lunes, 23 de febrero de 2026

Chapuceros hasta en los arreglos de las chapuzas

Las "nuevas" piedras de San Fernando, ya se ponen comidas por los lados. A ver lo que duran.

Para cualquier observador resulta difícil entender por qué unas piedras que se pusieron hace unos meses ya están rotas. ¿Qué digo rotas?, reventadas, destrozadas, pulverizadas... Eso implica sólo dos posibilidades evidentes: o el proyecto está mal hecho, o se ha ejecutado mal.

Si es lo segundo, la responsabilidad está en las empresas que lo llevaron a cabo, pero parece difícil que sea así porque el Gobierno no ha salido en tromba a sancionarlas y ponerlas pingando, cosa que harían si pudieran cargarles el muerto a terceros. Es decir, que aparentemente sólo queda una opción: que el proyecto está mal diseñado.

“Te lo dije, te lo dije” es un pobre consuelo, pero también se ajusta a la realidad. Según mis notas la primera reunión que tuve sobre este asunto fue el 28 de noviembre de 2022, en que se me invitó (en representación de Lugo Monumental) a una reunión en que estábamos únicamente el Presidente de la Federación de Comercio, el de Hostelería, el de una asociación del barrio de la Tinería y yo mismo.

Se nos explicó el proyecto y mi primera reacción fue preguntar si no era un disparate meter losas iguales que las que, ya de aquella, llevaban meses rompiéndose en Quiroga Ballesteros. Antes de que respondiera nadie del Ayuntamiento otro de los invitados se enfrentó a mí en plan “¿Qué pasa, ahora eres técnico?” a lo que la respuesta fue sencilla: “No, pero tengo ojos en la cara”.

La ingeniera que estaba allí representando a la empresa que hizo el proyecto (en Lugo todo está privatizado) me respondió que no habría problema porque las piedras eran mucho más espesas que las de Quiroga Ballesteros. Me opuse igualmente porque, como todo el mundo sabe, el problema no es el espesor de la piedra sino cómo se coloca. Me lo negó, con el estupendo resultado que todos estamos viendo.

Este mismo discurso se repitió en privado y en público, a todas cuantas autoridades y personas con decisión se pudo llegar. Se hizo un debate público sobre el asunto, se nos tachó de chalados… y ahora nos encontramos con que “todo el mundo lo decía” y que hay por ahí quienes se pretenden colgar la medalla al mérito ciudadano porque son “los únicos que habían avisado”. En fin…

Es triste que Lugo tenga una hipoteca a futuro tan grave como la que se nos viene, pero más triste es aún que ni siquiera se hagan bien las reformas de los errores. No sólo han puesto otra vez las mismas piedras, sino que las “nuevas” ya vienen “comidas” por los bordes. Supongo que así se rompen antes y aceleramos el proceso de cambiarlas.

Y así eternamente. Al menos hasta que reconozcan el error (complicado) y lo modifiquen (más complicado todavía).

Marca Lugo desde hace 25 años…

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