lunes, 23 de diciembre de 2019

Tocado y hundido

A la izquierda, el Pelegrín I en el Miño, al lado del Puente Nuevo hace pocos días, cuando se avisó del peligro que corría.
A la derecha, el mismo barco, hundido, boca abajo, a la altura de las Islas.
Nadie se hará responsable, seguro.
La tragicomedia de los catamaranes de la Diputación solo podía culminar así, con el hundimiento de uno de ellos, abandonado durante años a su suerte en pleno río Miño, ese cauce que nuestros gobiernos, tan autoproclamados ecológicos, desprecian ostentosamente.

Dice la Diputación que ya tenían pensado sacarlo de ahí pero que la empresa contratada no lo hizo y que la nueva no se quiso meter en el lodo porque había crecido el río. La excusa podría colar si no fuera porque el Pelegrín I, nombre de la embarcación, no podía estar ahí desde hace más de un año. En septiembre de 2018 la Diputación comunicó a la Confederación Hidrográfica que lo retiraba para llevarlo a Os Peares, y la CHMS archivó el trámite del permiso para que siguiera en el Miño… donde continuó abandonado a su suerte más de un año porque a alguien se le debió olvidar que estaba allí a pesar del profético aviso del diputado Óscar Poy.

Si al menos se hubiera usado los últimos veranos para lo que se suponía que era su función podríamos haber entendido que el mal tiempo hiciera sus estragos, pero no, esto no es como con la Armada Invencible, la culpa no es de los elementos, al menos no de los climatológicos.

La desidia, el pasotismo e incluso la criminal indiferencia hacia los dineros públicos son ya tan habituales y están tan enquistados en Lugo que corremos el peligro de confundirlos con la normalidad. El Pelegrín I se ha hundido porque no podía estar allí, no se ha mantenido y no se ha retirado como tenían la obligación legal de hacer. Imagino que la Confederación debería tomar cartas en el asunto y sancionar a los responsables, pero mi instinto me dice que no lo hará. Perro no come perro.

Total, qué más da. Ahora ya está hundido. Bueno, no, perdonen, según el Presidente de la Diputación, máximo responsable del desaguisado, simplemente “quedó el nivel del agua por encima del nivel del barco”.

Cada vez disimulan menos que nos toman por idiotas.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 22 de Diciembre de 2019

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