lunes, 21 de octubre de 2013

El Arde Lucus por el mundo

El Arde Lucus llega a la gran pantalla. No, aún no es “Arde Lucus, la película”, aunque todo se andará, pero sí es “Arde Lucus, el documental”, firmado por el lucense Brais Revaldería. Se pudo ver este año en la plaza de Santa María, y se podrá ver estos días en México en un festival internacional.

Brais lleva el Arde Lucus por el mundo con este trabajo de una hora de duración. Lo iba a hacer como corto, pero al final se estiró y le salió algo realmente digno de ser disfrutado durante sesenta minutos y que se está convirtiendo en el mejor anuncio posible de nuestra fiesta de inicio del verano.

Encima el hombre es majo. Lo conocí este año en el Arde Lucus porque entró como “senador honorífico” en el Senatus Lucus Augusti, y es un tipo realmente simpático. Vive fuera de Lugo pero es de estas personas que basta que pongan un pie fuera de la muralla para que empiecen a sentir “morriña” de la tierra. Y de ahí salió principalmente su documental, de un trabajo de fin de carrera que preparó para la escuela de cine de Nueva York, que es donde estudió, y que centró en su tierra por añoranza.

De todas formas me van a permitir un apunte crítico, no con el documental de Brais, sino con nosotros mismos, los lucenses, que a veces somos peligrosos cuando algo va razonablemente bien: no nos despistemos. El Arde Lucus es una fiesta magnífica porque tiene lo más importante con lo que puede contar una cita de este tipo: el apoyo popular.

Puedes organizar la fiesta más cara del mundo, con espectáculos y atracciones, con fuegos artificiales y churros, que si la gente no la asume como propia el resultado será discreto en el mejor de los casos. Pero no ocurre eso con el Arde Lucus, que es una fiesta que tiene su raíz más profunda enterrada en el lucensismo, en el hecho de disfrutar y, al mismo tiempo, celebrar nuestros orígenes.

Con un teatro romano es más fácil... Aunque no tienen muralla
Pero Lugo no puede conformarse. Ahora que nuestras tropas conquistan otras tierras, tanto figuradamente en el caso de Brais como físicamente por parte de los buenos amigos de la Guardia Pretoriana (no sólo son las tierras lo que han conquistado, según dicen por ahí…), nos traen noticias de otras fiestas como las de Cartagena o Tarragona, fiestas similares al Arde Lucus pero con unas cuantas décadas por encima que las han convertido en auténticos monumentos vivientes de su pasado romano.

Indiscutiblemente el Arde Lucus es un éxito, que nadie me entienda mal, pero aún le falta recorrido. Aún tenemos que mejorar y que profundizar, en lo cultural y en el aspecto histórico, y debemos tomarnos en serio el hecho de que, si queremos que esto perdure más allá de la carnavalada, hay que currárselo.

Obviamente tampoco hay que pasarse, que cuando el rigor histórico entra, el público sale por la ventana si se te va la mano. Por ejemplo, este año nuestra actuación en la Plaza de España fue mucho mejor que la del año anterior en Santa María porque el rigor histórico era más laxo y se trataban temas de Lugo de hoy en día, cosa que el público agradeció y disfrutó. Se nota a la legua, porque si bien antes paraban un momento y seguían su camino, este año se quedaban y reían con nosotros.

Sí, ya lo sé, me contradigo. Bueno, casi. La fiesta puede tener más de un aspecto, así que no hay contradicción, sólo hay que “complementar”. Hay que buscar el equilibrio entre la celebración histórica y el entretenimiento. La segunda parte la llevamos de fábula, pero probablemente cojeamos un pelín en la primera a pesar del excelente trabajo de algunas asociaciones como Trebas Galaicas o Terra Copora que se toman lo suyo muy en serio.



Pero bueno, iremos mejorando. Es cuestión de tiempo, y de intención.

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