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| Ricardo Varela, José López Orozco y Miguel Vázquez Calvo Foto: La Voz de Galicia |
La extraña maniobra del PSOE de Lugo para promocionar la vuelta de Orozco primero y traicionarlo (otra vez) después no tiene el menor sentido. O al menos yo no se lo veo.
Primero vemos que el mar de fondo que se recoge para hablar del retorno del exalcalde a la política activa se despacha como una “muestra de cariño” por parte del camarada Secretario General autonómico, su otrora mano derecha (bueno, una de ellas, que de Liñares prefieren no acordarse), que ya daba pistas de que no le hizo mucha gracia el tema. La cara de César Mogo reflejaba que a él aún menos porque se quedaba sin chollo, representando a una provincia que conoce, en el mejor de los casos, de venir algún fin de semana.
No soy un fan de Orozco. Bien es cierto que sus sucesores han elevado su figura enormemente, puesto que se ha cumplido aquello de “otros vendrán que bueno te harán”, pero fracasos estrepitosos como el “centro de energías” del Ceao, que nos costó un millón de euros y que ha acabado derribado para hacer un aparcamiento y que jamás generó energía, o el abandonado y triste MIHL, que iba a ser un “revulsivo” para la Milagrosa y se ha convertido en un lastre para la ciudad, hacen que mi valoración no pueda ser positiva.
Hizo cosas buenas, claro que sí, como el Arde Lucus y la renovación del ciclo del agua (esto último es de esas obras que “no se ven” pero que justifican un mandato por sí mismas), pero no creo que la suya haya sido una época brillante, por mucho que después fuéramos a peor.
A pesar de todo ello, estoy totalmente convencido de que habría hecho un gran papel en el Senado, porque si algo tiene Orozco para dar y tomar es tranquilidad y mesura, al menos en público, y una pachorra que la política en general y la nacional en particular necesitan como agua de mayo. No veo a Orozco hablando del "puto amo" ni de que "me gusta la fruta", ni twitteando chorradas. Tiene otro nivel, que se echa mucho de menos.
Le critican por su edad. Los mismos que criticaban a Fraga primero y a Beiras después. Pues la edad es una cosa maravillosa si se llega con la lucidez y la capacidad intelectual de estas personas, y ahí sí incluyo al exalcalde porque da gusto escucharle, incluso aunque no compartan parte de lo que dice.
Orozco siempre ha vivido en la provincia de Lugo, al menos hasta hace unos pocos años en que está más en Vigo por motivos personales (totalmente respetables) y, si se le eligiera como senador, podría representar realmente el sentir de los lucenses, tanto de la Mariña como de la Montaña o de la capital.
Pero le han vuelto a traicionar.
El aparato del partido se ha puesto en su contra para mantener como cabeza de lista a un señor que vive en Madrid desde los años 80 (él mismo lo reconocía en una entrevista dada a El Progreso en 2019) y que tiene de lucense lo que los representantes de la provincia en los concursos de belleza (si buscan en Google verán de qué hablo).
Pero es lo que tiene la política. Desde que escalan a un cargo no los sacan de ahí ni con agua caliente (esto pasa en todas partes, no crean que es sello socialista), y más en un momento como el actual en que toca recordar máximas como “prietas las filas” o “al suelo, que vienen los nuestros”.
Presentan a César Mogo al Senado, al que seguramente votarán por las siglas (los que lo hagan) pero que dudo muchísimo que consiga más votos que esos porque sus amigos están censados en Madrid y no pueden marcar su nombre.
Seguro que el CIS le da que gana por abrumadora mayoría.
Respeto profundamente a Orozco, y en este modesto blog siempre he defendido su presunción de inocencia y la injusticia que cometieron con él por echarlo a la calle por una sospecha que quedó en nada. Lo traicionaron sus propios compañeros, apoyando un órdago a grande de Lugonovo (que así le fue) y otras fuerzas (que siguieron el mismo camino), y facilitó la entrada de Lara Méndez en la alcaldía, lo que puso a la ciudad cuesta abajo y sin frenos.
Orozco merecía ser rehabilitado por su partido. Ni siquiera le hicieron un homenaje cuando se marchó. Ni siquiera le hicieron un homenaje cuando fue exculpado. Ni siquiera le hicieron un homenaje quienes se dicen sus fans.
Ahora todos ellos, sus compañeros de partido, sus “amigos”, la gente que le debe mucho a ese hombre, y el propio PSOE lucense, tenían una ocasión de oro para compensar esas faltas, recuperar una figura que cae bien y que dejó mejor sabor de boca que lo que vino después, y para intentar compensar con un buen nivel local la hostia que se van a dar por el mal nivel nacional.
No han aprovechado la ocasión y han preferido imponer “el partido”.
Veremos los resultados, pero vamos… no hace falta ser la bruja Lola para vaticinar que el bofetón va a ser épico.

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