| Muy de Maquiavelo: las buenas noticias se dan en rueda de prensa con foto. Las malas... se le endosan a alguien. |
Si pensaban ustedes que hoy les iba a dar la tabarra con la anulación del viaje del Arde Lucus a Lisboa… han acertado. Hay veces en que ser previsible no tiene nada de malo, y a la vista de cómo han sucedido las cosas creo que es razonable que, al menos, nos dejen el derecho a la pataleta, aunque, como es habitual, antes de entrar en materia, aclaro que este artículo lo escribo yo en mi propio nombre y no en el de nadie más, ni siquiera el de ninguna de las asociaciones a las que pueda pertenecer, como es el caso del Senado del Arde Lucus.
El fiasco del frustrado viaje a Lisboa, por sí mismo, no tiene la menor trascendencia. Son cosas que pasan. Bien es cierto que si había un acuerdo (del que nos enteramos ahora, dicho sea de paso) de que sólo iríamos dependiendo de si nos acompañaban los compañeros de Braga y Viana do Castelo, habría sido razonable que nos dijeran que la excursión no era definitiva. Pero bueno, es un tema menor.
El problema no está ahí, está en la sucesión temporal de acontecimientos. Demos un breve repaso:
En enero del año pasado se montó un cristo bastante importante por las amenazas que el Ayuntamiento de Lugo lanzó a las asociaciones de Arde Lucus porque, ¡oh malvadas!, pretendían ir a promocionar la fiesta a FITUR de la mano de la Xunta de Galicia, ese terrible enemigo que come niños y hunde barcos en medio del Atlántico.
La excusa para el ataque de cuernos fue que se había llegado al acuerdo de no ir a FITUR en 2025 porque “ahorraban esfuerzos” para ir en 2026 “a lo grande”. Nadie tiene constancia de tal acuerdo, salvo Jorge Bustos, que es quien dijo tal cosa a toro pasado. Lo que los que estaban en aquella reunión recuerdan es que fue el motivo de que el Ayuntamiento no llevase a las asociaciones, pero éstas no dijeron nada de no ir.
Bien, llega 2026 y notifican a las 19 asociaciones de Arde Lucus que iremos a FITUR a Madrid… un máximo de 2 personas por asociación. “A lo grande”, di que sí. La excusa en esta ocasión es que “ahorraban esfuerzos” para ir a Lisboa, porque como Arde Lucus es internacional hay que ir al extranjero para “que se note, Juan, que se note”.
Fueron pasando los días y nos pidieron que dijésemos cuántas personas se apuntaban por cada Asociación. Hubo una respuesta más que notable y nos anotamos 103 compañeros para pegarnos una paliza bastante curiosa porque el “plan de viaje” era subirse a un autobús el sábado a las 5 de la mañana, ir a Lisboa, pasearse por la feria, dormir en un hotelucho de las afueras (esto es de mi cosecha, pero la experiencia es un grado) y subirse otra vez al autobús para volver a Lugo y llegar el domingo para dormir e ir a trabajar el lunes. El sueño del IMSERSO.
Pero oigan, a nadie le obligan a ir y si nos apuntamos es porque queríamos colaborar con la promoción de una fiesta a la que le tenemos cariño… pero que están consiguiendo que baje enteros a pasos agigantados. No entiendan que esto es un lloro del “gran esfuerzo” que hacíamos, simplemente lo relato para que sepan que tampoco nos íbamos a visitar Lisboa, que probablemente ni pisaríamos.
Todo iba sobre ruedas, salvo que la información no llegaba. No sabíamos cuándo saldríamos, qué haríamos en Lisboa, qué horarios había previstos, cuándo volveríamos… hasta que el lunes a las dos y pico de la tarde, nos envían un escueto mensaje que dice que, como imaginábamos, salíamos el sábado muy temprano (sobre las 5:30 de la mañana) y volveríamos el domingo para llegar sobre las 22. No se nos contaba nada más, y se emplazaba a futuras comunicaciones.
Y ayer estalló la bomba: se suspendió el viaje.
Llama la atención que para anunciar que íbamos a visitar Lisboa les pagamos un viajecito a Braga a "los jefes", con nota de prensa justificativa y esas cosas que se hacen para que las dietas cubran. Para cancelar no dan la cara: una breve llamada de la persona a la que le endosan el papelón de hacer de mala o un mensaje de Whatsapp. No se convoca una reunión de urgencia ni se da una rueda de prensa, porque claro, dar la cara es difícil.
La supuesta vinculación del viaje a lo que hicieran otras dos ciudades fue la razón esgrimida, y nos contaron que llevaban tiempo trabajando para intentar evitar la cancelación… y ahí está la madre del cordero.
Si sabían que había problemas, que era posible que no fuéramos… ¿por qué demonios no nos avisaron de ese peligro? 103 personas hicieron planes, cambiaron turnos de trabajo (esto es literal, uno de nuestros compañeros lo hizo), sacrificaron otras previsiones para ir a esto, buscaron quién les quedase con los niños, otros solventamos el cuidado de mascotas… y de repente les dicen que naranjas, que no se va.
¿Tanto les costaba decirnos esto hace diez o quince días? ¿No sería lógico que nos avisasen con algo como “chicos, tenemos este problema, nuestra intención es ir pero aún no es definitivo porque no depende de nosotros. Os iremos informando según sepamos pero no canceléis o hagáis reservas de nada que no podáis anular porque no sabemos qué va a pasar”? No, una vez más en esta ciudad se guarda todo celosamente bajo la caja de las siete llaves, no sea que alguien se entere de algo y ya saben que la información es poder.
Hace unos años, unos días antes de las elecciones de 2023 la entonces alcaldesa, Lara Méndez, y el concejal que llevaba esto, Mauricio Repetto, nos dijeron “como gran secreto” que nos iban a llevar a Nueva York a promocionar el Arde Lucus. Obviamente no se lo creían ni ellos, y a la gente directamente le dio la risa. Este año, con las bodas de plata de la fiesta, parecía más realista lo de ir a Lisboa, pero ya ven que tampoco. Nos mencionan Berlín, pero ya sabemos todos que es otra de esas cosas que se dicen por decir, y no son conscientes de que crear expectativas que se van a incumplir es lo peor que se puede hacer.
El nivel de cabreo de los miembros del Arde Lucus sigue subiendo día tras día, año tras año, y es normal. No se trata de buscar privilegios, ni siquiera de entrar a tomar decisiones que corresponden a la organización, se trata de compartir información, respetar la vida de los demás, contar con opiniones de los implicados y, entre todos, trabajar por una mejor fiesta.
Hay un error conceptual por parte del Gobierno Local, de que ellos son los “dueños” del Arde Lucus y no es cierto, son los depositarios, como de todo lo demás. Los dueños son los lucenses. Tanto los que participan como los que no, y el Ayuntamiento, desde el Alcalde al operario de nivel más bajo, trabajan para nosotros, no a la inversa.
El Ayuntamiento subvenciona parcialmente la fiesta (ni de broma llega para cubrir gastos, pero es normal que las aficiones te cuesten dinero, no hablamos de eso) pero no somos sus trabajadores. De hecho, si lo fuéramos, tendríamos sindicatos que nos defenderían, pero como somos “subvencionados” tenemos que estar a la orden de quienes nos toman por el pito del sereno.
De verdad, que es una tomadura de pelo. Problemas surgen siempre, y escollos también, pero lo que nos define es cómo los afrontamos.
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