lunes, 26 de enero de 2026

La (discutible) utilidad de FITUR

Hasta de espaldas creo que todos reconocemos a la mayor parte del público asistente porque todos son "de casa". Así no se promociona nada.

Como es habitual, he de empezar recordándoles que este blog es mío, personalmente, y que lo que recojo en él es mi opinión particular, no de ninguna asociación a la que pueda pertenecer o incluso en la que tenga responsabilidades. Que cada palo aguante su vela.

Entrando en materia... ¿FITUR vale para algo? Sí, sin duda. De otra forma no tendría lógica que las empresas privadas llevasen sus puestos a la feria, porque ellas sí pagan sus montajes, no como la administración que tira de fondos de todos y le da igual ocho que ochenta. Lo privado suele ser el baremo de utilidad de este tipo de iniciativas.

Tal vez la pregunta correcta no es si FITUR vale para algo sino si lo que hacen nuestras administraciones en FITUR vale para algo. Ahí ya no veo tanta seguridad en la respuesta, y de hecho de inclinarse por una binaria, la mía sería “no”.

Cuando veo en la prensa las fotos de las presentaciones que se hacen desde el Ayuntamiento me llama la atención poderosamente que no sólo se pueden contar cuántas personas hay en el público, sino que podemos decir quiénes son, porque todos son de Lugo. Así poca promoción vamos a hacer.

Hay más señales. Hoy, por ejemplo, vienen sendos anuncios en El Progreso y La Voz de Galicia de un ayuntamiento cercano al nuestro que paga media página para comunicar que su puesto en FITUR fue muy bien acogido. Tanto, tanto, que nos lo hacen saber pagando dinero público para que nos enteremos.

El Ayuntamiento de Lugo tiene tanto que ofrecer que fuimos dos veces (una por partido gobernante). En una de las ocasiones se presumió de las salas turísticas que, o bien están cerradas porque hay ratas, o se caen en pedazos (literalmente). En la otra se “internacionalizó” el Arde Lucus, algo accesorio porque ya es Fiesta de Interés Turístico Internacional así que no parece que tenga mucho sentido poner el acento en ese aspecto.

La desastrosa organización municipal (en este caso el ala socialista), que avisó a las asociaciones tarde, mal y a rastras (marca de la casa) hizo que de las aproximadamente 1.000 almas que año tras año reviven el Lucus Augusti romano (y castreño, que nadie se me ofenda) acudieran a la cita… 14 personas (a los que, por cierto, hay que agradecer el esfuerzo, sobre todo en las condiciones en las que los llevan). A lo mejor influye que hayan programado el tema para dos días de semana, en que la gente tiene el vicio de trabajar para cubrir otras feas costumbres como pagar la hipoteca y llenar la nevera. Tampoco ayuda la, no muy buena, experiencia de años anteriores y mucho menos el lío del año pasado, del que yo creo que siguen sin baremar correctamente el daño causado a la moral conjunta de la fiesta.

Pero a lo que iba, FITUR claro que sirve de mucho, pero solamente si se enfoca como lo que deberían ser las ferias: una oportunidad de hacer contactos, de hablar con empresas del sector, de presentarles los atractivos de la ciudad… pero no llega con montar un sarao de media hora para hacerse fotos, hay que pelearse con otros muchos destinos e intentar cazar a lazo a la gente importante de las empresas que mueven a los turistas, y eso no se hace.

Hace ya muchos años vinieron al Verruga dos importantes jefes de dos enormes empresas turísticas nacionales. Estuvimos hablando un buen rato y cogimos confianza, así que llegó un momento en que uno de ellos me dijo con franqueza: “no te ofendas, pero el problema de Lugo es que el enfoque que se hace del turismo es de paletos”. No puso muy fácil el no ofenderme, pero a veces es necesario escuchar las cosas feas.

Me explicó que una empresa como las que tienen ellos no está para ayudar a las ciudades a promocionarse, sino para hacer caja (eso ya lo sospechábamos) y que Lugo tenía mucho que ofrecer, pero que lo hacía mal.

Por ejemplo, si queremos que a nuestra ciudad vengan congresos profesionales (que es una mina de oro) no vale con anunciar en prensa local las grandes ventajas de Lugo para eso. Hay que dar un paso más. Lo más básico, que no cumplimos, es tener una persona de contacto que tenga un listado de hoteles, restaurantes, salones de eventos y demás necesidades para ofrecerlo a la organización del congreso del que se trate. En definitiva, facilitarles la vida.

Pero eso no encaja con el objetivo último de los líderes políticos: vender la moto localmente. Lo de trabajar es secundario y tarda mucho en dar frutos, es mejor dar una imagen de “ya para ya”.

Lugo tiene la enorme suerte de no estar masificado. Quizá deberíamos enfocar nuestros esfuerzos hacia el turismo que es interesante para nosotros.

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