| Los 13 votantes de la moción de censura, justo tras su éxito |
Las salvajadas que han dicho desde PSOE, BNG y su entorno (tras perfiles falsos, obviamente, porque hasta los trolls tienen algo de vergüenza torera), como la expresión del “pacto del tanatorio” (de un terrorífico mal gusto), los ataques personales a Elena Candia, María Reigosa y al entorno familiar de esta última (que en cualquier otra situación habrían sido denunciados por los propios nacionalistas y socialistas como intolerables actos de acoso), la pasividad del exalcalde mientras algunos vándalos del público (con Jesús Vázquez a la cabeza) abucheaban, gritaban y tiraban monedas a Reigosa en el último pleno que él dirigió… son cuestiones totalmente inaceptables en una sociedad que se presume civilizada.
Verán, igual que el martes mostraba comprensión por el error cometido por María en el pleno de la semana pasada, podría aplicar el mismo criterio porque hasta cierto punto es comprensible que la mezcla de sorpresa, rabia, decepción y, sobre todo, pérdida de poder, prebendas, sueldos y demás que supuso ese cambio hiciera que los ya exgobernantes reaccionasen mal... Pero se han pasado siete pueblos.
Si se hubiera hecho algo ilegal entendería el circo que han montado, pero no es el caso. De hecho, los propios socialistas lo hicieron en el ya tan mencionado caso de Noia y han intentado una maniobra igual con dos concejales de VOX en Cartagena, sólo que les salió mal la jugada (encima de “malos” según sus criterios, torpes).
Frases presuntamente resultonas como la de que Elena Candia se aprovechó de tres muertes son intolerables. ¿Miguel Fernández se aprovechó de la muerte de Paula Alvarellos para lograr el puesto al que un año antes le habían obligado (literalmente) a renunciar? No. Decir tal cosa sería una bajeza y no he visto que nadie hiciera tal afirmación cuando perdimos a nuestra alcaldesa.
Pero más allá de todo eso, hay algo que es sorprendente y que debería hacer reflexionar a quienes dicen esas cosas: por mucho que hablen de pagos, compras, corrupción y demás, no hay ni la menor prueba, indicio o señal de que a María Reigosa le hayan dado algo a cambio de su apoyo.
La ley impide que tenga mayores retribuciones o puestos en el gobierno de los que tenía antes de la moción de censura. Incluso aunque fuera cierta la supuesta adjudicación de un puesto en la Xunta al que ni llegó a presentarse, no supondría un incremento salarial, quizás al contrario, porque ya tiene una jefatura donde está.
Así que lo que esta pobre gente se pregunta, confusa, es ¿qué ha ganado María Reigosa con todo esto? Pues la respuesta es sencilla: Nada… o al menos nada de lo que están pensando quienes sólo ven el mundo en euros. Son tan tristes que no comprenden que alguien pueda llevar a cabo una maniobra como esa por pura convicción.
Son incapaces de siquiera pensar que lo ha hecho por moralidad, porque veía que era lo correcto, porque se encontró con un gobierno que era un desastre y en que encima le pretendían obligar a cometer irregularidades como firmar facturas con reparos de intervención (arraigada costumbre de la casa)… y por si eso fuera poco en lugar de escuchar sus razonables críticas y corregir los errores, la aislaron, desafiaron y putearon… y pasó lo que pasó.
Dicen algunos que lo moral habría sido irse a su casa, pero eso no es cierto. Cuando uno ve algo que está mal marcharse no es la respuesta. Si puede hacer algo al respecto lo digno es hacerlo. Para María habría sido más sencillo dejarlo todo y largarse, pero optó por el camino difícil porque pensó que era lo adecuado.
Sí, es una tránsfuga según el diccionario, pero esa palabra no es necesariamente mala. Los alemanes que colaboraron para derrotar a los nazis o los franceses que formaron parte de la Resistencia eran, técnicamente, traidores y terroristas, pero hoy los llamamos héroes y en las películas son “los buenos”. Decía Tayllerand que la traición es una simple cuestión de fechas.
Se preguntan insistentemente por el precio que se pagó por su voto, y no comprenden que María Reigosa no sólo no ha ganado nada con todo esto, sino que ha perdido, y mucho. Ha perdido tranquilidad, ha perdido la libertad de ir por la calle sin que las huestes azuzadas por algunos desgraciados le griten cualquier barbaridad o le amenacen… Es un precio muy alto por hacer lo que ella consideró correcto. Incluso aunque discrepen con su valoración (se puede discutir, claro que sí) esos comportamientos no son aceptables.
Estoy seguro de que todo pasará, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio y las aguas volverán a su cauce más pronto que tarde, porque al ciudadano medio este tema le importa un carajo (más allá de la curiosidad que supone) y lo que quiere es que le tapen los baches y que se enciendan las farolas. Y ya puestos, si viene un concierto decente a San Froilán ni les cuento.
Sólo espero que el karma que tanto sacan a relucir algunos les pague con la misma moneda de odio y maldad con que están tratando a alguien que hizo lo que consideró que tenía que hacer. Pueden discrepar con su decisión, por supuesto, pero todo tiene un límite.
Creo que les va a resultar contraproducente, porque en este mes de insultos y trolleos lo único que están logrando es quedar como una pandilla de histéricos y confirmarle a María que hizo lo correcto saliendo de ahí.
Ojalá pronto se den cuenta de lo que están haciendo y rectifiquen su comportamiento. Será bueno para todos.
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