miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Moción de censura en Lugo? Lo dudo mucho

Partamos de la base: la moción de censura es, por definición, una alteración de la normalidad. No nos podemos acostumbrar a que esta herramienta, diseñada para tomar medidas drásticas cuando las cosas se van de madre, se utilice arbitrariamente para lograr un reparto de la tarta del poder, como fue habitual con aquellos llamados “tránsfugas” hoy prohibidos por la ley.

Pero tampoco tiene nada de malo utilizar la moción de censura cuando se dan las condiciones para ello, y creo que en este momento en Lugo hay motivos más que sobrados para apartar del gobierno a quienes han demostrado su inutilidad a la hora de controlar los servicios públicos de esta ciudad. El problema es que es más fácil decirlo que hacerlo.

La moción de censura viene muy tasada por ley y no es tan sencillo como meter un papel en registro y votar, porque para empezar ese papel tiene que tener estampadas las firmas de la mayoría de los miembros de la corporación, es decir, de 13 concejales a día de hoy en el caso de Lugo. Como el PP tiene 12, y la ley impide que un miembro del partido del gobierno participe en la moción de censura (como decíamos, para evitar el transfuguismo) sólo queda una opción: que una de las dos concejalas del BNG apoyen la presentación de esa moción, lo que ya han dicho que no van a hacer.

Eso deja un escenario complicado para los lucenses, que ven que gracias a la complicidad de los nacionalistas, Orozco está tan tranquilo en su sillón y puede hacer lo que le apetezca sin que oiga más que cantos de sirena del BNG para dimitir, cosa que obviamente no va a hacer, entre otras cosas porque no le da la gana como es su derecho.

El PP tiene un panorama difícil, ya que si se arriesga a lanzar la moción de censura en Lugo, aunque sea pública y no legalmente (es decir, en una rueda de prensa y no en el registro) le van a decir que no, con lo que se arriesga a hacer el ridículo. Pero por otra parte no presentarla se puede leer como temor a las repercusiones en Santiago y Coruña o como cobardía, aunque parece lógico pensar que es más un tema de sentido común.

Pero también es un escenario complejo para el Bloque, una estrategia harto difícil de explicar. Su argumento es que el PP es tan corrupto como el PSOE y que por tanto no va a cambiar la sartén por las brasas, pero para un partido que se dice nacionalista, es decir, que busca la diferencia geográfica, tiene un sentido más bien relativo lo del saco común y el “ustedes son todos iguales”.

Decir que por culpa de Bárcenas, la Gürtel y similares no votas para largar a Orozco es un salto mortal con tirabuzón, y sitúa a los nacionalistas en una cuerda floja de difícil equilibrio: son los únicos responsables de que el alcalde siga en su sillón, a pesar de su discurso tremendista y sus huecas peticiones de dimisión. Las matemáticas torticeras usadas por el BNG para justificar sus pactos en este caso se vuelven en su contra, ya que de 25 concejales al menos 14 desean que Orozco no esté ahí, pero según ellos 12 es para poder lucrarse y 2, los del Bloque, por legítimo interés democrático.

Difícil de explicar...
Lo que el BNG no dice es que una moción de censura contra el PSOE en el Ayuntamiento de Lugo podría suponer el fin de su pacto de reparto de tartas en la Diputación, donde están muy cómodos pisando moqueta a pesar de su supuesto carácter "revolucionario". Esto es de sentido común cuando una de los principales figuras del PSOE, el señor Besteiro, pasaría a la oposición en el Ayuntamiento mientras supuestamente sigue de presidente en el ente provincial. ¿Sería una vergüenza para el líder de los socialistas gallegos perder el ayuntamiento en el que es concejal? Quizás.

De todas formas yo les tranquilizaría: el pacto de la Diputación no corre peligro, ya que para Besteiro es inasumible perder su única fuente de poder si pretende ser Presidente de todos los gallegos, al precio que sea.

Tampoco cuentan los nacionalistas que un cambio de gobierno quizás permitiría levantar muchas alfombras para ver qué hay debajo, y también quizás podría dar luz sobre los años en que el compadreo BNG-Orozco mantuvo a este último en la silla de la que ahora le piden que se marche pero de la que se niegan a sacar al alcalde. Recuerden que durante años formaron parte de los gobiernos que ahora se está demostrando que dieron concesiones irregulares... ¿mala conciencia? No, porque el arrepentimiento para ser auténtico conlleva el "propósito de enmienda" y ese no se ve por ninguna parte.

Y que conste una cosa importante: no creo que Orozco merezca una moción de censura por las acusaciones que hay sobre la mesa, pero sí porque el Ayuntamiento es una jaula de grillos: concesiones que se han demostrado irregulares, sobres entrando y saliendo de concejalías (por lo menos, a día de hoy), enchufes, chanchullos y arreglos ilegales…

Si les parece poco motivo para una moción de censura, es que entonces no estamos de acuerdo en lo que significa “normalidad” en la gestión de un ayuntamiento.

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