miércoles, 17 de junio de 2020

Del atropello de un perro al racismo en Lugo

Quino puede ser tan cruel como exacto a la hora de diagnosticar la sociedad

Hace una semana aproximadamente íbamos paseando por Camiño Real en dirección a la Milagrosa. De repente oímos un chillido y un golpe (o al revés, ya no sabría decirles) y cuando miramos vimos que a pocos metros un coche había atropellado a un perrito, un yorkshire. Lo mató al momento y no hubo nada que hacer.

Antes de que salten a culpar al conductor, les diré que entiendo que no pudo hacer nada. No venía especialmente rápido y el perro estaba suelto y se le metió debajo del coche así que ni siquiera lo vio. De hecho ni paró, estoy totalmente convencido de que pensó que había pisado un bache o algo así, porque hasta los que lo vimos tardamos unos segundos en entender qué había pasado.

Esto, que es una desgracia como cualquier otra, no tiene mayor consecuencia salvo para el pobre perro, su dueña y la impresión que nos causó a los que andábamos por allí… pero fíjense lo que son las casualidades de la vida. Al cabo de media hora aproximadamente me llamó un amigo que vive en esa zona y me contó que unos latinos habían matado a patadas a un perro. Me pareció demasiada casualidad y le pregunté dónde había sido exactamente y cómo se había enterado: era el mismo perro y se lo contó un señor que supuestamente había sido testigo de la agresión al animal y que aparentemente no tenía pinta de ir por ahí contando trolas. Pues lo hizo.

Probablemente ese señor vería a la gente del bar que estaba junto al sitio donde murió el perrito, a alguno de los chicos manchado de sangre (porque uno de los que estaban en la terraza lo retiró, responsablemente, del medio de la calle), a la gente gritando… y se imaginó todo lo demás.

Eso es racismo, señores míos. Dar por sentado que por la pinta de una persona sabes la historia que tiene detrás no es más que un juicio apresurado y en muchas ocasiones, como ésta, erróneo. Es lo que hacen quienes pretenden trazar líneas arbitrarias en las que eres bueno o malo dependiendo de la parte de la raya en que vivas, aquellos que se creen mejores que otros por el idioma que hablan, o los que piensan que el color de su piel influye sobre algo más que la mera pigmentación. El racismo es una de esas manifestaciones absurdas de la raza humana que a estas alturas ya tendríamos que tener superadas, pero ya ven que no.

Así que cuando alguien les cuente una historia pregúntenles si lo han visto directamente o si lo han deducido de lo que sí han visto directamente porque aunque es muy parecido no es lo mismo, y la interpretación o la inferencia puede estar contaminada, como en este caso, por los prejuicios de quien cree haber visto algo que realmente no vio.

No solo hay racismo en Estados Unidos, en Lugo también, así que estemos atentos.

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