jueves, 4 de junio de 2026

Las repentinas prisas para temas que llevan un cuarto de siglo durmiendo

Es curioso que se pretenda prohibir la publicidad en terrazas cuando el propio ayuntamiento recurre a ella cuando le interesa: pabellones, buses e incluso banderolas en fiestas.


La evolución de la política es curiosa... y triste. Ha dejado de ser un punto de debate de las cuestiones que preocupan a los ciudadanos y se ha convertido en un punto de preocupación que cuestionan los ciudadanos. La culpa es, sin duda alguna, de la progresiva, imparable e indiscutible degradación de la calidad del discurso y la práctica pública, y eso se deriva de cómo se selecciona a la gente: por fidelidad personal y no por valía o siquiera por convicciones. La consecuencia lógica es que se intenta contentar al líder, no hacer las cosas bien.

Hace no muchos años los que ejercían puestos de responsabilidad se preocupaban de cosas como la coherencia o, al menos, de no hacer el más espantoso de los ridículos, porque pensaban que el votante medio era una persona que convencía con argumentos y razones. Hoy las cosas han cambiado. En lugar de apelar a la cabeza o incluso al corazón se tira de más abajo.

Ya no hablamos de lo bueno que tienen unos para ofrecer, sino de lo malos que son los otros, de la guerra civil (un argumento de peso donde los haya para el día a día de la población actual) y de cosas por el estilo.

Se cae en el absurdo de exigir a quien lleva, literalmente, menos de un mes en la alcaldía que haga cosas que los que gritan no hicieron, literalmente también, en los más de 25 años que ostentaron el puesto. Hay que dar espectáculo, que malo será que algún votante no pique.

El PSOE y el BNG de Lugo llevan unos días más coordinados en la oposición de lo que lo lo estaban en el gobierno, y ayer reclamaban simultáneamente que el PP aprobase sin dilación las ordenanzas de terrazas y de ruidos que “ya habían quedado tramitadas”, lo que se une a pedir que se abran las Caldas o se ponga una playa fluvial (me sigue sorprendiendo que se atrevan a mencionar esos temas).

Que las ordenanzas ya estaban para ir a Pleno no es cierto, o al menos es, siendo generosos, exagerado. Las dos ordenanzas “ya tramitadas” son dos borradores que se presentaron a las asociaciones sectoriales, "casualmente", unos días antes de la moción de censura. De la de ruidos no les puedo detallar mucho porque es un tema que no domino, pero de la de terrazas… de esa podemos hablar largo y tendido.

Para empezar, hay que destacar que Lugo NUNCA ha tenido una ordenanza de terrazas. Esas prisas que les entran ahora a los partidos de la oposición son la tónica contraria de lo que hicieron durante sus largos lustros de gobierno. Es curioso, ¿no les parece? Hasta ahora las terrazas se regulaban ilegalmente mediante bandos. Sí, ilegalmente. Un bando no puede crear normativas, pero se hizo para salir del paso y, hasta donde yo sé, no ha habido jamás una sanción por incumplirlo porque esa multa se ganaría en el juzgado sin molestarse demasiado.

Las asociaciones han reclamado reiteradamente esa ordenanza de terrazas. Ni caso se nos hizo (uso la primera persona porque Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, fue de las más insistentes), y cuando nos entregaron el borrador de la que por lo visto estaban preparando, nos encontramos con un disparate tras otro que no hay por dónde cogerlo.

Del documento presentado no creo que se salve, sin modificaciones, casi ningún artículo, ya que está pensada para no dar la menor seguridad jurídica al concesionario, al que se le imponen unas condiciones leoninas y una serie de prohibiciones totalmente arbitrarias. Por ejemplo, se impide que una terraza tenga más metros cuadrados que el local que la explota. Ya me dirán ustedes el motivo de semejante límite. ¿Acaso una cafetería pequeñita (estoy pensando en El Castillo, por ejemplo) no puede tener una terraza amplia que le salve el año y, de paso, los puestos de trabajo? ¿Qué lógica tiene esa imposición?

Hay muchas más. La más típica es la de prohibir publicidad en las terrazas, una medida que es tan popular como absurda. A ver, a todos nos parecen feas las sillas rojas de plástico con el logo del refresco de rigor, pero lo suyo será matizar qué se permite y qué no, porque en los autobuses urbanos municipales, en los pabellones deportivos municipales y en las fiestas públicas municipales bien que tiran de publicidad. “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.

Hay muchísimas más cuestiones que hay que matizar y corregir. De hecho, creo que acababan antes redactando una ordenanza desde cero.

Lo chocante es que exijan velocidad los que han retrasado este asunto décadas. Estoy esperando a que salgan a pedir que se modifique la ordenanza de la Plaza de Abastos, es lo que les faltaba para el pleno al quince.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Derecho a réplica:

Se admiten comentarios, sugerencias y críticas. Sólo se pide cierta dosis de sentidiño y cortesía.

Los comentarios anónimos sólo los publicaré si los considero apropiados y, siendo directos, si me da la gana. Mi blog, mis normas.