miércoles, 20 de mayo de 2015

Salimos como entramos pero algo nos reímos

Lo malo de un buen debate es que cuando después vas a otro más flojo comparas y, claro, no es lo mismo. Ayer por la tarde fui al que convocó la asociación en defensa del Parque de Rosalía al que se invitó a todos los grupos que compiten por la alcaldía de Lugo en las elecciones del domingo y, tras muchas vueltas, fueron los ocho habituales.

Faltaron, eso sí, los cabezas de lista del PP (aunque Isabel Devesa disculpó la ausencia de Jaime porque tenía el mitin central), PSOE y Lugonovo (de estos dos últimos no se dijo el motivo de la ausencia, de hecho curiosamente ni se mencionó el tema).

El debate fue flojo, principalmente, por la falta de preparación de la mayoría de los que allí intervenían. Sacando a Luis Álvarez y a Isabel Devesa el resto tenían una idea superficial del tema, aunque por supuesto ahí la experiencia es un grado y, por ejemplo, en el caso de Carlos Portomeñe su siempre brillante discurso suplió sus carencias en cuanto al tema.



También hubo quien, como Olga Louzao, se notaba que estaba incómoda con un tema que no domina, pero para el que hizo sus deberes y se trajo apuntados muchos datos que pudo aportar, siendo, por ejemplo, la única que relató pormenorizadamente el largo historial de autos, sentencias y resoluciones sobre el Garañón, mientras otros candidatos no parecían distinguir una cosa de la otra.

De todas formas no fue el duelo de altura que nos esperábamos. El PSOE hizo bien enviando a Luis, que es un habilidosísimo maestro de la palabra y que se defiende como gato panza arriba en cualquier situación. Tampoco es que se lo pusieran muy difícil porque todos los grupos, se dedicaron a hablar “contra el modelo especulativo de PSOE y PP”, menos ellos dos, obviamente, e Ildefonso Saavedra, que como tiene una inmobiliaria dedicó sus turnos a echar la culpa de todo al PP mayoritariamente.

Luis Álvarez se dedicó a decir que la culpa de todo es del PP e Isabel Devesa a hacer lo propio con el PSOE. Sin embargo los hechos apoyan descaradamente la argumentación de Isabel, que aunque supo mantener bastante bien el tono cometió en mi opinión dos errores tremendos: el primero fue no leer palabra por palabra lo que recogía la jueza Pilar de Lara en sus autos sobre los indicios de delitos y de “connivencia” entre el gobierno local y el promotor del Garañón en contra de los intereses de la ciudad. El segundo fue dejar pasar la oportunidad de explicar bien que el Plan General del 91 no lo aprobó el PP. No estuvo mal pero fue algo floja en un terreno que tendría que haber dominado con soltura.

Las notas de color las pusieron los de siempre, con algún “nuevo” que colocó su discurso a pesar de sus obvios nervios, pero bueno, no lo hizo tan mal.

También hubo acusaciones muy serias, incluso casi diría que delictivas en algún caso, sobre la honorabilidad de algunos funcionarios municipales. Luis Álvarez intentó contener ese aluvión y tuvo la decencia de defender a su gente, que es algo digno de mención.

En resumen, enrocamiento en las posturas que ya son sobradamente conocidas con lo que no nos aportó absolutamente nada a ninguno el tiempo en el debate. Únicamente para afianzar, entiendo yo, las posturas que ya conocíamos de cada cual. 

Eso sí, lo mejor fue cuando ante una pregunta sobre el señor Liñares y su papel en todo esto, así como la responsabilidad del Alcalde, Luis Álvarez tuvo la osadía de comparar a su jefe con nada menos que Jesucristo. “Jesucristo eligió a 12 apóstoles y uno le salió rana”, vino a decir, así que Orozco también pudo equivocarse. La respuesta no se la supo dar ninguno de sus contrincantes, sino un señor del público que le respondió “Jesucristo pagó su error en la cruz”.

Nada que añadir. Eso sí el adefesio del Garañón sigue ahí. 

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