jueves, 29 de octubre de 2015

La tiranía del Statu Quo

Catorce personas. La situación laboral de catorce personas es la que usa de excusa ahora la alcaldesa para seguir adelante con su “teima” de recuperar el sistema ORA que teníamos, sacándolo a un concurso que no es ninguna tontería pensar que puede ganar nuevamente Véndex. Vamos por partes, que diría Jack el Destripador.

Lo primero es pensar en qué es lo mejor para los ciudadanos. Pagar por aparcar en nuestras calles, que ya hemos abonado a través de gravosos impuestos, debería ser la última opción y no la primera. Evidentemente eso es un análisis muy simplista, y la cosa va más allá, porque el bien común se supone que es más profundo que eso. Tener una buena circulación en la ciudad y facilitar el estacionamiento es importante, y de ahí la organización de un sistema de racionalización de aparcamientos: la ORA.

Sin embargo el mundo avanza y el ejemplo de nuestros vecinos de Pontevedra, tal y como les contaba ayer, rompe con esa teoría hasta ahora indiscutida, de que el coche es el amo y señor de las ciudades. Esto debería hacernos replantear la situación y pensar en nuevas ideas que faciliten la vida diaria de los vecinos, que es lo importante. ¿Qué pasaría si a una avenida tan transitada como la de La Coruña, le redujéramos el tráfico y ampliáramos las aceras? ¿O si, dejando esa para el tráfico, peatonalizásemos Camiño Real (18 de Julio para los nostálgicos)? ¿Qué problema habría por reducir la avenida de Rodríguez Mourelo (los tilos) a un carril en cada sentido y el otro se usara para los peatones?

El segundo tema a tener en cuenta es el del personal de Véndex. Evidentemente esta gente pone sobre la mesa su problema laboral, pero aunque suene muy duro, creo que eso no es problema del Ayuntamiento. La administración contrató a una empresa, que seleccionó a quien le dio la gana por los procedimientos que consideró convenientes (y todos damos por sentado que estando Liñares y demás pelaje de por medio alguno de esos métodos pudo ser perfectamente la clásica botellita de Vega Sicilia), y ahora, si desaparece la ORA, Véndex tendrá que despedir a esta gente pagando sus indemnizaciones por despido. Fin de la historia.

Imponer una mala solución a toda la ciudadanía por una supuesta “comprensión” con la situación laboral de catorce personas no parece lógico, y más cuando una de las razones de que se usen empresas en estos casos es no comerse el marrón de qué hacer con el personal, que en la administración es complejo.

Parece que hay un miedo a lo nuevo, a avanzar, a probar diferentes fórmulas que funcionan exitosamente en otras ciudades. El inmovilismo que se demuestra desde el Ayuntamiento, donde hay una clara falta de valentía o de tiempo para afrontar proyectos de ciudad, es un mal consejero. Hay una teoría que se llama “La tiranía del Statu Quo”, de Milton y Rose Friedman, que viene a decir en resumen que lo que un nuevo gobierno no haga en seis meses ya no lo hará. El peso del inmovilismo es tal que las nuevas energías y las ilusiones que se ponen al comienzo se diluyen como un azucarillo bajo la lluvia en un tiempo más bien breve. Y eso que esto se escribió antes de la existencia de Facebook e Internet. Ahora el tiempo es menor aún, seguramente.

Lugonovo ha propuesto una cosa que no he entendido bien. Es algo así como usar la zona azul ya existente pero poniendo cada uno un cartelito con la hora a la que dejó el coche. Esto funciona en sitios como Ferrol o Navia (Asturias) y no tiene por qué ser mala idea, ya que es una variación de la propuesta que hice yo mismo sobre el asunto (de hecho mencionaba esta posibilidad y adjuntaba el modelo de reloj que usa Navia) pero, una vez visitada Pontevedra y visto que su sistema es mucho, muchísimo más ambicioso que una mera cuestión de aparcamiento, habría que dar una vuelta a todo esto y ver si no deberíamos profundizar más aún en los cambios del sistema.

Hoy hay pleno, a ver qué nos dicen, pero va a ser una guerra política y no un debate de argumentos si va como siempre.

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