jueves, 17 de febrero de 2005

Referéndum

Faltan unos diez días para el referéndum sobre la Constitución Europea. Salvo la chorrada de la bebida esa de “referéndum plus” y unos cuantos anuncios en que nos dan una información totalmente irrelevante, no se ha realizado una campaña seria para informar al pueblo español de qué demonios estamos votando.

Es curioso que el Gobierno, como se ve venir una abstención escandalosa y se está jugando quedar a la altura del betún una vez más, está iniciando una campaña en la que intenta relacionar -Borrell dixit - la postura contra la guerra de Irak y el sí a la constitución europea.

Nos hablan de generalidades, de que hay que votar que sí a todo, pero sin decirnos qué es exactamente lo que se nos pregunta. Hay que ser modernos, somos muy europeos y que, encima, vamos de primeros de la clase, pero no nos explican qué diferencia va a haber entre aprobar y no aprobar ese tocho de papel.

Lo que algunos ciudadanos de a pie nos preguntamos es: además de un tratado internacional que habla más de mercancías y de economía que de derechos y de la creación de un auténtico Estado Europeo, ¿qué dice la Constitución Europea?. Solamente 61 de sus 448 artículos nos hablan, muy por encima, de derechos de los ciudadanos europeos que ya están reconocidos en las Constituciones de cada país, y el resto se dedica a hablarnos de política monetaria y mercaderías.

El problema más grave de la Constitución Europea es su grave carencia de democracia, aunque en este momento sea políticamente incorrecto decirlo. Nos piden que votemos a nuestros flamantes eurodiputados, y nos dicen que serán nuestros representantes en el mayor Parlamento del mundo. Pero hete aquí que se les olvida mencionar que esos diputados no pueden redactar leyes, sólo pueden votarlas, pero que quien tiene la iniciativa legislativa es la Comisión, formada por unos señores que han puesto ahí los gobiernos de los Estados.

A la larga la Constitución Europea no va a cambiar nada, ni nos va a dar la soberanía del voto a los ciudadanos de Europa. Somos lo bastante maduros para votar ese texto, según ellos, pero no lo bastante sabios como pare elegir a quienes han de redactar las que serán el 60% de las leyes que regirán nuestras vidas.

¿Es todo esto lo que quieren ocultar con esta increíble y escandalosa falta de información? ¿Qué lógica tiene ser los primeros en votar la Constitución Europea si vamos a ser los últimos en enterarnos de qué va? ¿Cuándo vamos a ver en televisión un debate serio y asequible entre el si y el no?


Artículo del 17 de febrero de 2005 publicado en la sección de Cartas al Director de El Progreso

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