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| Cartel de la oficina de turismo (que se promocionará en FITUR) cerrada desde hace mes y medio, y personalidades importantes de ediciones anteriores de Arde Lucus |
La próxima semana es FITUR, esa feria de turismo que nos dicen que es súper importante aunque nadie sabe muy bien qué reflejo práctico tiene para Lugo. Lo único que vemos es a gente de aquí que se traslada a Madrid a pasar un par de días (a nuestra costa, normalmente) para hacerse fotos allí todos juntitos y volver sin el menor atisbo de contacto con las grandes empresas que van a hacer negocios, no el ganso.
El Ayuntamiento de Lugo tiene el dudoso honor de tener doble presencia, una por partido gobernante, y presentar dos proyectos diferentes, a cada cual más bochornoso.
Por un lado, está la parte de Cultura, del BNG, que hará campaña basándose en “las salas museísticas de la ciudad”. No tienen fácil vender eso, ya que éstas presentan unas carencias tan grandes que es difícil que alguien se lo tome en serio. Supongo que dan por sentado que los destinatarios de la publicidad no van a venir realmente y que sólo es un tema de cara a la galería, pero “la galería” (que somos nosotros) sabemos cómo está la situación, y es triste de narices:
- La oficina de turismo de Lugo, que también alberga el rimbombante “centro de interpretación de la Muralla” lleva cerrado desde el 29 de noviembre. Bueno, miento, abrió una hora el 6 de diciembre, pero como no se aguantaba del mal olor tuvieron que clausurarlo otra vez. Aunque estuviera abierto las pantallas con los vídeos sobre la Muralla no funcionan porque el sistema informático está “desactualizado”, algo que me choca porque yo tengo ordenadores de los años 90 que son capaces de mostrar vídeos.
- La “Casa de los mosaicos” (mucho les gusta poner nombres exagerados) tiene el dudoso honor de llevar años con problemas de humedades que hacen que las ventanas arqueológicas sólo muestren llamativos cubos de plástico de colores sobre un plástico negro. No sólo no se ven los tales mosaicos, sino que la imagen de dejadez es terrible.
- El MIHL, esa obra que costó una millonada y que iba a ser un “revulsivo” (otra palabreja muy habitual) es el mayor desastre cultural de Lugo, y eso que el listón está muy alto. No funciona nada. Las humedades, los equipos estropeados, las maquetas absurdas (porque les falta la parte técnica), las vitrinas vacías y la dejadez en general son la marca de la casa.
- Quedan la sala Porta Miñá y el Centro Arqueológico de San Roque. La primera está bastante bien, aunque su ubicación no es la adecuada para albergar, ni siquiera temporalmente, la oficina de turismo de la ciudad. El segundo es pequeñito y, aunque es interesante, no deja de ser algo un poco pobre en solitario para llevar a FITUR como piedra angular de la muestra.
En lo que se refiere a la parte socialista del gobierno el tema es aún más ridículo si cabe, que miren que no es fácil.
Todos recordamos el Cristo que se montó justo hace un año con la frustrada visita a FITUR que iban a hacer las Asociaciones del Arde Lucus con el patrocinio de la Xunta de Galicia. Se planificaba un desfile por las calles de Madrid, una recepción del Alcalde y la Presidenta de la Comunidad en la Casa de Galicia, y una presentación en FITUR al día siguiente coincidiendo con la inauguración de la feria por el Rey Felipe VI (con lo que una foto con él no sería descartable). Tras un ataque de cuernos del Ayuntamiento como nunca se había visto y una amenaza bastante poco sutil, las asociaciones desistieron y no hubo viaje ni promoción.
El principal argumento (por llamarlo de alguna manera) esgrimido por el gobierno local era que querían “ahorrar esfuerzos” para este año, porque como es el 25 aniversario del Arde Lucus iban a montar un sarao importante para dar la campanada y hacer una promoción épica de la fiesta en FITUR, para atraer las miradas del mundo entero.
Pues bien, han invitado a las asociaciones a enviar un máximo de dos representantes por entidad. ¡Fiestón! Muchas ya han declinado la invitación y otras envían una única persona porque han planificado su “gran evento” para un día de semana y claro, la gente tiene más cosas que hacer como trabajar y esos vicios.
No han revelado su programa ultrasecreto, ese de la campanada mayúscula, el que va a llamar la atención de propios y extraños. Supongo que será una chorrada del estilo de las del 25 aniversario de la Declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad, un programa de salir del paso, autobombo político y esas cosas. Nada nuevo bajo el sol. Tal vez usen los drones que no pudieron desplegar en noviembre porque llovía (algo inimaginable en Lugo en esa fecha).
Hacer que la gente se suba a un autobús en Lugo, se pegue la paliza de bajar a Madrid, cenar (mal) en un tétrico hostal de las afueras como en años anteriores, darse un paseo por IFEMA sin más objeto que hacer una foto (porque no habrá ni encuentros con grandes operadores ni nada por el estilo), volverse al autobús y para casa con un bocata de mortadela no parece la gran fiesta que nos prometieron el año pasado. Curiosamente hace un par de días se licitó un contrato para tres habitaciones individuales por una noche, en el entorno de IFEMA, por un total de 1.000 euros (entiendo que más IVA, así que sale cada habitación a 400 euros). Se ve que la gente importante no comparte habitación y que no se desplaza lejos de FITUR, que se cansan. A los demás que les den morcilla. Bien les vale cualquier cosa.
Llueve sobre mojado. A unos días de las elecciones de 2023 la entonces alcaldesa Lara Méndez y el entonces concejal que llevaba este tema, Mauricio Repetto, nos prometieron que iríamos a ¡Nueva York! a promocionar el Arde Lucus. Nadie les creyó, e hicimos bien en no tragar porque nunca se volvió a hablar del tema, una vez pasada la cita electoral.
El problema de fondo es doble. Por un lado está la cutre imagen que se da de la ciudad. Una capital de provincia que lleva como promoción salas cerradas, deficientes o con serios problemas de funcionamiento, y un grupo reducido de personas vestidas de época para convencer a los visitantes de la “enorme importancia” del Arde Lucus.
Pero lo otro es incluso peor. El insulto a los cientos de lucenses que creían que este año sí habría un importante despliegue para promocionar una fiesta en que la ciudad se implica en su conjunto, el jarro de agua fría que se echa por encima de unas expectativas creadas por ellos mismos, y el desánimo que supone todo esto va en contra del Arde Lucus.
Da igual, lo que buscan es la foto, un par de días en Madrid y cubrir el expediente. El resto les importa un carajo.
NOTA: Una vez más he de aclarar que este artículo lo escribo y firmo yo a título particular. No como miembro de ninguna asociación ni en representación de nadie.

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