¿Qué entendemos por “auditorio”?
Sin embargo, tal y como recogía la prensa estos días, la cuestión se complica cuando tenemos que dar prioridad a una u otra cuestión. El criterio a seguir parece evidente: todo aquello que se pueda ubicar en otra localización tendrá menos preferencia que las actividades que por su naturaleza necesitan el espacio del que hablamos. Verbigracia, si hay que elegir entre conceder el auditorio para representar La Flauta Mágica, o dar un mitin de cualquier partido político, lo suyo sería optar por la primera opción y trasladar la segunda a uno de los muchos recintos que, más que adecuados, sirven para ese fin.
En nuestra ciudad, que por lo visto es huérfana de salas de actos, nos encontramos con muchas que nadie parece tener en cuenta. Casi cualquier edificio público cuenta con su propia versión de un auditorio más o menos generoso en capacidad: la Xunta por ejemplo tiene un enorme recinto que se utiliza poquísimo, pero también la Universidad puede ofrecer aulas a puñados, o los institutos de enseñanzas medias tienen amplias instalaciones. Todo esto sin contar con la infinidad de pequeñas salas que permiten acomodar entre 50 y 200 asistentes sin problema alguno.
Para un mitin normal vale cualquiera de estas instalaciones. Para los centrales pueden irse a la Feria de Exposiciones si son ambiciosos (en Lugo dudo que algún partido a día de hoy sea capaz de llenarlo para un encuentro de este tipo), o incluso reducir expectativas y usar el apropiado salón de actos del Politécnico de la calle Armando Durán.

Ni siquiera el PP, que tradicionalmente es el que tiene más capacidad de convocatoria para este tipo de aquelarres, estoy seguro de que sea capaz de llenar hoy un local de ese tamaño, salvo que opten por la táctica del viaje pagado desde todos los puntos de la provincia, que entonces con la gorra por muy caldeados que estén los ánimos de puertas adentro.
El problema no es exclusivo de los populares, es el hartazgo general de todo bicho viviente que en vez de ver los debates los bosteza. Quizás pueda haber excepciones como con el de ayer, que me sorprendió porque realmente estuvo bastante animado a pesar de su guerra “de guante blanco”. Los participantes nos despertaban de vez en cuando, en esos momentos en que te extrañaba ver que no solo se atacaba a Rajoy sino que Iglesias también recibía estopa tanto de Ciudadanos como de un Pedro Sánchez que, si nadie lo remedia, llevará a un partido histórico a su caída más acusada en su siglo y pico de historia.

Vista la gestión del Gobierno Local de Lugo en estos temas no es extraño que obligen que la cultura se arrodille ante la mala política, pero luego no se quejen de que se diga lo de “es que los políticos…”. Cosas así no ayudan.
Coincido plenamente con su comentario.
ResponderEliminarTambién estoy completamente seguro que si el Ayuntamiento, hubiese llegado a las mismas conclusiones que Ud. desmenuza en su análisis, y consecuentemente, hubiese fijado una prioridad absoluta para la programación cultural fijada de antemano, hoy nos encontraríamos, en esta su casa, con un argumentarlo, exactamente igual de brillante, en defensa de la importancia del espacio necesario, para que ningún ciudadano se quedara sin recibir el mensaje que las fuerzas políticas quieren transmitirle.
Un saludo
David Hortas Segarra
Buenos días David.
ResponderEliminarQuiero pensar que no haría eso, principalmente porque hay una cuestión de puro sentido común. Los mítines se pueden hacer en cualquier sitio y hay alternativas válidas en la ciudad, mientras que es más complicado encontrar espacios donde hacer representaciones por cuestiones de intendencia.
Por supuesto si no hubiera más auditorio que ese ni otra opción sí es probable que fuera más comprensivo con la decisión del gobierno local, pero no es el caso.
Un saludo ;)