismo. Me viene a la cabeza un tema que creo que ya les comenté, sobre un reportaje de La Voz de Galicia en que se nos pedía opinión a seis militantes sobre la conveniencia de realizar elecciones primarias en el que entonces era mi partido, y los seis coincidimos en nuestra favorable impresión de la importancia de ese proceso. Éramos Joaquín García Díez, Luis Lamas, Muíña (alcalde de Friol), Iravedra, el propio Quique Rozas y yo. A los seis se nos calificó de “desleales” por opinar así, lo que no deja de tener su guasa porque el propio Presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, se ha mostrado favorable a ese proceso en reiteradas ocasiones. Será que también él es un “desleal”.

Tengo que decir que hay algo con lo que estoy de acuerdo con Jaime: no es muy normal que utilices toda cuanta herramienta tienes para atacar a un partido por las mañanas y que por las tardes afirmes defenderlo. La Federación de Vecinos utilizó políticamente la reclamación del HULA para hacer daño al PP conscientemente, y ahora que ese tema se les va quedando sin argumentos la han tomado con el tren.

Ambas reclamaciones son perfectamente lícitas, solo faltaría, y no pienso que el hecho en sí mismo de apoyarlas te convierta en “traidor”. No hablamos de eso sino de la forma de llevar a cabo esas reclamaciones, de las fechas elegidas, de la agresividad política, y de los padrinos elegidos para ir de la mano. Si eres del PP, aunque estés muy a favor de los servicios del HULA es raro que permitas que otros partidos utilicen políticamente el asunto de una forma tan grosera. La reclamación empezó muy bien, cuando la llevaba Abre la Muralla, sin banderas ni política de por medio hasta que se metió, precisamente, la Federación de Vecinos, que entonces es cuando empezaron a aparecer los Pedro Sánchez, los Besteiro y los Orozco de turno para hacerse la foto.

Traiciones clásicas...
En ese sentido puedo entender la postura de Jaime. Otra cosa es que comparta la oportunidad de decir semejante cosa en un foro de militantes a las pocas semanas de unas elecciones internas en las que su candidata (y la mía) ha perdido. Suena a “vendetta” o a pataleta infantil que refleja más la rabia del ponente que la realidad de la postura.

Les sorprenderá que afirme que Jaime no me cae mal. De hecho personalmente es una persona a la que tengo cierto aprecio, derivado de las batallas en que compartimos trinchera (no en el mismo rango, por supuesto), e incluso valoro sinceramente que tenga la amabilidad de seguir saludándome por la calle a pesar de ser consciente de mis críticas hacia él, que vienen, exclusivamente, de que me parece que no da una en lo político.

Lo del domingo fue, en mi opinión, una torpeza en el mejor de los casos. Echar sal en una herida que está aún fresca y utilizar un lenguaje bélico que no ayuda a acercar posturas ni a unir a nadie, que es su obligación como Presidente de la Junta Local.

En fin, iremos viendo cómo se desarrolla la cosa, pero por ahora recomendaría que en el futuro en lugar de café en esas comidas rematen con tila. Parece que hace falta.

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