martes, 16 de agosto de 2011

Hay que quitarse la mordaza

Ya estamos en campaña, eso está claro. La verdad es que ya llevamos en campaña continua una larga temporada. El otro día, en uno de estos debates del Facebook tan profundos que hay últimamente, una persona me puso la siguiente lindeza “Los del PP seguro que quereis un atentado, os alegraría”. Tócate los pies. Así, sin anestesia ni nada. Evidentemente, con esa frase (literal, incluso copio la falta de tildes) para mí se zanjó la discusión y procedí a no meter más baza que para decirle que se había pasado siete pueblos y eliminarlo de mi lista de “amigos”. Quien te dice esa barbaridad no puede considerarse amigo, entiendo yo.

Esta anécdota es el reflejo de una realidad que, por dura que sea, está ahí: la izquierda puede decir las burradas más grandes del universo que, no sólo nadie se lo va a afear sino que habrá mucha gente que se lo crea y lo aplauda. Cuando el idiota de Pedro Almodóvar dijo que el PP había estado a punto de dar un golpe de Estado nadie abrió la boca para decirle que era un imbécil, como mínimo. Cuando las manifestaciones del “no a la guerra” llamaban asesinos a la mitad del país (según ellos todos los dirigentes, votantes y simpatizantes del PP tenían ansias de sangre) tampoco se rasgó nadie las vestiduras…

No sólo ocurre con el PP. También, por ejemplo, con la Iglesia y el Papa. Hay algunas frases que se ponen en el Facebook de los del “yo no voy” y esas cosas que no sólo son irrespetuosas e insultantes, sino que rayan la incitación al delito o, al menos, caen dentro de la incitación al odio. Muchas de esas frases recuerdan peligrosamente a la propaganda nazi contra los judíos en los años 30. De veras, no exagero. Pero es la Iglesia, que se aguante. No podemos decir que todos los del PSOE son unos asesinos aunque haya hasta un secretario de Estado condenado por lo de los GAL, pero podemos hacer gracietas con que los curas son todos unos pederastas y no pasa nada. Cuidado, yo estoy en contra de las dos cosas, como de todas las generalizaciones simplona del estilo de “todos los … son iguales” (cambien … por lo que quieran, lo más de moda es “políticos” pero vale para cualquier colectivo).

Lo más peculiar es que esta campaña de veneno la lanza quien se dice abanderado de las libertades, el respeto y la tolerancia. Si eres un colectivo de maltratadas, gays, intelectuales (de izquierdas, claro, los de derechas son pensadores fascistas), artistas o cualquier otra bolsa de votos del PSOE o IU puedes decir las mayores salvajadas sin miedo a tener consecuencia alguna. Se te aplaudirá aunque ataques a tu propio colectivo, en el que puede haber, cómo no, votantes del PP que no deseen matar a nadie, ni que ETA ponga una bomba, ni que los bancos, malvados ellos, se hagan con los ahorros de los pobres pensionistas.

mingote Este esquema ha conseguido que la España que vota al PSOE se trague que la derecha es la culpable de sus males. Incluso gran parte de la derecha se lo ha creído, para mi pasmo. Pues tiene mérito, la derecha. Sin gobernar en 8 años ha conseguido recortar las pensiones, reducir la atención médica en varias Comunidades Autónomas, aumentar el paro otra vez al 20%… bueno, ya saben el relatorio, no se lo voy a volver a contar. La mayor reducción del Estado de Bienestar en este país la firma el PSOE pero la culpa es del malvado sector financiero y, por tanto, del PP.

Seamos serios. La crisis mundial a la que tanto le gusta a ZP achacar la crisis española se ha cobrado menos víctimas en el resto del planeta que en España, con las posibles excepciones de Grecia y Portugal (aunque esto es discutible). Mientras los países serios ponían en marcha sus medidas para afrontar los problemas, aquí repartían 400 euros por voto, dinero a mansalva a los ayuntamientos para hacer piscinas y campos de golf, y se abría la caja de Pandora con una alegría nunca vista.

Sólo me gustaría preguntar algo que creo que ya he preguntado en otras ocasiones. ¿Se imaginan lo que pasaría si todo esto hubiera pasado con el PP? Estaría toda España en la calle y, desde luego, no habría aguantado tanto un Gobierno incapaz como el que tenemos. Pero aquí volvemos al principio: la izquierda española, con el argumento de “es que perdí la Guerra Civil y nos machacaron” sigue dando penita y teniendo patente de corso para hacer y decir lo que le venga en gana. Por falso, retorcido o malintencionado que sea. Hay que asumir, amigos míos, dos verdades dolorosas: la primera es que en las guerras se mata gente y que las posguerras no son mucho mejores, la segunda es que, digan ustedes lo que digan, el PP no es heredero del Franquismo (nota: el PP sí ha condenado el Franquismo en el Parlamento, a pesar de que siempre se dice que nunca lo ha hecho; busca en Google si no me crees).

Si es usted del PP, votante o simpatizante, sólo un pequeño consejo: salga del armario, defienda sus ideas y no se avergüence de ser liberal, conservador o lo que sea. Es más, aunque sea de otro partido, o de ninguno, si se siente cohibido de decir su opinión porque no es la mayoritaria, haga lo mismo: hable. Hay que quitarse la mordaza. Ya está bien de que nos digan lo que tenemos que pensar para ser “políticamente correctos”. En una Democracia lo bonito es el intercambio de ideas, y éste sólo se puede dar si todos hablan con libertad. Si una de las partes está acomplejada y obligada a guardar silencio para que no le llamen fascista por cosas que no sólo no son fascistas sino todo lo contario (aunque en esta incultísima España se piense lo que no es) entonces sólo podrá hablar la otra y convertir su palabra en ley. Así se les da el poder de decidir no sólo los temas, sino los argumentos que son “tolerables” y los que no, y pasa lo que pasa, que se considera tolerable decirle a alguien que desea un atentado. Siempre que lo digan ellos, claro.

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