viernes, 9 de junio de 2017

Contratos caducados y una nueva revista de "Ciudades Augusteas"

La contratación en el ayuntamiento de Lugo está manga por hombro, y eso parece una cuestión harto difícil de rebatir. Contratos caducados de los que se benefician empresas investigadas por el juzgado (si bien en esto tenemos siempre que tener presente la sagrada presunción de inocencia), facturas con reparos de legalidad día sí y día también, contratos menores que ganan reiteradamente las mismas empresas, revistas oficiales para las que ni siquiera existe tal contrato... En Lugo se podría hacer un manual de cómo nunca debe trabajar una administración.

La Voz de Galicia de hoy explica que el contrato de publicidad de los autobuses, que terminó hace ya meses, sigue vigente por una prórroga. Los detalles sobre el canon que la empresa paga al Ayuntamiento por la explotación de ese asunto y de la duración del contrato no se especifican, pero supongo que vendrán en entregas posteriores.

El asunto de la publicidad en los autobuses saltó a la actualidad a finales de 2012, cuando se investigó a la empresa concesionaria de esa explotación, a la que le había sido adjudicada por el exconcejal Francisco Liñares, que como ustedes sabrán reconoció diversas actuaciones ilegales como recibir dinero de diversas empresas como la de la ORA o la de la grúa. Llamativamente esta última sigue prestando el servicio, y con el contrato más que terminado con lo que hay que preguntarse si aquellos pagos que el propio interesado reconoció garantizan la pervivencia de los ingresos para la empresa más allá de lo legalmente adecuado.

Lo que debería ser una situación excepcional aquí parece ser la regla, al menos en los temas más jugosos, lo que origina que ese eterno debate entre si la gestión debe ser pública o privada se abre nuevamente. Es curioso que los que perciben la torpeza de la administración a la hora de controlar sus concesiones sean en ocasiones los mismos que piden que esa entidad lleve las riendas del total de la actividad. Pues como lo gestionen así estamos aviados.

En la misma portada de La Voz de Galicia se recoge que la ya conocida Editorial Mic, la que imprimió la revista oficial de las fiestas de San Froilán durante muchos años sin contrato tal y como reconoció Carmen Basadre en el Pleno del Ayuntamiento de Lugo, ha distribuido una nueva revista. Soy el afortunado poseedor de uno de los ejemplares (sé de quién la ha intentado conseguir y no ha sido capaz).

En esta ocasión no lleva por ningún lado el nombre del Ayuntamiento de Lugo y eso resulta llamativo porque en 2016 el “saludo” era de Carmen Basadre, quien parece desvincularse de este tema por razones que desconozco. Además, una pegatina tapa una leyenda que dice “Edita: Ciudades Augusteas”.

Los cambios son interesantes porque han de tener una motivación y me pregunto el por qué de la ausencia del “saludo” y el de la existencia de esa pegatina. En la edición de la revista de 2016 figuraba la leyenda de marras y como este es el cuarto número habría que ver los anteriores. Tengo que seguir buscando porque juraría que tengo algún ejemplar por ahí, pero para no columpiarme hablaré de las de 2016 y 2017 que son las que tengo.

Me pregunto quién es “Ciudades Augusteas”. Me refiero a la entidad que supuestamente editaba esa revista hasta el año pasado, y no tengo muy claro lo de este año porque la pegatina no sé quién la ha puesto. Una búsqueda en Google, tan eficaz habitualmente, no nos ayuda a despejar la incógnita. Tampoco en la página del Ayuntamiento sale ni una sola mención a entidad alguna con tal nombre, cosa llamativa cuando la propia concejala de Cultura saluda en la revista del año pasado, y solo aparece reflejado el encuentro de Ciudades Augusteas que tuvo lugar en el MIHL en 2014.

Quizás en esta ocasión no haya nada extraño, solamente una revista con un nombre vinculado a una actividad del Ayuntamiento de Lugo junto a los de Braga y Astorga que no se molestaron en registrar ni en proteger. En cualquier caso habrá que mirar esto con calma.

jueves, 8 de junio de 2017

Lugo debe hacer un homenaje a Ignacio Echeverría

En Lugo, que yo sepa, hay dos parques de skate. Uno está en Fonte dos Ranchos y otro en la zona de la antigua Frigsa. No les conozco nombre a ninguno de los dos pero creo que no sería mala idea ponerles el de Ignacio Echeverría.

Tampoco sobraría una placa que explicara su heroica acción para que los chavales que allí se concentran tengan un modelo digno de tal nombre.

Que Ignacio Echeverría Miralles de Imperial hubiera nacido en Galicia es irrelevante, pero como los humanos somos como somos nos hace sentir más cerca a este buen hombre que a otras víctimas por un hecho tan casual como el lugar donde vino al mundo.

En cualquier caso la noticia de su fallecimiento nos ha hecho sentir que la esperanza se pierde y que los terroristas acaban con toda posibilidad de brillo en el futuro. Pero este sentimiento descorazonador no puede arraigar y no debemos permitir que nos lleve a la tristeza, sino a la rabia. Ignacio tiene que ser vengado, por duro que esto resulte, porque esa venganza tiene una utilidad: evitar más masacres futuras.

Occidente reacciona a las agresiones terroristas con minutos de silencio y poniendo velas frente a fotos de sus muertos. Imaginen que hubiéramos hecho eso frente a ETA o frente a los nazis... hoy todos hablaríamos alemán bajo el yugo de la esvástica.

Ignacio Echeverría - Foto: El Mundo
Es muy difícil ser civilizado y proporcional cuando la valentía de un hombre que reaccionó como no sé si yo sería capaz de reaccionar se castiga con la muerte. Ignacio, ante un ataque a una mujer, no huyó despavorido como haríamos probablemente la mayoría, sino que se lanzó contra el asesino y defendió la vida ajena sacrificando la propia. Difícil encontrar mayor signo de heroísmo.

Ahora falta saber por qué se tardó tantísimo en saber que no vivía. Las teorías van desde un error en la identificación a una catastrófica equivocación por la que Ignacio murió por disparos de las fuerzas de seguridad, pero por ahora no son más que eso, teorías.

Lo que no es discutible es que su acción merece reconocimiento y en Lugo hay dos posibles lugares que serían perfectos para ello. Lugo debe hacer un homenaje a Ignacio Echeverría, y al igual que nuestra ciudad, todas. No esperen ni un minuto y háganlo.

miércoles, 7 de junio de 2017

Rutas peatonales, la asignatura pendiente


El casco histórico volverá a ponerse de moda en breve
Siempre me resulta llamativa la argumentación que se utiliza para explicar los problemas del casco histórico de Lugo. Parece que el hecho de circular por la ronda a 30 kilómetros por hora o el no tener dónde dejar el coche son las armas de destrucción masiva que hacen de nuestro principal barrio un páramo desértico. Ni las causas ni esa lúgubre conclusión son ciertas, y todo apunta a que nos espera en breve una nueva era dorada del centro.

El ejemplo más palmario de que los aparcamientos abundantes y gratuitos no son la solución ni la panacea lo tenemos en el comatoso centro comercial de Abella, cuyo cierre parece inminente ante las noticias que vemos sobre sanciones a locales por no tener licencia y que confirmamos con un breve paseo por los vacíos corredores de esa mole de hormigón. Si aparcar fuera la cuestión, no tendría sentido que Abella estuviera vacío porque para mayor abundamiento su parking es cubierto, que es la gran crítica que siempre se hizo a Las Termas a pesar de que ese centro sí funciona bien.

Las personas no funcionamos sobre hechos sino sobre impresiones y suposiciones. Decir que es muy complicado aparcar en el centro no es faltar a la verdad; decir que hay que llevar el coche al centro sí lo es. Si bien en el recinto amurallado la población residente no es la que debería (cosa en la que Lugo lleva un retraso respecto a otras ciudades donde sus centros están reflotando a lo grande) en su cercanía sí tenemos un gran número de personas viviendo que tienen la muralla a menos de diez minutos andando. ¿Por qué estas personas se resisten a estirar las piernas y dar un agradable paseo hacia zonas peatonales? ¿Desde cuando necesitamos el coche para movernos 400 metros?

A pesar de que es un tema complejo que no se resuelve con una ni dos ni tres medidas, quizás una de las soluciones sería facilitar el tráfico peatonal hacia la Muralla, con aceras más anchas y calles peatonales radiales que hagan auténticos recorridos libres de vehículos para los viandantes. A la gente le encantan las zonas peatonales, y no hay más que ver cómo se llenan de vida en cuanto se retiran los coches.

Pero en Lugo no acaba de cuajar ese auténtico impulso al tráfico peatonal, y se sigue dando preferencia al vehículo sobre las personas. No hace mucho que en un artículo de este blog explicaba el problema que existe en la mediana de Ramón Ferreiro, donde para cruzar de uno a otro tramo de la misma hay que dar un rodeo tremendo cuando lo lógico sería que estuvieran unidas por pasos de peatones.

Camiño Real, Imagínenla peatonal como vía de conexión
Foto: El Progreso
Es el caso más sangrante pero no el único. Por ejemplo seguimos a la espera de que se decidan por fin a peatonalizar Quiroga Ballesteros y Montevideo, que es algo de puro sentido común, y quizá habría que plantearse si Camiño Real no sería también una vía de la que se podría eliminar el tráfico rodado para hacerla la gran conexión del casco histórico con la zona norte de la ciudad para la gente que usa las piernas en vez de la gasolina.

Lugo dio un paso de gigante en los años 90 con la peatonalización que llevó a cabo Joaquín García Díez, pero a partir de ahí se estancó y solo realizó tímidas mejoras que son a todas luces insuficientes. Hace falta mucha valentía para hacer lo que hizo Joaquín, y parece que no andamos sobrados de iniciativa y agallas para mejorar la vida del sufrido peatón.

Quizás algún día...

martes, 6 de junio de 2017

Los parados como piezas de caza

Utilizar las obras públicas como reclamo político es algo tan tradicional como la propia humanidad. Poca diferencia hay entre el faraón que esclavizaba a sus súbditos para hacer una pirámide que asombrara a las generaciones futuras y el alcalde que manda excavar un centro cultural que se inunda si le quitan las bombas de achique, como mucho la forma de trabajar y el hecho de firmar un contrato y pagar un sueldo a los obreros, pero el principio básico es el mismo. Esto, cultural y universalmente aceptado, tiene que tener ciertos límites y en Lugo se traspasan alegremente cuando nuestros próceres pierden todo sentido de la vergüenza y de la decencia.

Publicaba ayer ACE en su cuenta de Facebook un texto con el que estoy bastante de acuerdo (aunque no con todo), acompañado de dos fotografías “de familia” hechas con los beneficiarios de planes de empleo de Diputación y Xunta. ¿En qué cabeza cabe hacer posar a los trabajadores contratados con planes de empleo públicos como si fueran piezas de caza? ¿Acaso tenemos que agradecer a las administraciones que hagan su trabajo?

Otra cosa sería que todo se hubiera desarrollado tan bien que algunos trabajadores subieran a sus redes sociales fotos con los jefes del chiringuito en plan “qué bien que por fin tengo trabajo gracias al buen hacer de fulano”, pero no es el caso, es al contrario, es una “obligación” más si quieres obtener el puesto, si bien las comillas son intencionadas porque evidentemente nadie te pone una pistola para posar, pero nos entendemos.

Estar en paro no es ningún deshonor ni tiene por qué dar apuro que se sepa, pero tampoco es menester que se haga a la gente retratarse con el político de turno para “agradecer a Massa” el darles un puesto temporal.

Francamente, falta mucha naturalidad y sobra mucha pose.

lunes, 5 de junio de 2017

El terrorismo consigue su objetivo: sembrar el terror

El domingo, tomando un café en la Plaza de España y leyendo en La Voz de Galicia las terribles noticias sobre los atentados de Londres, pensaba en lo inseguros que realmente estamos, y en lo imposible que es alejar esa sensación por mucha policía que veas por la calle. Obviamente Lugo no parece ser el lugar en el que un islamista radical venga a matar gente pero vaya usted a saber.

Cada vez que hay un atentado, lamentablemente más frecuentes cada día, escuchamos y leemos reacciones que dan con la fórmula mágica, con la solución infalible, la piedra filosofal de la paz. La mayoría de esas panaceas ignoran completamente la realidad de dichos atentados, porque distorsionan los hechos para adaptarlos a sus fines políticos y sus neuras personales, lo que vimos en los tuits de Trump que ignoraban los hechos para hacer campaña por “sus” políticas racistas al igual que hacía en su día Hitler.

Los héroes que ayudan a los demás a riesgo de sus vidas
La durísima verdad es que no hay un patrón, más allá de la masacre. Ya no se trata de controlar las armas, porque nos matan con camiones o con cuchillos, ni de prohibir la inmigración, puesto que vemos que algunos de los asesinos son nacidos y criados en occidente. El único elemento común de toda esta historia es la religión, y en un occidente liberal es muy complicado, e imposible de justificar, vetar a la gente tener sus creencias.

Sin embargo, y por difícil que resulte, a lo mejor sí que hay que plantearse restringir ciertos aspectos religiosos, o incluso perseguir la radicalización y, al igual que se disuelven peñas futbolísticas cuyo fin último más que seguir a su equipo es zurrar a los de otros, poner sobre la mesa penas severas contra quienes hacen apología del terrorismo retorciendo las palabras de su dios, sea éste el que sea.

En España tuvimos experiencia con la más que discutible relación de un sector de la Iglesia con ETA, o como mínimo con la tibieza de su respuesta ante los terroristas. Sin embargo por muy críticos que podamos ser con Monseñor Setién o con Uriarte, ninguno, hasta donde yo sé, cruzó la línea de la apología del terrorismo como sí atraviesan ampliamente otros religiosos de diferentes confesiones.

El problema es dónde poner la línea. Por ejemplo yo mismo he defendido el derecho de las mujeres a llevar velo o burkini si es su deseo y su convicción porque no entiendo que seamos liberales para destapar un cuerpo pero no para taparlo. Sin embargo entiendo que es algo más complicado que eso porque el matiz es cómo llegar a entender si las señoras que se ponen esas prendas lo hacen obligadas o por propia iniciativa, e incluso en el segundo caso es obvio que hay una presión social de su entorno para hacerlo, pero probablemente no sea mayor que la que no hace tanto (y aún ahora en muchos sitios) recibían y reciben las viudas para ir de negro durante años tras la muerte de sus esposos.

El atentado de Hipercor marcó una diferencia
En cualquier caso el objetivo último del terrorismo se está cumpliendo: sembrar el miedo. De ahí viene la palabra terrorismo, obviamente, y aquí nos afecta a todos. Una verdad terrible del terrorismo es que si hay un objetivo definido y concreto el resto de la población siente un vergonzoso alivio, pero aquí no es el caso. Cuando ETA atacaba cuarteles la gente que no estaba vinculada a la Guardia Civil sentía asco... pero un temor relativo porque no sentían ser un objetivo de los asesinos. Eso cambió en el 87 con el atentado a Hipercor, pero ahí la bestia ya estaba suelta.

Los terroristas islámicos juegan a eso, a sembrar el caos y el pánico en toda la población porque todos podemos ser su próxima víctima ¿Qué nos protege de que el próximo camión no entre en la Plaza del Obradoiro o que su próxima matanza no sea en las terrazas de la Plaza de España? ¿Acaso Niza es un destino más “urbano” que Coruña o Vigo? Esa es la cuestión, que no hay criterio predecible y por eso es imposible sentirse seguro.

Los cuerpos de seguridad hacen lo que pueden pero es muy difícil lucha contra unos tíos que no tienen reparo en morir con sus propios explosivos. Con los etarras sabías que pretendían salir vivos pero aquí el escenario es otro, y si un tipo no tiene inconveniente en volar por los aires o que lo acribillen a tiros, ya me dirán cómo lo frenas.

El camión de Niza, un arma difícil de controlar
En la antigua Roma un ciudadano del imperio podía ir tranquilamente por el mundo conocido sin más protección que la frase “Civis romanus sum”: “Soy ciudadano romano”. Esa protección se entendía como que poner una mano sobre esa persona desataría una venganza tan atroz, desproporcionada y virulenta del Imperio que nadie osaba tentar a la suerte. Quizá tengamos que plantearnos seriamente algo así, por duro que resulte para nuestras civilizadas mentes, y necesitemos una “disuasión” como la que mantuvo a raya los conflictos directos entre los antiguos bloques de la Guerra Fría.

Estamos en guerra, señores, y las víctimas no llevan uniforme. Los campos de batalla son nuestras calles y las armas no son cañones y tanques sino camiones y bombas. Hay que reaccionar aunque entiendo que es muy complicado encontrar un objetivo y un medio proporcional y adecuado. El problema es que ni siquiera estamos debatiendo eso, sino que nos perdemos discutiendo el sexo de los ángeles.

viernes, 2 de junio de 2017

Propiedades que se convierten en pesadillas

Probablemente una de las ruinas más visibles de Lugo


En Santiago se está cocinando un problema de una magnitud que veremos a dónde llega con el desalojo de la casa ocupada en pleno casco histórico. Es llamativo que la alcaldía cargue contra la policía y contra los propietarios en defensa de quienes han violado una propiedad privada y me gustaría saber qué es lo que dirían si el edificio tomado por el asalto fuera, ya no del ayuntamiento, sino del propio alcalde.

Aunque no pensaba así, ayer me explicaron por qué es razonable la denuncia que tramitan contra los propietarios del inmueble por poner bloques de hormigón para cerrar el edificio y me han convencido: en un caso histórico no se puede meter cualquier material por las buenas ya que hay normativas sobre eso bastante severas. También, digo yo, el Ayuntamiento podría haber denunciado a los ocupadores por tener abierto un bar y vender camisetas y otros artículos sin haber obtenido (supongo) la obligatoria licencia, pero claro, eso no es lo que mola si eres “antisistema” aunque estés cobrando del sistema.

Pero como es habitual, a mí lo que me interesa es Lugo. El asunto de la multa a los propietarios del edificio compostelano me trae a la cabeza la gran cantidad de inmuebles en el casco histórico, y en sitios más que relevantes, que están tapiados con bloques de hormigón desde hace lustros sin que nuestros próceres muevan un dedo. El primero que se me viene a la cabeza es el de la esquina de Ruanova con Montevideo, quizás por su enorme visibilidad. Ese solar, ,muerto del asco desde que tengo memoria, es una vergüenza para esta ciudad y me sorprende que cumpla las normas que, en virtud del PEPRI, se exigen con tanta severidad para otros edificios.

Enorme propiedad abandonada
desde hace lustros en pleno centro
Hay muchos más, por supuesto. Junto al aparcamiento que hay tras el hospital de los Ojos Grandes hay un enorme edificio abandonado que si mal no recuerdo también tiene bloques de hormigón, y del que sí estoy seguro es del antiguo pabellón de la OJE en el callejón lateral de la Diputación. Este último tiene más delito porque parte de la propiedad es pública hasta donde yo sé.

Tener un bien inmueble en un casco histórico es un orgullo y un honor, pero también una responsabilidad. Decir “el que no lo quiera que lo venda” es una simpleza porque en ocasiones no es un tema tan sencillo, y creo que la normativa debería diferenciar entre los tipos de propietarios. Me parece que cualquiera puede distinguir perfectamente entre un edificio propiedad de una multinacional y el de una familia que no tiene recursos para restaurarlo, y si a eso le añadimos los problemas legales que hay en ciudades como la nuestra, donde el PEPRI te limita enormemente y encima la administración no ayuda para hacer las obligatorias excavaciones arqueológicas ya ni les cuento.

Una casa en el casco histórico puede convertirse en una pesadilla, y más si tienes la osadía de pelear si te la ocupan. Y si encima la administración se pone del lado de los asaltantes de forma descarada... entonces es el acabose.

Entiendo que en una ciudad como la nuestra hay que tomar el asunto con una seriedad que no asoma desde hace muchos años. Lo suyo sería hacer un plan de excavaciones en parcelas que están en ruina, y así aligerar las responsabilidades. En la casa que les decía de Ruanova con Montevideo, con el tiempo que lleva en el actual estado habría sobrado para hacer todo lo que se quisiera. Eso sí, cuando los propietarios quieran hacer cualquier cosa les volverán locos... y me parecería bien porque el patrimonio hay que conservarlo, pero si se puede hacer de la forma menos dañina posible, mucho mejor.

jueves, 1 de junio de 2017

"Maricones" contra romanos

El artículo en cuestión
Recientemente un tal Eduardo Lorenzo escribió un artículo en el “Xornal mariñán” de Sada, titulado “La homosexualidad es pecado” en que la sitúa a la par con el “incesto o la poligamia” aunque al menos tiene el detalle de dejarla “éticamente en un plano más elevado que el bestialismo o la pedofilia” (¡qué majo!). También explica que es “poco democrático” que haya que aceptar el desfile del orgullo gay, que se ve que le molesta enormemente. 

Habla el leguleyo de un “lobby gay”, y si entendemos como tal un grupo de personas que lucha por los derechos de personas cuya única característica común es que les atraen los de su mismo sexo tiene razón. Lo malo es que no es consciente de que él es parte de un “lobby antigay”, que es algo infinitamente más triste porque mientras unos piden derechos los otros pretenden cercenarlos, cosa que está muy fea y más quien se supone que es un defensor de la ley. 

El Presidente de la Asociación de Empresarios de Sada, que edita esa publicación, defiende al autor del texto y el artículo, que califica de "valiente y correcto" y que no le parece ofensivo ni siquiera por algunos términos usados, ya que por lo visto dice que "Maricón aparece en el diccionario". 

Más allá de entrar en la moralidad del artículo, que entiendo que ya se califica él solito, me gustaría reflexionar sobre la hipocresía de estos señores. El sábado pasado la asociación que ampara esto montó un desfile con tambores y con gente disfrazada, pero se ve que no les pareció mal porque no era de “maricones” sino de romanos y celtas del Arde Lucus, la fiesta lucense. Nos agradecieron enormemente haber “revolucionado” el pueblo, así que se ve que la alteración no es lo que les fastidia. 

Por no poner a terceros de ejemplo uso
esta foto. ¿En este caso que un hombre use
faldas sí les parece correcto?
¿Qué diferencia hay entre el orgullo gay y cualquier fiesta? ¿Hay “desfiles llamativos buenos y desfiles llamativos malos”? ¿Es la antigua Roma superior moralmente a la homosexualidad? ¿Acaso no podría ofenderse alguien por celebrar la invasión de un imperio sanguinario que dominó el mundo conocido durante siglos? Por cierto, que los griegos no eran los únicos en divertirse con los de su mismo sexo, y el emperador Adriano fue uno de los más notables “maricones” de esa Roma que estos señores no tienen reparo en celebrar. 

¿Les parecería razonable que calificáramos a estos dos personajes como “hijos de puta” por organizar el follón? Tengan en cuenta, antes de alterarse, que siguiendo sus propias indicaciones para ellos el término no es insultante, ya que “hijo de puta” viene en el diccionario de la RAE con la acepción de “mala persona”, y qué quieren que les diga, en esta ocasión han demostrado merecer tal calificativo. 

Lo que cada uno haga con su vida es asunto suyo, y si quiere salir a la calle a celebrarlo y a ustedes les molesta (salvo que sean romanos, claro) les recomiendo que se encierren en la caverna de la que nunca deberían haber salido y dejen a los demás vivir su vida.