La Federación de Vecinos hizo ayer un aquelarre para demandar a la Xunta de Galicia que deniegue la planta de biogás de Coeses.
Aquí hay dos cuestiones particularmente llamativas. La primera es que se hace ese llamamiento el mismo día en que el DOG publica la denegación de la evaluación ambiental de la planta de biogás de Coeses - AQUÍ EL ENLACE (no sé si les suena el tema, es el mismo del párrafo anterior). Es decir que “exigen” algo que ya está hecho.
Bien es cierto que la denegación no termina el procedimiento administrativo, ya que hay un mes para alegar y después queda la vía judicial, pero es evidente que el ánimo de la administración autonómica no es la autorización a cualquier precio (por mucho que las campañas políticas digan otra cosa) sino cumplir las normativas y redactar los informes de acuerdo a la realidad, que es lo que se ha hecho y por lo que no se ha aprobado el expediente.
Las alegaciones podrán lograr que ser revise el expediente, pero no que se cambien unos informes que ya están emitidos y que son negativos. No cambian de signo por mucho que se proteste. La alegación podría colar en el caso de que hubiera un error en los mismos, o que fueran discutibles en sus conclusiones, pero no lo son. De hecho son tajantes.
Pero la segunda cuestión es más llamativa todavía. Entre los muchos informes previos que dan pie al que finalmente aprobó la Xunta hay no uno, sino dos, emitidos por el Ayuntamiento de Lugo, en los que NO se oponen a la planta de Coeses. Escurren el bulto y dicen que eso no es cosa suya, lo que choca frontalmente con lo que públicamente gritan, pancarta y bocadillo mediante. Piden a la Xunta en público, como partido político y como administración, que deniegue un proyecto al que no se oponen oficialmente. No me digan que no es curioso.
En resumen, lo que la Federación de Vecinos está pidiendo a la Xunta de Galicia es “prevarica tú que yo no quiero”. Que se oponga a la planta de Coeses no porque sea ambientalmente negativa (que es lo que ha hecho, con la ley por delante) sino porque los vecinos no la quieren (recordemos que la planta se planifica en unos terrenos de los que los propietarios son los propios vecinos) pero no se menciona al Ayuntamiento ni se le pide que se oponga en los informes emitidos. Ahí no se pide la prevaricación, sino que se mira para otro lado.
Una nota final, me ha llamado la atención que ni la Sociedade Galega de Historia Natural ni la Federación Ecoloxista Galega hayan emitido el informe que se les solicitó.
La política es una cosa maravillosa cuando no se convierte en una guerra de siglas ni de partidos, y no infectan con subvenciones la voluntad de las personas. Aquí tienen un ejemplo de lo contrario.
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