jueves, 2 de junio de 2016

Hasta las narices de los "okupas" y sus "reivindicaciones sociales"

El tema de los “okupas” la verdad es que me tiene desconcertado. La parte que no alcanzo a comprender es que alguien pueda defender que unas personas que no tienen oficio conocido (salvo los acusados de terrorismo, aunque esto no sé si se puede encuadrar como profesión o como afición) asalten por la fuerza un piso o un local y se lo apropien alegremente.

Mucha pinta de ancianos o desvalidos no tienen
Ya sé, los malvados especuladores pierden así merecidamente un bien que es del pueblo y que esta pobre gente, que no tiene recursos, necesita para vivir. Estaría de acuerdo si esa “pobre gente” no fueran normalmente chavales que aparentemente no tienen más impedimento para trabajar que ponerse a ello, aunque francamente, si el ayuntamiento se encarga de pagar el alquiler y el resto de la sociedad les financian rentas “mínimas de supervivencia”… pues para qué se van a molestar. No hablamos de ancianos sin pensiones, ni de personas con alguna discapacidad que les impide trabajar, más que la mental.

Por otra parte es llamativo que normalmente se “okupan” pisos céntricos, locales en las mejores calles o lugares que otros pagaríamos gustosos si nos los pudiéramos permitir. Supongo que la teoría es que ya de perdidos, al río, así que mejor coger algo chulo que cualquier porquería por ahí.

Cartajima, pueblo que ofrece vivienda y trabajo
Y mientras tanto pueblos como Cartajima ofrecen trabajo y casa gratis a familias con hijos para repoblar su decaído municipio, aunque algo me dice que la parte de casa podría colar aunque con dificultades porque estas personas tienen más tendencia urbanita, pero que lo de trabajar ya va menos con la filosofía de este movimiento. Llámenme clasista o persona llena de prejuicios pero es lo que parecen demostrarnos por sus actitudes y declaraciones.

La administración, por si fuera poco, se pone de parte del que se toma el mundo por montera. Como decíamos, la “renta de supervivencia” lo que hace es que a la gente no le salga rentable trabajar, y más si sus administraciones desembolsan 5.000 euros mensuales para pagar el alquiler de un local que han tomado al asalto, con toda la cara del universo. Apunte al margen, ¿cómo se consigna eso en los presupuestos? ¿No hay algún indicio de prevaricación en esto? Si yo le pido a Lara Méndez que me pague la hipoteca, y ella dice que sí, ¿no estaría cometiendo un delito? Es que si es lícito avisen que empiezo a mandar solicitudes y si hace falta cambiar la titularidad del piso a otra persona para luego “okuparlo” yo, pues me lo dicen y lo arreglamos.

Hay cosas que no gusta escuchar. Por ejemplo que hay que trabajar para conseguir un sueldo y, así, poder pagar un techo bajo el que cobijarse, la manutención y otras cosillas como la ropa, los recibos o el puñetero iPhone. Evidentemente esto es muy simplista porque hay gente que busca trabajo pero no lo encuentra, demasiada hoy día como todos sabemos. No es comparable y siempre he pensado que el paro tendría que suponer una cantidad alta pero que se condicionara a no rechazar oferta de empleo alguna. En España hay un límite de tres rechazos pero ya sabemos todos que normalmente no es el trabajador el que da ese paso sino que va a que el empresario “le firme” que le rechaza para que no le cuente, cosa que aquel hace bajo la poco sutil amenaza de que aunque lo coja no le va a trabajar “bien”. Los que hemos tenido vinculación al mundo empresarial lo hemos visto demasiadas veces.

Sin embargo nadie me puede negar que bajo el paraguas de la protección social ofrecida a quien realmente la necesita se están guareciendo caraduras y aprovechados que viven a costa de nuestros impuestos porque les es más sencillo estar tirados por ahí que molestarse en buscar un trabajo.

El cálculo es sencillo. Si me dan 400 euros por no hacer nada, vivo en una casa que no es mía y en la que no pago nada y, encima, todas mis deudas se cancelan gracias a la gran palabra mágica (“insolvente”), ¿para qué voy a aceptar un trabajo en que me van a pagar, pongamos, 900 euros si eso me genera tributar a Hacienda y tener obligaciones como pagar un alquiler o la luz y el agua?  
 
Sinceramente, cuando ven estas cosas ¿no se sienten un poco gilipollas madrugando para ir a trabajar todos los días y cumpliendo con sus obligaciones? Porque encima todo el dinero que recibe esta gente a cambio de nada viene de nuestros impuestos, de los idiotas que sí nos molestamos en hacer las cosas como se deben hacer para sufragar su vida “bohemia”. Y lo más grande es que encima tienen más que decir. Se encaran con la policía “represora” y con quien se les ponga por delante, y al vecino que tiene el valor de afearles su conducta lo agreden ante las cámaras y no pasa absolutamente nada.

En fin, así nos luce el pelo.

2 comentarios:

  1. De acuerdo en todo menos en algo accesorio al artículo. El terrorismo no es ni una afición ni una profesión, es un acto salvaje, a menudo de asesinato, perseguido por la ley y contrario a cualquier cauce legal. El fin no justifica los medios. Y centrándonos en el tema, ahora parece que el Ayuntamiento quiere comprar el edificio para darlo a los Okupas. Vaya, que les paga el alquiler de por vida pero de forma legal. Han abierto la caja de Pandora, todos a okupar edificios y cuando los echen, a pedir que se compre el edificio y que se lo cedan. Los okupas alegan que hacían labores sociales, cursillos, entretenimiento, etc. Mira que no debe tener locales el Ayuntamiento para cederles y que ellos, de forma desinteresada como hacían ahora, hagan esos cursillos.

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  2. Lamentablemente sí es una profesión desde el momento en que hay gente que vive de ello. Es la definición de actividad profesional.

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