| Los animales siguen esperando, y por desgracia muriendo, por unas nuevas instalaciones. Foto: El Progreso |
Publica hoy la prensa que recientemente el Ayuntamiento ya ha pagado los 100.000 euros que le debía a la Protectora del año 2024 y que está en trámite el pago de los 200.000 del 2025. También que los presupuestos de este año 2026 recogen esa asignación y además una partida para la construcción de las nuevas instalaciones (al menos en lo que atañe a la parte que se supone que pagará el municipio) lo que nos permite, dentro de un orden, respirar algo aliviados.
El otro día publicaba un artículo sobre este asunto en que mostraba un hartazgo que, a la vista de las reacciones, es compartido por mucha gente. La falta de información sobre los avances de las nuevas instalaciones es preocupante porque va pasando el tiempo y las cosas no cambian físicamente. Sí, ya sé que las cuestiones administrativas llevan tiempo, pero cuando les interesa corren como conejos así que como excusa es bastante pobre.
Por lo que se ve, la segunda mitad de la subvención de 2024 se pagó hace poquito y hasta que se cobró ese dinero no se pudo hacer frente a facturas pendientes de 2025, por lo que la consabida pescadilla se mordía la cola y al no poder pagar todas las facturas tampoco se pudo presentar la justificación de gastos del año pasado hasta que se abonaron esos importes, por lo que se está tramitando aún ahora el pago de la del año vencido.
Es llamativo que la cosa vaya con tantísimo retraso. Si en 2024 se hizo un adelanto del 50% de la ayuda, cuesta entender por qué en 2025 no se hizo lo mismo, y por qué se esperó al 2026 para pagar el total de la ayuda de 2024.
La Protectora, entonces, a día de hoy tiene cobrado el 100% del 2024, está en trámite el pago de la de 2025 y se entiende que podrán pedir un adelanto del 50% de la de 2026. También hay otra subvención municipal del 54.000 euros pendiente de cobro para actuaciones urgentes en los caniles de cuarentena que se usarían para empezar por ahí con la reforma del conjunto.
Parece mucho dinero, pero esto no soluciona el problema porque la asignación no llega. Los gastos han subido espectacularmente. Cualquiera que vaya al supermercado o que tenga perro habrá visto cómo el mismo pienso ha subido de precio, y ya no digamos vacunas y demás. Multipliquen por el número de animales albergados en la Protectora y verán que los 200.000 euros de asignación no cubren gastos.
Hasta ahora se ha ido tirando y cubriendo el déficit con un legado recibido de una persona que dejó en herencia una casa a la Protectora y que ésta vendió para poder hacer frente a este descuadre contable, pero ese dinero se acaba y si no se suben las asignaciones va a ser difícil afrontar el futuro de la entidad.
¿Y qué pasa con la reforma?
En cuanto al proyecto de reforma, es muy preocupante. La Protectora ya tiene licencia, basada en un proyecto básico que se presentó y, fue aprobado tras muchos vaivenes por parte del Ayuntamiento, que primero anunció que lo rechazaría y, tras las elecciones a la presidencia de la Protectora, cambió de opinión… será casualidad. Pero la cosa no es tan sencilla.
Para poder hacer obras hay que presentar un proyecto de ejecución, que cuesta dinero, y que sólo se puede afrontar si las administraciones cumplen su palabra. Ayuntamiento de Lugo, Diputación Provincial de Lugo y Xunta de Galicia se comprometieron públicamente a aportar cada una un tercio del coste de la reforma de las instalaciones, pero desde que se dijo eso no se supo más.
Lo normal es firmar un convenio a tres bandas (cuatro contando con la Protectora) y aclarar quién pone cuánto, cuándo y cómo, quién gestionará el proyecto y quién tendrá la propiedad final de lo que se haga, que no es un tema baladí. A veces cosas que parecen muy sencillas desde fuera se complican enormemente una vez te metes a los detalles.
Aquí creo que quien debería estar aguijoneando todos los días a los representantes públicos es Alberto Losada, el presidente de la Protectora, porque es el que representa a la entidad más interesada en que esto no se eternice. Ya sé que tienen muchas cosas en el día a día y que la gestión diaria a veces va aplazando otros temas, pero si son tan importantes no debería pasar esto.
Además, hay un problema añadido: si en un plazo determinado (me parece que son seis meses, que vencerán en abril, si no me equivoco) no se dan pasos en la ejecución de la obra la licencia podría decaer y habría que volver a empezar con todo el proceso, lo que supondrían un nuevo retraso.
Esto quizá se podría solventar si con los 54.000 euros que les decía antes se empieza con la reforma de los caniles de cuarentena, con lo que “se comenzaría la obra”, pero no soluciona el problema de fondo: la terrible situación en que están los pobres animales invierno tras invierno y verano tras verano.
Parece que algo sí se mueve, y es una gran noticia, pero no es suficiente. ¿A qué esperan para trabajar en firme sobre esto?
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