lunes, 3 de diciembre de 2018

Un análisis (a mi manera) de lo de Andalucía

Resultados de las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018

He seguido las elecciones andaluzas con bastante poco interés a pesar de mi condición de politólogo (eso dice mi título de la USC), quizá porque me he cansado de los mensajes previsibles, cortoplacistas y miopes de los partidos políticos de este país.

El no haber opinado antes del tema me permitiría decir que lo del resultado “lo veía venir”, que es lo que están publicando todos por ahí aunque no se lo habían dicho a nadie hasta que vieron el escrutinio, pero si le soy sincero mentiría porque no me esperaba un batacazo tan grande del PSOE en su tradicional feudo. Para hacer una comparación, recuerden que los socialistas y los nacionalistas gallegos hablaban de “debacle” del PP de Galicia cuando Fraga perdió por un escaño la mayoría absoluta (se quedó en 37 de 75) lo que propició el “ansiado cambio” y dio la entrada a un bipartito que duró un mandato (se ve que el ansia caducó pronto).
Los resultados del "cambio" en Galicia en 2005

Ahora veremos a los partidos hacer el ridículo con contradicciones, tácticas y negociaciones totalmente opuestas a sus discursos anteriores.

Veremos a los que pactan con la extrema izquierda sin rubor alguno pedir que no se pacte con la extrema derecha y a los que gritan que no se pacte con la extrema izquierda pactar con la extrema derecha.

Veremos a los que dicen que se deje gobernar la lista más votada (PP normalmente) pactando para echar a la lista más votada y los que defienden el "cambio" (la izquierda habitualmente) decir que es mejor que siga el partido que está ahí desde hace cuarenta años.

Veremos al PSOE defendiendo que gobierne la que saca 33 escaños de 109 cuando no dejó gobernar a Fraga la vez que sacó 37 de 75.

Veremos a los postcomunistas hablar de neofascismo, lo que tiene su gracia, ya que todo lo que esté más a la derecha de La Pasionaria es para ellos franquista.

Veremos a un partido que perdió 7 escaños anunciarse como triunfador, a otro que es tercera fuerza pidiendo la presidencia del gobierno y al que entra con 12 sillas erigirse como la salvación de España.

Veremos a quien bajó 14 escaños pedir de rodillas que le dejen gobernar, a poder ser con la extrema izquierda que también empeora resultados, a los pocos meses de echar del Gobierno de España a un Rajoy que contaba con una mayoría bastante más holgada que la suya.

Y podríamos seguir. En esta España nuestra, donde los discursos políticos no están basados en ideas o en convicciones sino en cortoplacismos, donde lo que prima es “lo mío es lo único válido” y donde la mayoría de quienes ejercen el poder saben de política, la de verdad, lo mismo que de física cuántica, confundiéndola con estrategia.

En cuanto a los efectos de este resultado a nivel nacional, en mi modesta opinión salen claramente reforzados dos líderes políticos, otros dos se quedan así así salvando los muebles y el quinto protagonista se encamina al precipicio.

Empezando por el final, creo que Pedro Sánchez, en lugar de entender esto como un correctivo a sus más que discutibles políticas en Cataluña y demás va a captar que es un mal momento para convocar elecciones así que se reforzará en su convicción de que es mejor tirar como pueda hasta el final de la legislatura porque si no va a salir de Moncloa en un periquete. Vistos sus modos y maneras, su supervivencia como Presidente es lo único que parece importarle (como a la mayoría de los líderes políticos, dicho sea de paso).

Los que salvan los muebles son, en mi opinión, el PP por mantenerse en segundo puesto a pesar de la amenaza de ser superado por Ciudadanos y estos últimos por subir 12 escaños en un parlamento tan convulso como el que queda. Para ninguno es una gran victoria porque si recogen el guante del “mandato por el cambio” tendrán como compañeros de viaje a los incómodos colegas de Vox, lo que con la vista puesta en otras elecciones los echa más a la derecha de lo que gustaría a azules y naranjas.

Pero quienes sin duda han triunfado ayer han sido los de Vox, por pasar de la nada a la total relevancia en un vuelco que puede cambiar un mapa político inmutable desde que hay democracia y Pablo Iglesias, a pesar de los malos resultados. Como lo primero es obvio me centro en lo segundo.

Pablo Iglesias tenía un problema en Andalucía con nombre y apellidos: Teresa Rodríguez. La líder de la formación en la comunidad fue elegida contra el criterio del todopoderoso Iglesias, y su caída en votos (ha perdido 300.000) refuerza la idea de que solo el líder es sabio, solo él es capaz de gestionar el podemismo y solo su luz ilumina los buenos resultados. Perder escaños en este caso perjudica a Podemos pero refuerza al Mesías, y hace que los que se enfrentan a él en otras tierras deban tomar nota del precio a pagar. No en vano dio su rueda de prensa desde Madrid mientras Rivera, Abascal y Casado fueron a Andalucía a apoyar a sus candidatos.

España es un país peculiar, lamentablemente, en lo político. Mientras los franceses están haciendo resurgir el Mayo del 68 porque les han subido la gasolina, aquí seguimos con nuestros debates sobre la tumba de Franco, el papel de los conquistadores en la América del siglo XVI o el sexo de los ángeles…

2 comentarios:

  1. Por más que leo el ideario y manifiesto fundacional de Vox en su web, no veo dónde está la extrema derecha.

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  2. Y no hay que venir a Galicia para ponerle un ejemplo de lista más votada a Susana. Simplemente acordarse del 2012 y de Arenas, con más diputados y porcentaje de votos. En fin.

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