martes, 24 de mayo de 2016

¿Por qué no se ponen más parques infantiles en el casco histórico?

Hoy La Voz de Galicia nos ofrece un amplio y completo reportaje sobre parques infantiles de la ciudad, haciendo hincapié en sus deficiencias y carencias, o a los peligros que los críos corren gracias a la vandálica costumbre de hacer botellón en ciertos parques infantiles y dejar el suelo plagado de cristales rotos.

Un buen repaso a nivel ciudad que hace una breve mención de la falta de espacios en el casco histórico, donde solamente hay un parque infantil que merezca ese nombre (el de Campo Castillo) mientras que el otro que se podría disfrutar, situado en la parte peatonal de la Muralla a la altura de Noreas, no se utiliza por dos motivos: está muy escondido y es utilizado por chavales no tan jóvenes como centro de reuniones y botellón.

Parque infantil que no está en Lugo
El tema de los parques infantiles fue objeto de una propuesta por Lugo Monumental cuando tenía el placer de presidirlo, y pedíamos tres ubicaciones adicionales dentro de Murallas: en la Plaza de España, en la de la Soledad, y en la de San Marcos. El criterio seguido era que los sitios ideales para estas instalaciones son aquellos donde hay terrazas de hostelería, ya que el servicio es completo: mientras los padres se toman un café con sus amigos, los niños disfrutan con los suyos y están a la vista.

Cuando nos reunimos con la alcaldesa, Lara Méndez, le mencionamos este tema entre otros. Se mostró de acuerdo con las dos últimas ubicaciones aunque no tanto con la de la Plaza de España, y ahí reconocimos que a nosotros tampoco nos parecía el mejor de los tres pero que se había incluido para que pudieran decir que no a uno y que sí a los otros dos. Nos dijo que se estudiaría… y en esa fase debe seguir la cosa, con la diligencia a que nos tiene acostumbrados la administración local de unos lustros para aquí.

Jorge Chao
Aún recuerdo que el bueno y añorado Jorge Chao, cuando fue concejal de deportes, recibió una petición de unos chavales de poner unas canastas de baloncesto en la entonces semi-abandonada plaza del Campo Castillo. No tardó ni una semana en ponerlas, y aquel fue el germen de la zona de esparcimiento que hoy es ese punto.

Mientras tanto, seguimos con amplias zonas fantasma de juegos para niños. En el descampado que hay tras el cuartel de bomberos, eso que supuestamente algún día será una zona urbana, hay al menos tres parques infantiles abandonados, como si fuera el escenario de una película de terror de los 80. También pasa lo mismo en San Fiz, donde los columpios se mueren de risa y sirven, como mucho, para dar una nota de color entre tanta hierba.

¿Tan difícil es poner los servicios donde se usan? Se ve que sí. Por cuestiones económicas no creo que sea el tema, ya que se gastan en estudios chorras un dinero que sobraría para poner un columpio por vivienda si me apuran, y además si simplemente trasladan esas instalaciones fantasma a zonas más vivas, la cosa promete mejorar.

En fin, un buen reportaje de La Voz que pone de manifiesto un tema que, ahora que viene el buen tiempo, preocupa más.

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