martes, 11 de octubre de 2011

¡Vivan las casetas del pulpo!

Llámenme loco, pero a mi me gusta tomar el pulpo en las casetas. Ya, es caro, es ruidoso, es incómodo… pero es lo que es, parte de las fiestas. Si uno va al pulpo a tomar pulpo la cosa no sale barata, el producto no es lo más económico que hay, pero tampoco es un atraco. Claro, si se pone a pedir entrecot, vinos caros y esas cosas, la factura se dispara escandalosamente, es cierto. Bueno, no puedo hablar mucho porque fui invitado (tocó pulpada familiar, con invitación de mi abuela, la matriarca del clan).

casetas No es que sea excesivamente mayor, pero ya voy viendo los cambios que hacen que uno diga “cuando yo era más joven…”. Cuando yo era pequeño las casetas del pulpo eran más caseta y menos restaurante de banquetes. Tenía un encanto que, en mi opinión, se ha perdido un poco, porque a veces las comodidades se cargan las tradiciones. Son más cómodas las sillas, pero tenían más gracia los bancos, y lo de la copa de agua, copa de vino y cubertería a juego me parece excesivo.

Se siguen manteniendo algunas costumbres muy de pueblo y que tanto gustan en Lugo como la tradicional foto en el periódico (para los que no son de aquí, pasa un fotógrafo de El Progreso tomando fotos de las pandillas y al día siguiente publican una página de cada caseta con algunas). Nos encanta, para qué nos vamos a engañar. Esos cinco minutos de fama…

El problema de las casetas es la dinámica en que se ha entrado que permite montar auténticos restaurantes temporales. Este tema lo conozco un poquito y la verdad es que lo que se hace en Lugo no veo que se haga en ningún otro sitio. Tradicionalmente todos los de aquí estamos acostumbrados a ver cuatro casetas. Sólo cuatro. Cada vez se estira más el tiempo que están y ahora se instalan a finales de septiembre y se quedan hasta el 1 de noviembre, es decir, más de un mes, y por eso merece la pena montar esos mamotretos gigantescos que sólo se ven en Lugo.

Al ser un plazo generoso, y una oferta limitada, los precios se disparan alegremente (salvo lo más básico como el pulpo y los cachelos, que están tasados por el Ayuntamiento) y las colas a la puerta garantizan una generosa entrada económica. Me parece muy bien, que cada uno haga su vida y que ganen mucho dinero, que también lo trabajan (y de qué manera).

Lo que no comprendo muy bien es porqué se limita tanto el número de casetas, ni porqué se permite que se instalen durante tantísimo tiempo. Les voy a poner un ejemplo: en la Feria de Abril, que dura menos de una semana, se montan y desmontan más de 1.000 casetas todos los años, y están abiertas estrictamente los días de la feria. En Lugo las fiestas suelen durar un mínimo de 9 días (del 4 al 12 más o menos) al estar el Día del Pilar como cierre de la semana grande, y sin embargo no parece suficiente y se estira y estira el plazo para comer pulpo durante mes y pico. Lo del plazo tiene lógica por el limitado número de plazas, pero no parece muy normal obligar a que sólo cuatro casetas den servicio a los miles de visitantes de nuestras fiestas. Sería más razonable poner menos tiempo y más espacio.

No se entienda una crítica a las casetas, sino una extrañeza. Con todos sus defectos me siguen gustando mucho más que los garajes que tan de moda se han puesto en los últimos años, sobre todo por el precio. Tampoco tengo ningún interés en montar yo una, que dan un trabajo que no vean, pero es llamativo porque no es algo muy normal por el mundo adelante. Pero bueno, Lugo parece que no es muy normal, y menos últimamente que no salimos en los telediarios más que para contar barbaridades o cosas… poco agradables. Si no me creen, pregunten a Rubalcaba.

lunes, 10 de octubre de 2011

Pulpo y abucheos

El señor José Blanco, Ministro de Fomento acusado por Jorge Dorribo de haber cobrado comisiones ilegales, vino ayer con unos amigos a comer el pulpo a las casetas. Los amigos eran Alfredo Pérez Rubalcaba, José López Orozco, Pachi Vázquez y otros. Todos recibieron abucheos al llegar a la caseta de rigor.

Blanco y Rubalcaba abucheados Se pueden tener en cuenta varias cosas para analizar este tema: la primera es que los abucheos aparentemente fueron espontáneos. Quiero decir que si fuera al salir de la pulpada sería más sospechoso, ya que daría tiempo a que otras fuerzas políticas convocaran a los suyos para abochornar a los socialistas mientras éstos se hinchaban de pulpo, pero no fue así. En cuanto aparecieron por la puerta los pusieron pingando a grito de “fuera, fuera, fuera”. De todas formas, tampoco es una táctica que suelan usar partidos políticos que no lleven una rosa, una estrella o una hoz entre sus símbolos.

La segunda es que, si somos sinceros, no sabemos por qué los abuchearon. ¿Será por las acusaciones vertidas por Dorribo a Blanco? ¿Será por las propuestas de Rubalcaba contradiciendo todo cuanto hizo desde el Gobierno cuando tuvo oportunidad? ¿Serían algunos parados que achacan su situación, al menos en parte, al mal hacer del Ejecutivo del que Rubalcaba formaba parte y del que Blanco aún es miembro? ¿Quizás los vecinos de Lugo que querían mostrar su rechazo a las Torres de Orozco en el parque? ¿O los socialistas gallegos contra Pachi por los líos que tienen con las listas? ¿Serán los del “No a la guerra” protestando por el apoyo militar al conflicto de Libia? Quién sabe, con tantos frentes abiertos cualquiera puede ser la razón, aunque casi podemos descartar a este último colectivo, que está muy contento gastando sus subvenciones en películas más o menos intragables.

El 12 de octubre de 2010, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibió abucheos en el día de las fuerzas armadas, en pleno acto de homenaje a los soldados fallecidos en acciones militares. Aquel día escribí un breve artículo en que me oponía frontalmente a una cosa semejante en un acto como aquel. Esto es diferente. Aquí estamos hablando de un baño de masas que tiene el peligro de que las masas estén picadas y pase lo que pasó, que reaccionen muy malamente.

El contraste es claro: el domingo pasado el PP organizó su pulpada, con unos 2.500 afiliados y simpatizantes, y cada uno se pagó su cubierto. Y no me digan que es porque estamos en campaña, porque siempre fue de pago (aunque, dicho sea de paso, últimamente siempre estamos en campaña). Por supuesto no hubo pitadas, sólo aplausos y “tequieros”. Eso sí, no te sacan titulares en los periódicos nacionales, pero en política lo de que hablen de ti aunque sea mal no suele funcionar demasiado.

Es curioso el error de cálculo de Rubalcaba, perro viejo en estas cosas, de meterse en una caseta sin tener la previsión de reservar las mesas vecinas para llenarlas de los suyos, de forma que le tiren flores y besos. Ya sé, ya sé, es más natural, más guay y más del pueblo hacer lo que hizo, pero así le salió la jugada. No envidio tampoco el papelón de Blanco, abucheado en su propia tierra (bueno, técnicamente es de Palas, donde nunca ha ganado unas elecciones ni siquiera en la mesa electoral de su familia) delante de su jefe, ni el de Orozco, que con el carácter que tiene probablemente esté con un cabreo monumental porque “sus” ciudadanos se hayan portado así con el jefazo.

Es raro, insisto, que no llenaran la caseta con socialistas invitados a la paparota para evitar, a pocas semanas de las elecciones generales, hacer el ridículo de esa manera. Otro sistema alternativo a la invitación sería que los simpatizantes pagaran cada uno lo suyo, como los del PP, pero probablemente así no llenarían, porque el PSOE tiene por costumbre invitar a comer, y claro, de golpe pedir que paguen como que no suele gustar.

En fin, es lo que hay. ¿No querían democracia y contacto con el pueblo? Pues toma “contato”, que diría Blanco. Rubalcaba se va con una pobre impresión, no de Lugo, sino de su imagen y la de sus colegas de partido en Lugo. Quienes más colorados se debieron poner fueron Orozco y el Ministro. Y que a mi no me dan pena ni nada... Será que soy malo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Las Amistades Peligrosas

Aunque todos relacionamos el título con la película, Las Amistades Peligrosas es, como suele pasar, un libro del siglo XVIII. En esta novela epistolar se relatan las aventuras sexuales de la Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmong, con la diferencia de que mientras el segundo podía presumir públicamente, la buena de la Marquesa tenía que ocultarlas a la sociedad porque, en esto hemos cambiado poco, no es lo mismo ser un zorro que una zorra.

Con el tema de Jorge Dorribo pasa lo mismo. Mientras el inculpado propietario de NUPEL presumía allá a donde iba de sus grandes contactos, amistades y poderes, los políticos de turno esconden ahora su relación con el presunto chorizo, no vaya a ser que les vengan los juzgados a dar la matraca. Como hicieron nuestros próceres con Gadafi, que pasó de ser un colega y amigo a un apestado. Las fotos son una cosa malísima a veces porque perduran más allá de conveniencias.

Lugo, como pasa en todas las pequeñas urbes, estaba esperando con cuchillo y tenedor a la caída de Dorribo, y si ya de paso se lleva consigo a alguno más, pues más divertido aún. Todos conocemos sus excesos, sus coches de lujo, avión privado, su reparto de dinero como si fueran caramelos… y durante años esta ciudad lo veía con poca disimulada envidia y nuestros políticos en general, salvo honrosas excepciones, entraron a la trampa de la luz y la polilla.

ardelucusAhora resulta que todo el mundo sabía que su dinero era sucio. Pues miren, yo no. De hecho conocía su nombre de rebote y no le ponía cara (aunque esto me pasa muy a menudo incluso con gente a la que conozco en persona). Lo que sabía es que el señor era un prepotente y un chulo, pero eso no es delito a día de hoy.

También, y eso hay que reconocérselo, el señor Dorribo repartió sus cuartos con toda la ciudad patrocinando el Arde Lucus (recuerdan los colgantes con el logo de Nupel que ahora es familiar a todos) así como equipos deportivos y automovilísticos. ¿Acaso por haber recibido su dinero toda esta gente está conchabada? Por haberme vestido de senador en un Arde Lucus que él patrocinó ¿tengo que ir a declarar ante el juez?

Pie arde lucus

Hay que separar que el tipo nos caiga mal, por prepotente y paleto en el uso de sus cuartos, o los de todos según parece, de que su rápido enriquecimiento sea sospechoso. De aquella todos creíamos que los laboratorios eran minas de oro, y que sí existían los duros a cuatro pesetas. Históricamente esto pasó en muchas ocasiones: Apple, Inditex, Microsoft, Ford, Audi… empresas que tenían algunos años pero que despegaron de golpe contra todo pronóstico y están fuera de sospecha.

Nupel y OrozcoLugo se rindió, al menos en lo que a muchos de sus representantes se refiere, a Dorribo. Cacharro, Orozco, Fernando Blanco, Besteiro y demás, insisto que con honrosas excepciones, se hicieron fotos con el presunto chorizo y le facilitaron contactos y amistades. Es lógico que se haga eso con grandes empresarios, porque así funciona el cotarro: si una empresa de Lugo es fuerte, intento potenciarla para traer riqueza y empleo a la ciudad.

De argumentos simplones está el mundo lleno, y no me digan que por haber estado con Dorribo tomando una copa uno ya es culpable. Ni siquiera por haberlo llevado en coche desde una gasolinera de Guitiriz, aunque esto reconozco que suena un poco peor.

Ahora todos sabíamos, pero nadie denunció. Todo Lugo conocía que no era trigo limpio, pero no se puso en marcha nadie. Todos hablan pero no hablaron en su momento. Desde la barrera todos somos Manolete.

jueves, 6 de octubre de 2011

Sic transit gloria mundi

Fernando Blanco, exconselleiro del BNG, sigue los pasos del diputado popular que dimitió y también presenta su renuncia tanto al escaño que tenía en el Parlamento de Galicia como a su candidatura al Senado en las próximas elecciones del 20 de noviembre. El único que no ha dimitido de los tres acusados por Dorribo de haber cobrado comisiones ilegales es José Blanco, el Ministro de Fomento.

Hoy dedicaremos el blog a estudiar el tema de las imputaciones, acusaciones, dimisiones y demás. Empezaré diciendo que creo firmemente, como ya he asegurado en este ciberespacio en otras ocasiones, que el más importante de los principios de un Estado de Derecho es la presunción de inocencia. Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. La alternativa sería una barbaridad, ya que es muchísimo más difícil demostrar inocencia que culpabilidad.

He defendido este principio con la imputación de Orozco por casos de diverso tipo en los juzgados de Lugo, y también lo traté cuando se habló de que los del 15M pedían la no inclusión de imputados en las listas. Nadie puede ser obligado ni a dimitir, ni a no presentarse a una lista electoral por el mero hecho de estar imputado, ya que esta figura no implica una condena, sino una sospecha, y con eso no vamos a ningún sitio.

Por todo lo expuesto y por coherencia, creo que José Blanco tiene que dimitir y no presentarse a las elecciones del 20 de noviembre.

¿Contradicción? Nada más lejos. Defiendo la presunción de inocencia a capa y espada, pero también defiendo que cualquier persona, y más un político, han de actuar con coherencia. No se puede decir una cosa y abanderar la contraria al día siguiente, a pesar de que hay sobrados ejemplos de ello que todos conocemos. Sin embargo, este tema es muy concreto, y precisamente su protagonista, el Ministro de Fomento, fue el primero en echar la lengua a pacer cuando no correspondía.

josé blanco

En las muy recientes elecciones de Mayo, en que se elegían los concejales y alcaldes de nuestros municipios, también hubo elecciones a muchas comunidades autónomas, entre ellas Valencia. Con el caso de Camps vivito y coleando, nuestro iluminado y clarividente José Blanco dijo que “En la comunidad valenciana el Partido Popular presenta a los valencianos en equipo lleno de imputados y acusados y este es el respeto que tiene el Partido Popular por los ciudadanos”. Pongo la frase enlazada al vídeo en RTVE por si alguien cree que me lo invento (José Blanco habla de segundo, primero ponen a un señor que, con toda lógica, defiende la presunción de inocencia).

Es decir que, tonterías gramaticales a un lado, Blanco asume que es una falta de respeto estar en una lista si se es “acusado”, ni siquiera espera a ser “imputado”. Por eso no tiene que dimitir por chorizo, porque aún no está demostrado que lo sea, ni por imputado, que es una figura jurídica sin mayor relevancia, ni por acusado, porque la acusación la sostiene un autoproclamado delincuente. Ha de dimitir por coherencia, porque, según él, es lo que hay que hacer en esos casos. Y si no piensa eso, haberse quedado calladito cuando correspondía.

7sic-transit Sic transit gloria mundi, es un latinajo que quiere decir "Así pasa la gloria del mundo". Se utilizaba en la coronación de los papas para recordarles que por alta que sea su dignidad no son más que mortales, como los demás. José Blanco no lo pensó, creyó que era eterno, y que su gloria no se marchitaría, así que se hinchó de petulancia para levantar su dedo acusador contra todo el que se le puso por delante. Ese dedo ahora le apunta a él. Pues macho, arrieritos somos… así que ahora te toca pringar y marcharte a tu casa… o a la cárcel, según lo que diga Su Señoría.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Oda a José Blanco

El ministro José Blanco
tiene un problema muy grave
pues su amigo de otro tiempo
de su lengua ha hecho un sable.

Con su espada justiciera
el que es presunto chorizo
al ministro tal vez hiera
por lo que éste tal vez no hizo.

Las vestiduras se rasga
el todavía ministro
mientras el de Nupel larga
lo que asegura haber visto.

Junto a Camps, quién lo diría
José Blanco puede estar
compartiendo correrías
según el maligno acusar.

La presunción de inocencia
que negaste tú al PP
ejercerás con prudencia
y en ella harás hincapié.

Pepe Blanco, pobre Pepe
a dos meses de elecciones
como en un chiste de Lepe
te viene a tocar los cojones
un ex colega y amigo
que de amigo tiene poco
al querer llevarte consigo
en medio del alboroto.

Él te pagó tu medalla
con la alta sociedad
para tu alto atalaya
usar con agilidad*.

Con agilidad me refiero
a poder acelerar
su expediente en el fichero
de los dineros a dar.

No tus dineros, los nuestros
que debes administrar
al menos hasta noviembre
en que te pueden echar.

Aquí termina este canto
al ministro Pepe Blanco
que aprendió de democracia
según asegura el alcalde
de su mano y de su gracia
no habrá sido de balde.

Aprendamos la lección
del maestro del ministro
el alcalde más bribón**
que nuestra ciudad ha visto.

* Presuntamente
** Bribón: holgazán, según el diccionario de la R.A.E.

martes, 4 de octubre de 2011

“El azul te sienta bien”

PSOE Azul “El azul te sienta bien”. Es el eslogan que este fin de semana se le ocurrió a mi pareja para las elecciones generales del 20N. Lo que no pensó, supongo, es que se podría aplicar al PSOE, pero ya ven. Ayer Rubalcaba salía en los telediarios con un fondo azul pepero que llamó la atención a todo el mundo. Con lo aficionado que ha demostrado ser para las musiquitas en plan irónico, imagino que estaría pensando “Es que este amor es azul como el mar, azul…”. Lo mejor fue la explicación que dio: que quería alejarse del color rojo “agresivo”. Vamos, que no es que intente separarse a toda costa de Zapatero, de su gobierno del que ha sido vicepresidente hasta hace dos telediarios, del PSOE, de la rosa y del color rojo que los identifica, sino que se ha tomado un valium y se siente azul.

Cuando en una campaña electoral el partido está en horas bajas se hace hincapié en el candidato, y cuando es éste el que no da mucha confianza, se tira de siglas. Aquí se está intentando hacer lo primero, alejarse todo lo posible de aquello que recuerde al socialismo que nos ha traído a donde estamos metidos, o al menos ha ayudado estúpidamente a nuestro hundimiento. El propio Carlos Solchaga, ministro de Economía y Hacienda de Felipe González, decía en una entrevista que aunque el Gobierno no haga más estupideces seguimos en riesgo de rescate. O sea, que estupideces las ha hecho a punta pala, lo que tiene más credibilidad si lo dice un socialista de reconocida solvencia.

¿Y en Lugo? En Lugo igual. Aún recuerdo el Pleno en que se aprobó la nueva imagen corporativa del Ayuntamiento de Lugo. Se acusó a Orozco y su equipo, con bastante razón, de querer identificar al Concello con el PSOE, ya que los logotipos, distribución, estilo, tipografías e incluso el color (rojo) eran idénticos. Pues miren qué curioso, a menos de dos meses de las elecciones, y cual camaleón, el Ayuntamiento de Lugo también pone su logotipo en “Azul PP” en las fiestas de San Froilán.

Una vez puede ser casualidad, dos ya hacen que las cosas sean más sospechosas. La identificación del logotipo municipal con el PSOE en origen y con el azul de campaña del PSOE actualmente es más que evidente.

Corel

Como muestra tenemos el pie de la web de San Froilán que, por cierto, colgaron ayer, el día anterior a empezar las fiestas. Eso es previsión y lo demás son zarandajas. Si uno pretende que venga mucha gente a Lugo a las fiestas, les voy a dar una sugerencia que supongo que no se les ha ocurrido a ninguno: cuelguen el cartel un poco antes, para que de tiempo a que lo vean. A lo mejor es que vieron la referencia de este blog al tema de la página hace unos días y cayeron de la burra, todo puede ser.

Volviendo al tema colores, les diré que si lo hacen es porque creen que puede funcionar. Personalmente tengo bastante poca fe en este tipo de tonterías, y dudo muchísimo que una persona vote a Rubalcaba pensando que vota al PP porque pone el fondo azul, pero psicológicamente imagino que sí influye en ver las cosas de otra manera porque, asumo, tendrán “técnicos” que así lo dicen.

“El azul te sienta bien”, Alfredo, pero lamentablemente no es tu color. Es el del PP.

lunes, 3 de octubre de 2011

Sobre inmigración y nacionalización

Paseando por ahí, me encontré el otro día (cuando yo digo “el otro día”, pueden haber pasado fácilmente tres años, así que no se fíen de las fechas) un cartel que me llamó muchísimo la atención. Se anunciaba que un pintor profesional te pintaba tu casa entera por sólo 600 euros, que no parece una mala oferta, pero no fue eso lo que me hizo sacar el móvil y tirar de cámara, sino que ponían “Pinturas Nai (españoles)”. Lo de “(españoles)” fue lo que realmente me resultó llamativo.

300420111935 ¿A qué se puede deber que consideren importante que sus trabajadores sean españoles, tanto como para ponerlo en el anuncio? ¿Estamos asistiendo a una constatación más que evidente de un repunte del racismo y la xenofobia? Tal vez. Quizás la explicación es tan prosaica como simple: quizás el anunciante pretende transmitir que en una situación de crisis es importante hacer notar que sus trabajadores son nacionales porque cuando hay poco trabajo es importante tirar “primero de los nuestros”.

En el polo opuesto una amiga mía que lleva una cafetería tiene una especial predilección por contratar trabajadores extranjeros, y no me vengan con que es porque así los explota porque no es el caso: todos tienen su contrato y hacen sus horas reglamentarias. Simplemente prefiere producto importado porque, según su experiencia, trabajan más y son menos aficionados al cuento y la baja “por depresión”, que es un tipo de baja que te permite hacer todo (salir de copas, viajar, ir a la plaza, hacer tai-chi) excepto trabajar. Cuidado, he tenido en mi familia y entre mis amigos casos de bajas por depresión, así que no me lo tomo a pitorreo. Lo que sí me huele mal es cuando ves a personas que están bailando por la noche y por la mañana aseguran que no pueden mover un dedo porque “el mundo se me viene encima”. Si tienes depresión la tienes para todo, se entiende, y el que está fastidiado lo está también fuera del horario laboral.

Pero volviendo al tema, es obvio que el que más y el que menos percibe que se marca cada vez más un “ellos” y un “nosotros” en el tema racial, no tanto por el color de la piel como por la nacionalidad. Pongamos por ejemplo a los rumanos, que son tan blancos como el que más pero que sufren una clara estigmatización, a pesar de que son ciudadanos de la Unión Europea y están en la misma situación que vivimos los españoles hace no tantos años, cuando éramos los hermanos pobres de nuestros compañeros de Unión (bueno, ni que ahora estuviéramos tan boyantes).

Que un pintor anuncie que sus trabajadores son españoles parece ser que no sólo es aceptable, sino un reclamo que probablemente aumente su petición de presupuestos e incluso de trabajo. No voy a tirar de demagogia barata con este tema, y diré que comprendo al pintor, que seguramente sí consiga más clientes. El problema de raíz es porqué hay este nuevo rechazo a la inmigración. Probablemente porque se ha enfocado mal el tema.

En España hay una equiparación entre “nacionalización” e “inmigración” por la que entendemos que un inmigrante tiene los mismos derechos que un nacional. Mal hecho. Ahora los progres que lean esto (pocos serán) se llevarán las manos a la cabeza y me llamarán fascista, pero vamos al tema con cierta calma. Por definición un nacional es un ciudadano de la Nación, es decir, de España (por ahora), y como tal tiene lógica que tenga una serie de derechos con que no han de contar los extranjeros afincados en nuestro país. Esto no es fascismo, es sentido común. La cuestión es cuáles son esos derechos y cuáles no.

Una persona que viva en España ha de tener todos los derechos que le son inherentes como tal persona: derecho a la vida, a la salud, a la intimidad, al honor, a un juicio justo… es decir, todos aquellos derechos que se reconocen a un ser humano por el propio hecho de serlo. Si está trabajando en nuestro país, ha de tener también todos los derechos de los trabajadores: derecho a la negociación colectiva, seguridad social, salario justo, protección contra despidos improcedentes…

Lo que no comparto es que tenga que tener los mismos derechos políticos que un español. Para que me entiendan, es nuestro país y somos nosotros los que decidimos el qué, cómo y cuándo. Es decir, que no me vale que una persona no española pueda decidir el futuro de España a través de elecciones y leyes. Si uno tiene invitados en casa lo suyo es compartir mesa y mantel, comer lo mismo, dejarle incluso la mejor habitación o la cama más blanda, pero de ahí a que entre a decidir si cambiamos las cortinas o si compramos un coche nuevo…

Si encima, como pasa en España, repartimos pasaportes como quien da piruletas peor me lo ponen. La nacionalidad entiendo que es algo que hay que ganarse si uno no la tiene de nacimiento. Soy el primero en creer que una persona nacionalizada sí tiene exactamente los mismos derechos políticos que un español de nacimiento, pero no estoy de acuerdo en que se regale la nacionalidad a cualquiera por el mero hecho de tener un antepasado más o menos remoto español, que es lo que ocurre ahora.

Hay mucho complejo que evita que ejerzamos el más elemental sentido común, cosa que no pasa por ahí. Miren lo que hacen los Estados Unidos, Canadá o Australia: aceptan la inmigración que les interesa, les dan permiso de trabajo y de residencia con cuentagotas pero con una cierta facilidad… y los inmigrantes legales tienen todos los derechos de los nacionales, salvo los políticos. Ahora bien, la nacionalidad es otra historia. Precisamente porque la nacionalidad implica una serie de derechos políticos importantes la valoran, no como aquí que parece que nos interese aumentar la población a golpe de pasaporte.

Sé que se puede interpretar muy mal todo lo que aquí pongo, pero francamente, me importa un pito, es mi opinión. Por supuesto que los inmigrantes no son ciudadanos de segunda, pero eso no quiere decir que se puedan cambiar nuestras instituciones y costumbres, eso es cosa nuestra. Creo en la igualdad de todos los seres humanos del mundo, estén donde estén, pero también creo en el derecho de los españoles (tanto nacidos aquí como nacionalizados) a decidir lo que queremos hacer con el futuro de nuestro país.