domingo, 15 de febrero de 2004

Marketing Municipal

Ahora que se acercan las elecciones, el señor Zapatero debería tomar nota de las tácticas que el señor Orozco, alcalde absoluto y absolutista de Lugo, desarrolla en la ciudad. El ejemplo más claro es el Plan Estratégico, que en mi opinión tiene más de estratégico y publicitario que de plan, ya que a pesar de ser la chapuza del siglo tiene aparentemente cautivados a muchos lucenses y medios de comunicación locales.

La idea de un plan que delimite las estrategias a seguir para convertir nuestra ciudad en lo que todos deseamos es estupenda, pero lo malo es cuando se convierte en un asunto que en lugar de afectar a las concejalías de economía, urbanismo o similares parece estar a cargo de una extraoficial de “autobombo y propaganda”. Si por lo menos el plan fuera serio, pues aún, pero no.

No quiero entrar aquí a valorar detalladamente cada fase del plan, aunque tampoco tendría inconveniente, pero brevemente diré que por ahora se han hecho públicos dos pasos, por llamarlos de alguna manera.

Hay una primera fase de diagnóstico, que viene a ser un tocho de resma y media de papel cuyo contenido merecería un cero si se hubieran atrevido a presentar semejante engendro a un comité de valoración objetivo. Hasta uno subjetivo les suspendería. Todo lo que refleja son algunas estadísticas sueltas (de anuarios gratuitos) y conclusiones como mínimo arriesgadas. No justifican con un sólo dato cosas como que Lugo necesita 1000 aparcamientos más en el centro (por qué no 2000) o 1.000.000 de metros de suelo industrial. Importe del premio: 23 millones de pesetas de gasto, que no inversión, a favor de la empresa privada que lo realizó. Eso es privatizar a lo grande y lo demás son cuentos. En Lugo parece que no hay facultades universitarias ni gente capaz de hacer algo así. Casi espero que sea cierto porque me daría vergüenza que esa cosa estuviera firmada por un lucense.

La segunda fase, una valoración de las ideas aportadas por los ciudadanos. ¡Viva la democracia participativa de cara a la galería!. No se pierdan el sistema de valoración. Por ejemplo, prueben a valorar “potenciar o transporte ferroviario rexional de pasaxeiros, con servicio competitivo respecto do transporte por estrada” (punto 7 a valorar). Pues vale. ¿Y cómo se hace eso?. Eso no es un proyecto, es una idea que no me dicen cómo la quiere llevar a cabo el autor. ¿Y cómo pretenden que - tal como se pidió a los asistentes - yo evalúe esto?. Es que no puedo, es imposible. No hay forma de evaluar algo de lo que sólo me dicen una línea. Si me explican la forma de conseguir ese objetivo empezamos a hablar, pero no. Lo único que vienen son ideas genéricas más o menos realizables, que ahí no me meto. Hay uno de un metro y otro de un aeropuerto, que pueden parecer absurdos, pero que seguramente tienen su sentido si me los explican. Ahora bien, si sólo me dicen “metro” y “aeropuerto” les digo que es una locura.

Por favor, un poquito de rigor. Si quieren dar participación, que sea en serio, y no sólo para quedar bien, porque eso es, exactamente, lo que están haciendo. No sé qué me ofende más, que no me pregunten mi opinión o que me tomen por bobo y la pregunten sólo para dar imagen de demócratas. Y hay gente encantada, que es lo peor.

Artículo del 15 de febrero de 2004 publicado en la sección de Cartas al Director de El Progreso

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