jueves, 28 de junio de 2018

La Tinería: Que cuatro años no es nada

Entre que te dan licencia para hacer la obra, haces la reforma y abres se te va más de un año de los cuatro.
Te quedan tres para amortizar la inversión, y sin que las bases recojan ni una palabra de la supuesta prórroga que se anuncia.

Las visitas realizadas a los locales de la Tinería y su oferta con precios simbólicos abren una ventana a la esperanza para esta zona. El camino es éste, el del alquiler de estos espacios para iniciativas empresariales bajo el control y supervisión de la administración, que ha invertido ingentes cantidades de dinero público en dichos bajos sin que por ahora hayan cristalizado en una revitalización real del barrio.

Uno de los pocos locales que necesitaría menos arreglos no vale para usar porque ¡no se permiten negocios de hostelería!
La venta de los locales a precios irrisorios no era la solución, como se demostró, ya que una vez que alguien compra la finca puede dedicarla a almacén o a tenerla en barbecho, a la espera de tiempos mejores que, si todos hacen igual, nunca llegarán. Por eso desde Lugo Monumental propusimos que los bajos se alquilen, porque si la actividad no se inicia o se suspende durante un plazo razonable, revierten nuevamente en la administración y ésta puede volver a licitarlos de forma que se garantice su actividad.

Debajo de las tablas, restos arqueológicos
lo que implica una ventana de cristal
carísima... para cuatro años...
El problema de todo esto es que los anuncios realizados por el gobierno local no coinciden con las bases publicadas. Se asegura públicamente que habrá posibilidad de prórroga en el contrato de arrendamiento, pero en las bases, el documento que especifica las condiciones del alquiler, no se recoge tal cosa. Menciona una prórroga, pero refiriéndose a la cesión de la Xunta de Galicia, propietaria de los edificios, al Ayuntamiento de Lugo. Nada más.

De hecho en la base segunda de la convocatoria se dice clarísimamente (y la cláusula primera del contrato lo repite) que “el contrato de alquiler tendrá una duración de cuatro años”, en los que además el inquilino tiene que reiterar cada doce meses al ayuntamiento que quiere continuar en el bajo, cosa chocante. No se menciona prórroga alguna y a la pregunta sobre el tema los responsables responden que “eso ya se negociará”, una base endeble sobre la que iniciar una actividad económica. Prueben a pedir un crédito con esa frase y verán la respuesta.

Cuatro años puede parecer mucho tiempo para quien no tiene ni idea de lo que es abrir y asentar un negocio de cara al público. No es nada, máxime cuando hablamos de locales que hay que acondicionar, como es lógico, lo que acarrea una considerable inversión. Lo razonable sería que se aclarase ahora la forma de prorrogar estos alquileres y su duración máxima porque no es lo mismo planificar la amortización de una reforma o un plan de negocio a veinte años vista que a cuatro. Lo primero es posible, lo segundo una apuesta demasiado arriesgada que genera una inseguridad que hace augurar el fracaso de esta iniciativa. Los antecedentes de la Plaza de Abastos, donde se engañó a empresarios con cantos de sirena y falsas promesas de estabilizar una situación que por ley no se puede dilatar en el tiempo, no ayudan a confiar en información que viene en notas de prensa pero que no está respaldada por el Boletín Oficial de la Provincia.

Lo lógico sería hacer unas bases con prórrogas que vayan aumentando el alquiler hasta alcanzar precios de mercado, ya que tampoco es razonable que la administración asuma el coste de mantener estos locales, subiendo los precios paulatinamente hasta llegar a una duración máxima que la ley permite que sea por varias décadas. Eso daría a los potenciales inquilinos una seguridad de la que hoy carecen y permitiría apostar por una zona que sin duda tiene mucho futuro.

Hasta que modifiquen las bases, se engaña a la gente diciéndoles que los contratos son prorrogables. A día de hoy no lo son.

De los 9 locales 7 están de obra, uno es el bar que no puede ser un bar y el tercero es el único que funcionará seguro.

Artículo publicado en El Progreso del 28 de junio de 2018

1 comentario:

  1. Gracias por este artículo, ésta es una reflexión muy necesaria para todos los que mostramos interés por estos locales. Hay que tener una fe muy ciega en nuestros representantes políticos, para fiarnos de sus palabras, que, muchas veces, se lleva el viento y no caer en la cuenta de un posible escenario poco agradable para los emprendedores que se impliquen en la propuesta. Mencionas además unos antecedentes en la plaza de Abastos, de palabras y promesas que cayeron en saco roto que yo desconocía. Necesitamos reflexionar con sensatez sobre esta iniciativa y quizá que nuestras autoridades se planteen mejorar las condiciones de los que nos planteamos embarcarnos en este proyecto.

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