viernes, 18 de diciembre de 2015

Un voto poco convencido, pero un voto

Yo ya he votado. Por correo como acostumbro. Y sí, pueden decir “ya lo sabía yo” porque, a pesar de todo, he votado al PP.

Supongo que veinte años de militancia te dejan huella, y aunque me haya “enfadado” con el partido por muchas de las cosas que han sucedido no me ha vuelto a quedar más remedio que irme a las gaviotas otra vez. Menos convencido, menos decidido, pero imagino que eso les importa un cuerno siempre y cuando cojas su papeleta. Pero debería importarles.

Hay varios factores que me han hecho solventar la cuestión. Uno de los importantes es que lo de poner a Joaquín como cabeza de lista me supuso un componente personal difícil de soslayar. También es cierto que por esa regla de tres podría haber cogido la papeleta del PSOE, porque siento un profundo respeto y cariño por Margarita, que encabeza esa lista, así que habrá que ver otros factores decisivos. Espero que a Joaquín no le moleste, pero esa única razón no me parece suficiente para elegir una u otra papeleta.

España vive un momento bastante surrealista. El PP nos ha sacado de un pozo en que estábamos metidos hasta las trancas, utilizando para ello nuestro propio esfuerzo y sudor. El mérito es de los españoles, no del partido, pero es cierto que sin una dirección acertada podríamos habernos ido al cuerno como les pasó a Grecia o Portugal. Ese rollo de que aquí también nos han intervenido se lo preguntan a los pensionistas o a los funcionarios de esos países, que han sufrido recortes tremendos mientras aquí las pensiones no se han tocado (de hecho han subido levemente). En España se intervino a las cajas de ahorros (que no a la banca), unas entidades financieras en manos del sector público, que gestiona como gestiona, así que no me comparen.

Pero si bien es cierto que los números son los que son, cosa que solo los muy ciegos pretenden no ver, también es verdad que hay factores que pesan como losas y que pasarán factura a Rajoy: la corrupción es el primero de ellos. Cuesta mucho trabajo votar a un partido en que algunos se han repartido millones mientras se obligaba a los demás a apretarse el cinturón. Ver a Rato detenido me parece muchísimo más grave que lo de Bárcenas, que también es de coña, pero lo del primero me resulta peor porque no está en el sitio de Rajoy de chiripa, recordemos que era de los “finalistas” para la sucesión. ¿Que han tomado medidas como modificar el código penal y crear agencias de decomiso y todo eso? Fantástico, pero en política los argumentos son solo un elemento más de la ecuación. Las tripas reclaman su parte y me las revuelve pensar en todo lo que ha pasado.

Lo lógico sería que, en un sistema en que hay más de dos contendientes (los que nos han metido en la crisis y los que nos están sacando de ella pero con graves cuestiones sobre ellos), buscásemos una tercera opción. Y ahora hay a patadas.

Obviamente la ideología también es importante. Yo no me veo votando a un partido comunista disimulado como Podemos (me parece mucho más honrado votar a Izquierda Unida, aunque en Galicia, sorprendentemente, es lo mismo), ni al nacionalismo porque no comulgo con ellos en absoluto. Por supuesto son opciones válidas y perfectamente dignas para quien sea de su ideología, pero no es mi caso.

Capítulo aparte merecen para mi dos partidos: UPyD y Ciudadanos.

No me siento de izquierdas para nada, y a pesar de que Rosa Díez me ha resultado mucho más simpática en persona que la imagen que tenía de ella (estuvo dos veces en Lugo y coincidimos ambas) UPyD se queda un poco demasiado hacia ese lado para mí. Sí es cierto que presentan al Senado a Ana Argiz, y les diré que le he votado. Lo bueno de las listas abiertas es que puedes elegir a las personas por separado así que me he decantado por echarle una mano, modesta eso sí, pero decidida porque creo que ese partido también merece cierto reconocimiento. Se han endeudado con su dinero, el del partido, para llevar a los tribunales a muchos de los corruptos que todos denostamos, y si Rato está pisando juzgados es gracias a ellos, aunque no se lo reconozca nadie o casi nadie porque hay otros partidos “de moda”.

Ciudadanos fue mi mayor tentación, como la de muchos votantes del PP. De hecho he de decir que me rondó seriamente la idea de afiliarme pero como el gato escaldado hasta del agua fría huye me cuesta mucho trabajo pensar en entrar en otro partido, porque tampoco quiero andar de peregrinación o coleccionando carnets como ese conocido lucense que ha ido dando bandazos como si buscara acomodo donde pudiera tener protagonismo, y se afilió a Podemos y luego a Ciudadanos pasando por varias opciones.

Albert Rivera me cae bien, y me gusta como a todo el mundo su discurso brillante y su lógica aplastante. De hecho no descarto que Ciudadanos pueda ser una opción de futuro para este país e incluso que si hacen las cosas como parece yo mismo pueda animarme a echarles un cable. Pero el problema que tengo con ellos es que se ha generado tal desconfianza en España contra todas las formaciones que me cuesta mucho superar ese salto al abismo.

Con Rajoy sé lo que voto, para bien y para mal. Con Rivera no estoy seguro. Nada me garantiza que si se queda a un tris de superar al PP no pacte con Sánchez o Iglesias y nos monten un cristo de los habituales en Italia con tripartitos o pentapartitos, cosa en la que no creo porque la experiencia me dice que no funciona bien. Tampoco doy por sentado que apoyarán a la lista más votada, o que servirán de “control” al PP que es lo que muchos desearíamos, como esperamos que hagan en Andalucía o en Madrid.

Además, uno vota por su circunscripción y en Lugo las encuestas dicen que el cuarto escaño está bailando entre el PP y la Marea, así que el voto a Ciudadanos puede suponer algo poco decisivo o, lo que es peor para mí, que ese escaño vaya a Podemos. No me gusta ese partido y prefiero malo conocido, qué quieren que les diga.

Sé que es complicado, y que si no se da un voto de confianza a los nuevos partidos nunca podrán demostrar si lo harán bien o no, pero Eugenio d’Ors hizo mucho callo con aquello de “los experimentos, con gaseosa”. Hay muy buena gente en Ciudadanos, y Olga Louzao o Marta Rivera son claros ejemplos (sí Marta también, por mucho que la pretendan crucificar), pero no sé si darles el gobierno de España así por las bravas es buena idea.

Decir esto aquí puede suponer cerrarme puertas, soy consciente de ello, pero oigan, ya voy superando esa especie de prudencia que identifico más con cobardía o interés mal disimulado. Si mañana decido apuntarme a Ciudadanos sé que la hemeroteca puede hacerte la pascua, pero si son lo que dicen ser, es decir, si aceptan la crítica y no buscan fe ciega deberán entender que no todo el mundo se va a ir corriendo a abrazarles como si fueran “los elegidos”. Ese concepto mesiánico de la política no es para mí, y si es lo que buscan mal vamos.

Este artículo les garantizo que no gustará demasiado a nadie, ni siquiera a los que he votado, porque se aleja de ese discurso triunfalista y de máximos al que estamos acostumbrados en política. Explicar que votas a alguien (de nuevo) porque no ves otra opción es de una tristeza tremenda. Y van dos veces seguidas. Quizás en mi caso se debe a mi larga militancia y puede que me pase como a esos socios del Real Madrid o el Barcelona que rompen su carnet tras muchos años por algún desengaño, pero que cuando ven un partido no pueden evitar desear que ganen los que aún consideran “los suyos” de alguna manera.

Si lo escribo es porque es lo que me lleva dando vueltas a la cabeza media campaña, y mañana toca reflexionar. Yo ya lo he hecho. Ahora les toca a ustedes. Feliz votación.

5 comentarios:

  1. Con la cierta dosis de "sentidiño" y cortesía que pides, y siendo esta la primera vez que hago aquí un comentario, solo quiero decirte GRACIAS. Gracias por tu confianza hecha pública y por tus apoyos en todos los momentos.
    Un fuerte abrazo
    U

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  2. Ya me vas conociendo un poquito... Y siempre he respetado muchísimo tus apreciaciones y , por supuesto, también tus críticas. Nos queda mucho por andar y mucho por demostrar, pero estoy convencida que vamos por el buen camino. Del mismo modo que en estos meses, he comprobado que dentro de otras formaciones políticas, sigue habiendo muchos que comparten mi forma de entender la actividad política. Y esto me hace pensar que se avecinan buenos tiempos. Pase lo que pase el domingo, espero que algo empiece a cambiar.

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  3. Gracias por votar para que todo siga bien, como en los últimos 40 años ha sido. Gente como nosotros ha llevado a ESPAÑA donde se merece.

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  4. Puedo suscribir tu artículo de principio a fin. Hay muchas cosas que Rajoy no ha hecho que me han enfurecido. Quienes lo votamos en 2011 esperábamos otra cosa. La irrupción de C's me alegró. Por fin había otro partido al que yo podría votar.Sin embargo, esa indefinición de Rivera ,su actuación en Andalucía y esa equidistancia entre la desnortada izquierda que padecemos y el centro derecha, me han hecho pensar que lo único que le importa es gobernar con quien sea. No me fío de los políticos que no de definen. Me he vuelto a quedar sin otra opción más que votar al PP; lo lamento, pero en lo que hay.

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  5. una reflexion muy sincera luis,pero haciendola uno se queda muy tranquilo,

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