viernes, 23 de septiembre de 2016

Quedarse a medias

El 3 de marzo de 2014 el Pleno del Ayuntamiento de Lugo aprobó, a iniciativa del BNG, una bienintencionada proclamación por la que se declaraba el municipio “libre de circos con animales”. Lamentablemente la cosa se quedó a medias como suele ocurrir en Lugo, y no pasó de un simple documento político de cara a la galería sin trascendencia administrativa.

No se tradujo en una modificación de la ordenanza municipal de tenencia de animales del 7 de octubre de 2008, que en su artículo 5.i prohíbe específicamente utilizarlos “en espectáculos, peleas y otras actividades si eso puede ocasionarles sufrimientos o sometimiento a condiciones antinaturales”, que es tanto como no decir nada. Es muy relativo justificar legalmente que un animal sufre en un circo pero no en un espectáculo de carreras en el Arde Lucus, un concurso de saltos de hípica, una muestra de cetrería o en un desfile tradicional de ganado por San Froilán. Desde luego no es muy natural para una vaca pasear por la calle de la Reina.

Por supuesto hablamos de exageraciones, ya que nadie discute esas actividades, pero no olvidemos que Lugo es exagerado en ocasiones, y que en esta ciudad se denunció a la cabalgata de los Reyes Magos por no tener los vehículos en regla, así que yo no daría herramientas a lo tonto que luego pasa lo que pasa.

Hay casos más extremos, ya que lo mismo nos pasa con la llamada “fiesta nacional”. El referido artículo de la ordenanza permite expresamente la celebración de corridas de toros. Otro acuerdo plenario de febrero de este año también “liberaba” la ciudad de esa costumbre, pero mientras no se modifique la ordenanza tengo mis serias dudas de que haya sustento legal a una prohibición a una corrida de toros si alguien pide autorización.

Es el problema de hacer las cosas a medias, que son incongruentes. Las iniciativas aprobadas en pleno buscaban un efecto político pero se les olvidó lo más importante, que era incluir la modificación de la ordenanza para que el gobierno tenga una herramienta legal con la que impedir la celebración de estos espectáculos. A día de hoy entiendo que tienen las manos atadas.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 23 de septiembre de 2016

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