jueves, 9 de junio de 2016

La República Independiente de Podemos


Podemos ha acertado en la presentación de su campaña comercial para las elecciones del día 26. No se han cortado ni un pelo y han hecho de su programa electoral un catálogo en el que imitan al de Ikea con toda intención, la de contactar con lo que queda de la clase media y media-baja, que somos todos en el mejor de los casos. Supongo que Amancio Ortega no me lee así que puedo darlo por excluido del cómputo. Además, a él le va a ir bien igual gobierne quien gobierne.

Obviamente la similitud es cualquier cosa menos casual
A lo que iba. La salida del armario que supone dar el salto ideológico de “somos un partido de la calle, del pueblo y de las personas” a venderse como un producto comercial más me parece digna de elogio y por lo menos ha cosechado comentarios como el que están ustedes leyendo.

¿Que es dudosa la coherencia de utilizar la imagen de una multinacional multimillonaria y que amasa una fortuna escandalosa contra la que Podemos dice luchar para presentar las ideas de un partido que pretende ser revolucionario? Bueno, nunca han ocultado que cualquier medio es lícito para alcanzar el poder, y si hay que hacer campañas de maquillaje se hacen. Es un soplo de sinceridad entre tanta palabra hueca. No es que me guste el contenido, pero al menos pone negro sobre blanco lo que todo el mundo sabe.

Debate "de chicas". Como si fueran los años 60
Entre el debate “de chicas” (como dando el mensaje de que no pueden debatir con hombres, a pesar de Soraya, y que el debate "de veras" queda para más adelante, cosa que es más sexista que los anuncios de aspiradoras los años 60), el encuentro a cuatro (que no son dos), y las tácticas supuestamente torticeras de algún periodista metido a sumo sacerdote de lo correcto para la parte siniestra de la sociedad, ya estamos de campaña hasta el gorro y aún ni la hemos empezado a sufrir.

Anecdóticamente les diré que como Blogger, la plataforma en la que publico esta bitácora, te permite ver diariamente el seguimiento, es increíble la caída de visitas que hay cuando hablo de política. “¿Y aun así lo haces?”, preguntará el avispado lector. Pues sí, qué quieren que le haga, es una manía como otra cualquiera y lo de haber estudiado Ciencias Políticas me tira mucho. Aunque entiendo el hartazgo.

Nos quedan quince días de padecimiento y les recomiendo que cojan un papel y apunten a quién votarían hoy, porque lo que nos digan los próximos 15 días es simplemente lo que el catálogo de Ikea/Podemos: publicidad, en muchos casos engañosa.

Ninguno de los cuatro candidatos ha hecho lo que dijo en campaña que haría. Ni Rajoy cumplió su “no vale cualquier cosa para alcanzar la Moncloa” (lo de ofrecer a cambio gobiernos de ciudades y comunidades autónomas me pareció escandaloso), ni Pedro Sánchez su “no pactaré con populismos” (bueno, lo cumplió pero porque no le dejaron pactar, que él vendería a su madre por un día en la presidencia), ni Pablo Iglesias aquello de “lo importante no son los cargos” (menos la Vicepresidencia, que “me la pido”, además de los ministerios clave en cualquier golpe de Estado), ni Albert Rivera su “no entraré en un gobierno que no presida yo” (lo mismo que Sánchez, porque no tuvo ocasión que si no…).

Esto nos demuestra que no es fiable nada de lo que escuchemos. De hecho las campañas deberían durar una semana como máximo, porque realmente ya nos tienen metidos en faena permanentemente así que ya da igual.

Si el catálogo de Podemos triunfa, al menos lo de la “república independiente de tu casa” puede ser cierto, siempre que tomemos Cataluña como “tu casa”. La única cosa que no imitan de los suecos es que el control del gasto es algo que llevan a rajatabla, mientras que ellos “venden” un aumento de 60.000 millones más de euros, que a ver de dónde los sacamos. Es un consuelo ver que la menos dan pistas de por dónde van a ir de verdad.

Luego no digan que no estaban avisados.

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