lunes, 15 de junio de 2020

¿Se equivoca Feijoo adelantando la salida de la crisis?

El genial Davila retrata lo que muchos pensamos sobre el "saldremos más fuertes"...

Este rollo de la “nueva normalidad” que comenzamos hoy en Galicia suena un poco (o un mucho) a 1.984, y nos tiene a todos un poco descolocados. No está muy claro lo que se puede y no se puede hacer, pero supongo que la prensa recogerá largas listas de cosas prohibidas y permitidas, muchas de ellas totalmente incoherentes.

Por ejemplo, los niños no pueden ir al cole pero se pueden juntar en grupos grandes para estar tomando helados en una terraza, y más allá de las consecuencias que esto tiene para la organización de las familias, a las que lo de la conciliación en este momento les tiene que sonar a broma macabra porque si ya normalmente les costaba apañarse, si estaba preocupado por los contagios entre chavales, ahora ni les cuento. A ellos les afectará poco pero en cuanto le den el abrazo al abuelito...

La ristra de prohibiciones y reglas que hemos venido acatando mayoritariamente (siempre hay algunos descerebrados) son extrañas. Verán, nunca he comprendido lo del “aforo”. Vale que se supone que está calculado según los metros cuadrados de un local, pero hay sitios donde no tiene el menor sentido. Por ejemplo los restaurantes y terrazas.

Si yo habitualmente tengo un comedor muy amplio y tengo entre mesa y mesa un metro no es lógico que me obliguen a reducir el mismo porcentaje que al que las tiene rozando los manteles unas con otras. Lo razonable, digo yo, sería establecer distancias y de ahí ya sale automáticamente la ocupación que pueden tener un local y otro. No solo es más razonable sino, lo que es más importante, es mucho más justo para todos. Con las terrazas tres cuartos de lo mismo. Si mi local tiene tres mesas en seis metros y el de al lado tiene seis en cuatro metros (es una forma de hablar, que a menos que sean mesas de dos no caben), yo me quedo con dos y él con cuatro, pero más pegadas que las mías. Ilógico.

La administración tiene que hacer normas que atiendan a la generalidad de los casos y estoy seguro de que sea cual sea la que se dicte va a ser más perjudicial para unos que para otros, pero lo que sí tiene que tener es sentido y coherencia.

Si me leen habitualmente sabrán que soy bastante pesimista con todo este tema. Ahora nos dicen que el virus está “debilitado” como si fuera un único ente global y no miles y miles de millones de pequeños cabrones que van por ahí infectando todo lo que pueden. Quizás influya la climatología, tal vez la postura de la Tierra respecto al Sol y la forma en que inciden los rayos ultravioleta, a lo mejor simplemente es que nos vamos acostumbrando a la barbaridad de que “solo” tengamos muchos muertos fuera de nuestras fronteras…

Creo que el peligro más grande que hay en todo esto es que nos lo tomemos a pitorreo, que creamos que “todo ha pasado ya” y que pretendamos volver a hacer las cosas como antes sin darnos cuenta de que vamos a tardar muchísimo en llegar a eso, si es que llegamos.

Los mensajes contradictorios de estos meses no ayudan a confiar ni en el Gobierno de la Nación ni en la OMS, que cada día que pasa te cuentan una cosa diferente de la anterior (véase el jeroglífico de las mascarillas) y si había una administración que parecía ser inmune a las críticas fundadas (las políticas, a un mes de las elecciones, ya sabemos que las iba a haber aunque no hubiera ni un contagio en Galicia) era la Xunta, pero ¿se equivoca Feijoo adelantando la salida de la crisis?  En mi modesta opinión sí.

¿Qué necesidad tenemos de adelantar el fin del Estado de Alarma en Galicia? ¿De verdad vamos a notar tanta diferencia? ¿No ayudará eso a que la gente se lo tome todo más a guasa y que se relajen más de lo debido? Me parece una torpeza porque el mensaje de “somos los primeros” está muy bien… hasta que haya el primer contagio o el primer muerto, que tal vez lo habría igualmente pero que ahora van a achacar a esta decisión como si hubiera ido Feijoo a toserles encima a las víctimas.

Eso sí, ya les garantizo que las críticas vendrán de los que dicen que no se puede criticar la gestión pública porque “no se podía hacer mejor”, los insultos los verterán quienes dicen que no se puede faltar al respeto, la peor agresividad la sufriremos de aquellos que acusan a los contrarios de crispar el ambiente… Y así todo. También al revés, ¿eh?: están aplaudiendo al señor Simón y retuiteando sus alabanzas a la Xunta quienes hace dos días lo calificaban de charlatán, y saliendo a la calle en manada a esos que culpan de todo al 8M... Y así todo, insisto.

Ojalá me equivoque y ojalá Feijoo acierte. Yo desde luego no habría adelantado el fin del estado de alarma, pero solo el tiempo dirá si lo ha hecho bien. Espero que sí, por nuestro propio bien.

3 comentarios:

  1. Sñor Latorre ei de recoñecer que non esperaba este artigo de vostede criticando ao Feixoo. Dalle moita independencia. Felicitacións

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    1. Gracias, supongo jejeje. Me quedo con lo positivo pero si le digo la verdad intento ser siempre objetivo (dentro de la subjetividad de cada cual). Que hable más a menudo del Ayuntamiento, por ejemplo, se debe a la cercanía y que este blog va sobre Lugo principalmente. Que sea crítico es porque realmente la gestión me parece más que mejorable...

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  2. Entiendo que el único cambio de verdad es que la Xunta asume sus atribuciones. En cuanto a la crítica de algunas medidas hay que pensar que muchas de esas medidas no se toman para evitar los contagios individuales, lo que intentan es que no se generalice y, sobre todo, no haya responsables claros. Si tu permites algo, tienes responsabilidad por lo las consecuencias.

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