miércoles, 9 de febrero de 2022

Cristos con pistolas

Foto de antes (de El Progreso) y después (propia)

Como siempre les menciono cuando escribo sobre estas cosas, hay gustos para todo. Eso quiere decir que, por definición, si bien todos somos subjetivos en nuestras opiniones en cuestiones de estética son aún más dispares los puntos de vista de cada cual. Por ejemplo, a mí las farolas que han puesto junto al MIHL me parecen un atentado contra el buen gusto y la estética del edificio.

El rimbombantemente llamado Museo Interactivo de Historia de Lugo es un cascarón prácticamente vacío salvo cuatro cosillas que ni de lejos justifican la disparatada inversión y que no ha servido para traer esas mareas de turistas que siempre nos anuncian cada vez que meten nuestros cuartos en una de estas ocurrencias. Sólo ha servido, hasta el momento, para gastar mucho dinero público y como fondo para que unas cuantas empresas de coches hagan fotos allí, lo que, como todos imaginarán, es el mayor objetivo al que un gobierno que se dice de izquierdas aspira. La realidad es tozuda y confirma día a día que este tipo de instalaciones, en una ciudad de las características y el tamaño de Lugo, sólo funciona en una ubicación céntrica.

De las bombas de drenado de aguas que siempre se dice que hay funcionando continuamente en el supuesto museo para que no se convierta en una piscina ultramoderna ya ni hablamos. No sé si es una leyenda urbana o son ciertas, aunque les puedo contar que cuando estaban construyendo el edificio central pasé por allí al lado con mi abuela, y cuando vio que era subterráneo su análisis geológico y urbanístico fue demoledor: “¡pero si ahí hay agua!”. Como cuando les decían a los de Fomento que la A8 no podía ir por O Fiouco porque había nieblas densas días sí y día también.

Pero me estoy desviando del tema, que es el de las farolas. Últimamente les presto más atención y cuando el otro día publiqué el artículo de las farola-abrelatas de Quiroga Ballesteros un lector llamó mi atención sobre las del MIHL. Pues tiene razón, oiga, son otro disparate.

Quiero pensar que no van a mantener esos mástiles blancos que le quedan al entorno como las consabidas pistolas al Cristo de turno, pero aunque las pinten el resultado no va a ser fácil que encaje con el entorno, de la misma manera que las ultramodernas cosas triangulares que metieron junto a la Iglesia de San Pedro hacen cualquier cosa menos mejorar el conjunto.

Frente a un edificio moderno meten farolas con aspecto que imita a las clásicas y frente a una iglesia del siglo XIV unos abrelatas que dan una luz absurda para ese edificio… Pues lo que les decía, es cuestión de gustos, y con el mío no coinciden para nada. 



Aquí la foto más grande de las nuevas farolas frente al MIHL. Opinen ustedes... He intentado que la foto sea bonita para que no me digan que lo pongo feo a propósito pero... no hay manera.






martes, 8 de febrero de 2022

Dios sigue estando en los detalles

Es increíble lo que hace una manita de barniz. Parece que hayan cambiado el banco, y no.

Siempre he escuchado que la labor municipal se centra en el banco y la farola, y aunque es una simplificación de la realidad, parece que la frase no anda desencaminada.

Estos días el Ayuntamiento de Lugo está reparando los bancos de algunas zonas de la ciudad y es increíble lo que hace una mano de barniz (o lo que sea) en el mobiliario urbano. Las fotos que encabezan este artículo tienen un día de diferencia y, a pesar de que cuando el banco estaba más deteriorado hacía sol y en la otra el día estaba gris, luce muchísimo mejor la segunda que la primera y, lo que es más importante, uno se puede sentar sin preocuparse de cargarse el abrigo.

Junto a las farolas y las papeleras los bancos son el mobiliario urbano más importante ya que las primeras nos dan seguridad, las segundas colaboran en la limpieza y los terceros permiten que cualquier viandante descanse, lo que a todos nos viene bien de vez en cuando. Mantener en perfectas condiciones estas tres instalaciones debería ser el primer mandamiento de cualquier administración local y me alegra enormemente ver que en Lugo últimamente se está haciendo esto muy bien.

El mantenimiento imagino que no supone una gran inversión, aunque sí veo que han cambiado de sistema. El año pasado los pintaban con una pistola y este año a brocha lo que, sin duda alguna, lleva más tiempo y necesita más personal pero imagino que si han cambiado de táctica es por algo. En todo caso han quedado muy bien.

Felicidades al Ayuntamiento por estas tareas que a veces pasan desapercibidas o parece que son poco aplaudidas pero que les garantizo que llaman mucho la atención a los usuarios.

lunes, 7 de febrero de 2022

Los huertos urbanos... de la familia Addams

 

Huerto, lo que se dice huerto...

Nunca he visto muy claro el tema de los huertos urbanos en Lugo. Ya sé que son populares y que a la gente le hace gracia tener un terrenito en que plantar unas lechugas, tomates y calabacines, pero si les digo la verdad en una ciudad como la nuestra, rodeada de campo por todas partes a unos minutos en coche o incluso en bus urbano, me cuesta mucho entender la lógica de gastarse una cantidad indecente de dinero en eso.

Como muestra del dineral gastado, en los presupuestos de 2021 había consignados nada menos que 790.000 euros del ala para que nuestros convecinos puedan dar rienda suelta a su vena agricultora. Sinceramente se me ocurren formas mejores de gastar esa pasta.

Pero si además el dinero empleado en hacer parcelitas hay que reinvertirlo cada pocos años, la cosa empeora. Ayer domingo, paseando por el parque de Paradai vi los flamantes huertos urbanos que hay allí (titularidad de la Diputación, según creo) y la verdad es que el aspecto no podía ser más lamentable.

Bien es cierto que estamos en pleno invierno y que en esta época no hay tomates ni pimientos, y que toca hacer un mantenimiento básico… pero es que ni eso se hace. La visión es desoladora y no tengo muy claro si como ciudad es una inversión que realmente merezca la pena. Juzguen ustedes mismos.


Si no fuera por la forma de la valla y los depósitos para el compost, ¿sabrían ustedes qué lado de la foto es "huerto urbano" y cuál simple parque?


viernes, 4 de febrero de 2022

Dios está en los detalles

La iglesia ha quedado preciosa. Las farolas... bueno, eso no tanto...

 

Por fin retiraron el vallado de la iglesia de San Pedro y ha quedado preciosa… salvo por las horrendas farolas que le han puesto delante y que no caben en cabeza humana. Contra todo cuanto criterio se emplea hoy día en los temas de iluminación y de respeto a los monumentos (la idea básica es sencilla: no le metas nada delante) una vez más nuestra santa casa consistorial ha decidido que aquí vamos por libre y que si no gusta ya se cambiará, que total pagamos todos.

Sobre gustos no hay nada escrito, y como sabemos todos, cada cual tiene el suyo. Sin duda alguna el de nuestro Ayuntamiento, sus técnicos, sus concejales de gobierno y todo aquel que haya tenido algo que ver en elegir las farolas (por llamarles algo) de Quiroga Ballesteros no coincide en absoluto con el mío. De hecho, ni siquiera cumplen demasiado bien su función ya que iluminan una tira estrechita a lo largo y ya. Me gustaría ver para qué sirven si apagas todo lo demás.

Pero además es que son horrendas. Esa especie de abrelatas que han metido en una calle que lo tenía todo para convertirse en una de las mejores del casco histórico, no dejan de ser el remate perfecto para una cagada monumental.

“Está más bonita que antes”… ¡nos ha jodido! (perdonen la vulgaridad), es que sólo faltaba que estuviera peor. La comparación no hay que hacerla con cómo estaba sino con cómo podría estar. Una calle céntrica, amplia, cómoda, con edificios racionalistas que en algún caso son de los más hermosos de la ciudad… y nos han puesto “eso”: una plaza fría, dura, con dos miserables árboles en todo su trazado, cuatro bancos mal puestos sin respaldo y con el asiento de piedra para congelarse el culo (hoy estoy algo vulgar, por lo que veo) y unos minúsculos jardincillos absurdos cuya única función parece ser evitar que la gente se proteja de la lluvia bajo el voladizo de la Plaza…

Ejemplo de un templo iluminado como Dios manda (perdonen el chascarrillo, no lo he podido evitar)
NO es la iglesia de San Pedro y NO es Lugo, por supuesto...

Pero volviendo al inicio, que es lo que me impulsó a escribir hoy sobre esto, si en algún sitio concreto las farolas abrelatas quedan particularmente mal es justo frente a los ábsides góticos de la preciosa Iglesia de San Pedro. Es como el consabido cristo con pistolas, y aún no me ha coincidido pasar de noche, pero el espectáculo promete ser, una vez más, deprimente.

Y así se hacen las cosas en la ciudad en que uno nunca se aburre.


jueves, 3 de febrero de 2022

¿Habría sido mejor subvencionar 7.500 bicicletas a los lucenses?

A la izquierda el proyecto de carril bici (es una infografía, quizá por eso salen ciclistas usándolo). A la derecha un grupo de usuarios (la foto no es de Lugo)

Aunque debo ser de las pocas personas que vio positivo el diseño del carril bici en la ronda del Carmen, con su extraño diseño dejando el carril entre los coches aparcados y la acera, sí es cierto que eso no implica que esté de acuerdo con dónde se ha llevado a cabo la obra, y ni siquiera con su propia existencia.

Además, una vez lo he probado, he de decirles que le veo un error de bulto en el diseño ya que en mi opinión lo lógico sería que la marcha fuera la contraria a la de los vehículos. El motivo es que cuando vas en la bici tan pegado a los coches te aterroriza la idea de que alguien abra la puerta de uno para bajarse y te lo comas. Eso se solventaría con facilidad si fueras en sentido contrario, ya que es más fácil ver al usuario y que éste te vea. 

Pero al margen de esas cuestiones, es llamativo que justo cuando se reduce la velocidad del tráfico a 30 km/h, con lo que casi cualquier ciclista puede ir a la velocidad máxima permitida, se metan a este berenjenal. Lo suyo sería hacer de toda la ciudad carriles de convivencia de tráfico y que vayan patinetes, bicis, buses y automóviles respetando esas limitaciones y no tendría que haber problema alguno.

El recorrido elegido tampoco parece muy lógico. Aseguraban que se diseñó pensando en criterios como la “rectitud”, que no es la virtud católica, sino que es entendida como la conexión en distancia y tiempo y evitar las pendientes, algo que como todo el mundo sabe no existe en la calle Santiago ni en la Volta da Viña. También aseguran que se tenía en cuenta la cohesión, lo que hace preguntarse qué ventaja tiene conectar Fonte dos Ranchos con la calle Santiago, pero no ejecutar la obra en la Avenida de la Coruña o Ramón Ferreiro. El criterio del “confort” no sé a qué se refiere si les digo la verdad, y el del “atractivo de la ruta” ya ni les cuento. Eso fue lo que anunciaron, aunque se ve que mucho no lo siguieron.

Gastarse 1,2 millones de euros en carriles bici es uno de esos dispendios que cuesta trabajo comprender. Ese mismo dinero se podría invertir en dotar a la ciudad de aparcamientos para bicis e incluso subvencionar su compra. Para que se hagan a la idea, si tomamos el precio medio de las bicicletas para el año 2020, con 1,2 millones se podría subvencionar el 50% de la compra de más de 8.000 bicicletas urbanas, 14.200 infantiles o 900 eléctricas. Eso sí ayudaría a que la gente las use.

Coste medio de las bicicletas vendidas en España en el año 2020

Supongan una línea de ayudas que subvencionase el 50% del coste de las bicicletas urbanas o infantiles o el 20% de las eléctricas (aquí se daría menos porcentaje porque son más caras). Podríamos favorecer la compra simultánea de, por ejemplo, 5.773 bicicletas urbanas, 1.420 infantiles y 453 eléctricas, un total de 7.646 unidades. Casi 8.000 lucenses se podrían pasar a la bici para hacer sus desplazamientos y no sólo esos 1,2 millones de euros revertirían en los ciudadanos directamente, sino que nos ahorraríamos los grandísimos costes de mantenimiento y los problemas de aparcamiento creados con el famoso carril-bici.

Se preguntarán ustedes: “pero si aumentas el parque de bicis en más de 7.500, ¿entonces no sería justo cuando es necesario el carril-bici?” Pues yo creo que no. Con la velocidad máxima fijada a 30, como les dije antes, nada impide que todo el mundo pueda ir por la calzada con normalidad y sería cosa de acostumbrarse. Eso sí sería una revolución.

Si yo fuera la oposición me llevaría una silla y una cámara y me sentaría a registrar cuántos usuarios tiene cada uno de los carriles en un día normal, porque francamente, dudo que haya mucha gente que vaya por la Ronda del Carmen en bici.

miércoles, 2 de febrero de 2022

El negocio de la participación en Lugo

Espera a que sepan lo que cobra la empresa que monta el chiringuito... y a ver si saltan tan contentos

El Ayuntamiento busca la participación de los jóvenes en el diseño de la ciudad del futuro. Es una idea fantástica, preciosa y que ayudará mucho a que la sangre nueva se implique en la vida social, política y administrativa de nuestro Lugo.

De hecho, si son espabilados aprenderán muchísimo de cómo funcionan las cosas. Para ejemplo un botón: los jóvenes participantes no verán un euro, y si entran en el rimbombante “Consello da mocidade” lo harán de forma altruista. Nada que objetar, ya que la participación ciudadana no debe ser necesariamente a sueldo.

Pero sí que hay dinero de por medio, vaya si lo hay. Quien monta el chiringuito no es el Ayuntamiento, que es el pagano, sino una empresa que sí cobrará, y conociendo a la casa, no será poco. ¿Cuánto? No tenemos ni idea porque la plataforma de contratos aún no recoge nada de esto, al menos con ese nombre, y de hacerse mediante un contrato menor no salen en esa plataforma (al menos yo no he sido capaz de encontrarlos). En la web municipal sólo están colgados hasta junio de 2021, con ese oscurantismo ilegal que viola la ley de transparencia y los principios más elementales del sentido común.

Así que los jóvenes participantes ya pueden ir tomando nota de cómo funciona el asunto: como todo en este Ayuntamiento que se dice de izquierdas, de progreso y de vocación de servicio público, se privatiza hasta una iniciativa como la que nos ocupa y en que ellos, a quienes se piden las ideas y el esfuerzo, no percibirán un céntimo ya que el presupuesto se irá a intermediarios que harán las funciones que el concejal de turno o no sabe hacer o está muy atareado para llevar a cabo bailando en fiestas y tomando cafés.

Veremos también si el Consello se llega a constituir o es sólo propaganda, algo que ya ha pasado en varias ocasiones. Por ejemplo, la Comisión de Plazas y Mercados creada en 2011 y que se debería reunir anualmente jamás se ha convocado a pesar de las reiteradas solicitudes por parte de los interesados… Es papel mojado de la peor clase, ya que crea expectativas de participación que quedan en nada.

Sí, sin duda la juventud puede aprender mucho de esto.

NOTA: Leo en redes sociales que Guille Tort, el autor de la tan aplaudida y difundida presentación para la trasera de San Fernando (pueden verla aquí), es el ejemplo de cómo puede salir el tiro por la culata y que una iniciativa en favor de la participación haga que dejen de participar. Ha publicado lo siguiente en la línea que escribo en este artículo (me tomo la libertad de reproducirlo, confío en que al haberlo publicado en una red social no le parezca mal):

El tiro por la culata, oleo sobre lienzo


martes, 1 de febrero de 2022

Sobre la (no tan fácil) adjudicación de la cafetería de la vieja cárcel

La cafetería de la Vieja Cárcel, una buena oportunidad de negocio... ¿o quizá no tanto?

Aunque les contaba el otro día que tenía confianza en que por fin se adjudicase la cafetería de la vieja cárcel hoy, tras leer el pliego de condiciones, ya tengo dudas sobre que se pueda lograr porque hay cláusulas que podríamos entender como abusivas y que el concesionario no sé si podrá o querrá asumir.

Empecemos por lo positivo: Las magníficas vistas y que no se les obliga a hacer ningún tipo de menú ni se meten en la carta e incluso se renuncia a fijar precios máximos por lo que nada impide que cobren cuatro euros por tomar un café en la terraza, algo sorprendente en un gobierno que se dice de izquierdas y que, paradójicamente, abre la mano a crear en este lugar un espacio exclusivo pagado por todos.

Los problemas vienen a la hora de meterse en faena:

  1. No hay salida de humos, que ha de ejecutar el empresario por su cuenta. Tampoco hay instalación de gas, que también debe pagar quien asuma la cafetería, con el consiguiente proyecto y responsabilidades. También deberá firmar un contrato de mantenimiento de la climatización del local.

  2. Tampoco tiene maquinaria, que en el caso de la hostelería es particularmente cara. Las neveras, cocinas, fregadero, lavavajillas y demás no están instalados y no sólo los tiene que poner, sino que cuando termine el contrato quedarán en el local en favor del Ayuntamiento, con lo que supone un evidente encarecimiento del contrato. Se especifica, además, que NO se admite que la maquinaria tenga ningún tipo de publicidad, así que olvídense de las neveras de refrescos o los congeladores de helados puestos por las marcas.

  3. Por supuesto ha de poner también toda la vajilla, cristalería, cubertería… y también revertirá al Ayuntamiento ese material.

  4. Para ejecutar todo lo anterior (es decir, para instalar el gas, la salida de humos y comprar y colocar toda la maquinaria y menaje) se concede tan solo el plazo de un mes desde la firma del contrato, lo que salvo que uno sepa con algo de antelación que le van a adjudicar la concesión es un tiempo tirando a escaso. También van a su costa los gastos de agua, saneamiento y luz, lo que es de puro sentido común, pero es un punto en el que hay confusión porque se habló en su día de que algunas de esas cosas correrían a cargo de la administración (eso decían en 2018). De hecho se decía que luz y calefacción serían a cargo del Ayuntamiento y que el concesionario sólo pagaría el agua. Pues no, han encarecido el contrato notablemente.

  5. La documentación incluye un dossier fotográfico muy bonito (parece un anuncio de una inmobiliaria) pero ni una sola imagen que interese a un profesional para conocer dónde instalará su maquinaria: ni la primera foto de la cocina o el interior de la barra.

  6. No especifican los permisos que habrá para poner paraguas, toldos o elementos que protejan del sol, ya que es más que previsible que en verano esa hermosa cristalera se convierta en un horno por muy climatizado que esté. Y ya nos conocemos, que les gusta mucho imponer sus criterios estéticos en las terrazas así que aquí, que el edificio es público, ni les cuento lo que se les puede pedir después.

Si todo lo dicho hasta ahora hace que sea complicado que aparezcan interesados, hay un punto que es todavía peor y que, en mi modesta opinión, es de dudosa legalidad. Se indica que el mobiliario que aporta el Ayuntamiento (mesas y sillas para los clientes) debe ser devuelto “en las mismas condiciones en que fue recibido”, con lo que no se contempla el desgaste por su normal uso y esto obligará, dependiendo de lo bien que les caiga el concesionario, a reponer todo el material, lo que es una pasta porque como lo han pagado con dinero público se han ido a cosas que no son precisamente baratas.

La cuestión de la renta o canon a pagar es otro tema que chirría. En 2018 salió a concurso con un importe de 1.200 euros, que ahora sube a 1.380 euros al mes (están los tiempos para andar subiendo los costes), y la cifra sale de que el precio del metro cuadrado de la calle en primera categoría está fijado en 84.25 euros. Me pregunto de dónde salió entonces la cifra de 2018 y el motivo de la subida de dicho precio.

El problema es que hay una sentencia que ya advirtió al Ayuntamiento de que ese precio no puede ser por el alquiler, sino que es el de la propiedad del suelo según las propias cuentas municipales, y eso es un 1% del precio de la propiedad. La misma sentencia, que anuló la ordenanza por la que se cobraba la tasa de terrazas hace unos años, se podría aplicar a este espacio así que vuelven a caer en el error de confundir el precio de la propiedad con el del alquiler, lo que abre la puerta a más que obvias reclamaciones.

Por si esto fuera poco, no hay ninguna mención a que se exima o siquiera se reduzca el pago del canon al concesionario en caso de cierres por fuerza mayor, algo que hoy día incluyen casi todos los contratos (exoneraciones o reducciones de renta) desde que en marzo de 2020 la pandemia obligó a echar el cierre a casi todos los negocios de este país. Pues ni mención ni intención.

En definitiva, es un contrato que probablemente podría sonar bien pero que, a la vista de la redacción del pliego, tengo mis dudas de que pueda firmar una entidad con ánimo de lucro salvo que, como ha ocurrido en más ocasiones, sea un concesionario “amigo” al que no se obligue a cumplir todas las condiciones y sólo estén ahí para disuadir a la competencia.