miércoles, 4 de enero de 2017

Un aplauso para Lara Méndez y su Gobierno





Hace un par de días me propusieron un “reto” con ese tradicional sistema que suele funcionar también “¡no hay huevos!”. Perdonen la expresión, pero es que la frase es así. El desafío consistía en algo tan aparentemente simple como escribir un artículo en positivo sobre algo que haya hecho bien el Ayuntamiento de Lugo. Como me pilló el día chorras acepté el tema sin pensarlo demasiado, y la verdad es que la cuestión es más compleja de lo que puede parecer en un primer momento, porque uno es de máximos y no solo me vale escribir sobre algo que se hiciera bien, tiene que ser algo para lo que no haya “peros”.

Pues siendo honrado solo hay un asunto de los que se ha hecho estos últimos años con el que estoy totalmente de acuerdo y que cuando se puso en marcha me hizo decir “menos mal, por fin”: las zonas de paso para sillas de ruedas.

Puede parecer un tema menor, no se lo discuto, pero cuando te has pasado una temporada empujando una silla de ruedas y viendo cómo una persona a la que quieres sufre por los trompicones que iba dando a causa de los irregulares adoquinados de la ciudad, le das importancia a estas cosas. Mi abuela Emilia se desplazaba en silla de ruedas en los últimos dos o tres años de su vida y cuando había que atravesar una de esas zonas suspiraba resignada y se intentaba sujetar como buenamente podía para minimizar el bailoteo y, por lo tanto, el dolor.

El Ayuntamiento ha ejecutado una medida que en mi opinión no tiene ningún tipo de pega o de defecto, haciendo un ejercicio de mesura proporcional que consiste en no levantar todas las plazas donde hay adoquín, sino en hacer una serie de zonas “lisas” para el paso de las sillas de ruedas sin consencuencias negativas para el usuario.

Uno de los ejemplos más obvios es la Plaza de la Soledad, donde se puede recorrer el trayecto que va desde Santo Domingo hasta la Rúanova sin tener que cruzar por los molestos empedrados. Para las señoras que usan tacones, o para cualquiera cuando tiene el tobillo “blando” tampoco es ninguna tontería, y se agradece. Si hubieran levantado toda la plaza para poner piedra lisa probablemente me parecería un dispendio excesivo, pero no, han sido muy proporcionales así que no hay mucho más que añadir.

Lugo es una ciudad que no podemos calificar de modélica en casi nada pero sí en esto. En el tema de la accesibilidad vamos muy bien, y eso que todavía nos falta camino por recorrer. Rebajes en prácticamente todas las aceras, señalización acústica en muchos cruces (es molesto, sí, pero entiendo que a los ciegos les ayuda mucho, que si no no tendría sentido), buses con plataforma adaptada... Hay una especial sensibilidad que se puede remontar a años atrás, pero de la que yo, personalmente, solo soy consciente desde que entró Orozco en el Ayuntamiento. El gesto de Lara Méndez de poner estos recorridos accesibles me indica que es probable que su forma de pensar sea similar, y es de agradecer que quienes no sufren en primera persona estas situaciones las asuman igualmente como una prioridad.

Y con esto doy por cubierto el “desafío” (que tampoco es para darle tanta importancia, la verdad) pero con una advertencia: no aceptaré más este tipo de cuestiones porque no hay muchos temas como éste, en que la palabra “pero” sobre. Para otra vez si quieren me propone un tema que consideren que se ha hecho bien y ya veremos si yo pienso lo mismo o no. ¿Jugamos?

1 comentario:

  1. si
    en el casco histórico todo o casi todo, tengo que mirar las aceras porque están muy mal colocadas, unas dicen si otras dicen no, es para caerse!!!

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