jueves, 11 de mayo de 2017

¿Por qué Lugo no tiene presupuestos?


Cuando entra en juego la política la frase pegadiza pesa más que el argumento. Es una tristeza pero es lo que estamos logrando entre todos al dar cuartelillo a quienes utilizan tácticas cutres que ellos denominan “alta política” mientras los que se molestan en explicar sus posturas con detalle salen malparados. Mucha culpa de ello la tiene el sensacionalismo, que de un tiempo (ya generoso) a esta parte hace que algunos se dediquen a poner titulares tremendos sean ciertos o solo tangencialmente comprobables, porque lo que cuenta es el espectáculo. Pero no seamos tan simplones, no toda la culpa es de la prensa, también influye el lector porque el público que se fía únicamente del titular y no se molesta en leer el texto del cuerpo de la noticia lo que le otorga una importante responsabilidad.

Lugo está sin presupuestos. Estamos en Mayo y no hay posibilidad alguna de sacarlos adelante. Lo primero que se puede interpretar es que si dos extremos (seis en este caso, que son los grupos municipales del Pleno) no negocian es porque ninguno pone de su parte. Sin embargo esta percepción es bastante simplista y poco cierta en ocasiones, y la actual es una de ellas.

Por poner un ejemplo imaginen que ustedes van a comprarse un coche. Llegan al concesionario y el vendedor, con una gran sonrisa, le hace sentar en una cómoda silla, le ofrece un café con leche y unas pastas y desplegando una amabilidad sin rival le cuenta que ha llegado al sitio perfecto porque tiene los mejores vehículos del mercado… y le pone delante un contrato de compraventa en que no se especifica el coche que le vende, la marca, las características ni el color. Solo le pone la cifra final, 15.500 euros. ¿Firmaría usted? Imagino que no, al menos yo no lo haría. Lo normal es informarle de qué está comprando y en qué condiciones, que usted pueda elegir el color, la tapicería e incluso si lo quiere con climatizador o se apaña con el aire acondicionado de toda la vida. Imagine ahora que cuando le dice al vendedor “oiga, pero no me ha dicho nada del coche, y quiero elegir la marca, el modelo, el color, los extras…” se pone farruco y pone carteles en todo el establecimiento diciendo que usted no quiere comprar el coche y que aboca al establecimiento al cierre, que es el culpable de que sus hijos no puedan comprar libros para ir al cole o comer caliente ese mes…

Las cuentas del Gran Capitán
Pues en Lugo está pasando exactamente eso. El Gobierno Local estuvo anunciando que “negociaba” (las comillas son intencionadas) el presupuesto sin molestarse en entregar una copia a los demás grupos municipales, basando esa supuesta conversación en inconcreciones y generalidades. Es decir que los demás partidos tienen que votar a favor o abstenerse de unas cuentas que no han visto, en plan salto de fe, por lo que pueden estar apoyando una subvención de 100.000 euros al partido nazi o el derribo de la Muralla de Lugo. Probablemente estas cosas no figuren pero tampoco lo pueden saber, ¿no creen?

Si un gobierno quiere ser serio lo suyo es que presente un proyecto de presupuestos, y a poder ser el año anterior al que se pretenden ejecutar, y aquí hacen lo mismo a todos los niveles (también Rajoy está a estas alturas con las cuentas a vueltas, aunque el gobierno de la Nación sí ha presentado el presupuesto a los demás aunque con una tardanza injustificable). Una vez presentado el texto, lo suyo es dejar un tiempo para que los demás grupos lo analicen y presenten sus propuestas de modificación, y es en ese momento cuando se negocia. Lo otro es un “trágala” en toda regla. ¡Y hay quien pica y le otorga la misma responsabilidad a la oposición que al gobierno!

Además está la cuestión de la credibilidad del negociador. El BNG apoyó los presupuestos en ocasiones anteriores a cambio de incluir varias actuaciones, pero hasta donde yo sé ninguna de ellas se cumplió: ni playa fluvial, ni ayudas culturales en concurrencia competitiva, ni termas públicas, ni aparcamientos disuasorios ni rabo de gaita. Les tomaron el pelo y no es la primera vez que pasa, así que ya me dirán para qué vas a pactar algo si total no te van a hacer ni puñetero caso obtenido el voto. “Mucho prometer para meter (el presupuesto en el Pleno, claro), y una vez metido, nada de lo prometido”.

Toda la oposición (y en Lugo hablar de “toda” incluye tanto a la derecha como a la izquierda, de nacionales a nacionalistas, de norte a sur) se ha plantado y ha dejado solo al gobierno, acusándolo exactamente de lo mismo. A lo mejor es porque es cierto.

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