jueves, 31 de enero de 2019

Si ves bomberos rezar es el momento de preocuparte

Si fuera en blanco y negro no me digan que no parece una escena de Berlanga
No sé si es un acto de genuina devoción cristiana o una forma de protestar y de llamar la atención, pero es llamativo ver a los bomberos de Lugo rezando a su santo patrono para pedir que en la ciudad no haya desgracias porque no se ven capacitados para atenderlas. Llamativo y preocupante, hay que añadir.

Cuando los gobiernos (normalmente de corte conservador, es decir, del PP) ponen medallas y condecoraciones a la Virgen y cosas así se produce un lógico chorreo de críticas y un cachondeo generalizado porque suena a algo muy de los años 50, pero en Lugo más que reírte te dan ganas de ir a llevar un par de cirios a San Juan de Dios (el santo en cuestión) por si las moscas, porque saber que en una capital de provincia de casi 100.000 habitantes hay cuatro personas atendiendo todas las emergencias que puedan surgir es para echarse a temblar… y más teniendo en cuenta que un 25% de los efectivos (es decir, uno) tiene que estar atendiendo el teléfono por lo que no puede acudir a una urgencia.

Se me ocurre que tal vez habría que inventar algún dispositivo, algo que permitiera desviar las llamadas a un chisme que pudiera transportarse. Algo como si fuera un teléfono pero móvil, no sé si conocen algo por el estilo. Que en el año 2019 tengamos que tener comprometida la labor de un bombero de guardia para atender un teléfono suena a chiste de mal gusto, sobre todo cuando la situación es la que es y nos tienen en pañales.

El cálculo oficioso es que para una ciudad de las características de Lugo, según publica La Voz de Galicia de hoy, los 4 bomberos de guardia tendrían que ser 11 como mínimo, porque ahora mismo no tienen capacidad de atender dos emergencias simultáneas, e imagino que solo podrían ir a una si no es muy gorda porque ya me dirán…

De 56 plazas que supuestamente tenemos de bombero solo hay cubiertas realmente 37, con algunas bajas a mayores y en verano habrá otras 5 jubilaciones, así que el panorama es el que es.

Evidentemente en una situación normal, en que no hay emergencias, tener a once tíos jugando al tute en el parque de bomberos suena a despilfarro, pero esto es como el tema de los seguros, que mucha gente considera que son un gasto inútil hasta que les pasa algo. Entonces todos nos echamos las manos a la cabeza y decimos que “parece mentira que esto no estuviera previsto”. Pues ya ven…

Los incendios, las liberaciones de personas atrapadas en vehículos accidentados, las inundaciones y demás situaciones para las que recurrimos a los bomberos tienen la tonta manía de no acomodarse a la agenda que se les marca, por lo que a menos que el santo nos eche una mano cualquier día vamos a tener un problema muy grande… y entonces lloraremos.

Y pensábamos que lo de la Policía era lo peor que nos podía pasar…

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