¡Quién nos lo iba a decir hace unos días! Parece que la Diputación Provincial de Lugo, ese absurdo complejo de maniobras políticas cutres y puestos a dedazo sí puede servir de ejemplo para algo, y nada menos que para un acuerdo de sentido común entre las fuerzas más representativas, a día de hoy, en el panorama nacional.
Tanto me ha sorprendido la noticia que he cogido el teclado incluso yo, día festivo en que acostumbro a dejarlo tranquilo (y a ustedes) porque según en su día fui tremendamente crítico con cosas que veía en la Diputación hoy, a dos días de las elecciones generales, veo un atisbo de esperanza reflejado en esa institución.

Y ahora, en unos pocos meses nos encontramos con la tercera posibilidad: un acuerdo entre el Presidente de la Diputación y la portavoz del principal grupo de la oposición, un pacto PP-PSOE que permitirá que 22 de 25 diputados voten favorablemente unos presupuestos que son tan necesarios como el agua. Así sí. Esta es la forma de hacer las cosas.

A la segunda, a Elena Candia, tengo que felicitarla particularmente. He sido tremendamente crítico con ella en muchos aspectos porque creo que se equivocó, pero según digo una cosa digo la otra. Tener el coraje de sentarse a negociar con alguien que está ocupando un puesto que, por derecho, piensas que has ganado tú (cosa bastante razonable) es digno de mención. Que aun siendo el grupo mayoritario aceptes aprobar los presupuestos a quien debía estar calentando los asientos de la oposición, es un sapo que no creo que sea fácil de tragar y lo ha hecho porque sabe que la Diputación no puede seguir por más tiempo sin presupuestos. No por la Diputación en sí, entiéndanme bien, que a esa institución le va a ir bien pase lo que pase, sino por los muchos ayuntamientos que dependen de sus cuentas.
Lugo es una provincia de municipios enormes en cuanto a tamaño pero pequeños en lo que a recursos se refiere. Necesitan a la Diputación y sus máquinas para ejecutar obras básicas de las que no depende el político de turno, sino la población. Ese solo argumento justifica en sí mismo que se aprueben unos presupuestos, siempre y cuando éstos no sean un disparate.
Elena Candia ha demostrado visión de conjunto, y aunque sabe que le va a costar convencer a algunos de los más exaltados de entre sus filas (que también los hay, como en todas partes) la razón le asiste y el tiempo demostrará que ha acertado, porque ser líder de un partido como el PP, o el PSOE, implica que a veces hay que dejar a un lado la lucha de partidos y vestirse con el manto institucional. Eso han hecho. Y si alguien no lo entiende, debería repasar sus prioridades.
La población pide a gritos acuerdos, pactos, razonamientos y dejar las posturas extremas. Lugo puede presumir hoy de que en nuestra Diputación dos partidos que están a bofetadas en el panorama nacional han sabido sentarse a dialogar y han llegado a acuerdos. Eso es Política, con mayúsculas. Felicidades Darío, y sobre todo, felicidades Elena.
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