lunes, 29 de abril de 2019

Casi 40.000 euros tirados en algo que ya existía

En primer plano, los baños que ya existían. Al fondo, a pocos metros, los nuevos que han costado casi 40.000 euros
El tema de los baños públicos en Lugo es de chiste, o de película de Berlanga, según se quiera ver. Tenemos aseos autolimpiables en el Parque de Rosalía... Yo mismo he propuesto este tipo de instalaciones en Lugo, pero no justo donde hay baños de toda la vida. 37.389 euros tirados a la basura, o al menos gastados en una instalación que cubre una necesidad que ya estaba solventada.

El tema del mantenimiento de los aseos que ya existían, y que no eran “autolimpiables”, estaba resulto ya que la concesión de la cafetería del Mirador (esa que costó más de 700.000 euros y que es un cajón de hormigón con cristaleras) incluía la obligación siguiente en el punto séptimo de las bases técnicas y administrativas de la concesión: “a empresa adxudicataria encargarase, cando se atopen abertos, da limpeza e mantemento dos servizos públicos (aseos) existentes no Parque, concretamente dous baños existentes fóra da cafetería, no quiosco da música”. No tuvo que ejercer mucho esa limpieza, ya que nunca estaban abiertos, pero ahora se han librado defitivamente.

El Ayuntamiento ha actuado con la velocidad y la agilidad de un caracol, un caracol que haya sufrido una grave lesión muscular, todo hay que decirlo. Esta licitación se sacó en diciembre de 2016. Como tuvieron “problemas técnicos” la volvieron a sacar en agosto de 2017 (debían ser gordos los problemas), se adjudicaron el 1 de diciembre de 2017 y se instalan, casualmente, a unas pocas semanas de las elecciones, en abril de 2019, más de año y medio después de haberse adjudicado. Mareante velocidad de procesamiento administrativo, a mayor gloria de la eficacia del gobierno local.

Por si esto fuera poco, brilla una vez más por su ausencia la planificación en el Ayuntamiento de Lugo. Verán, hay solo dos posibilidades: o no contaban con cerrar los baños del templete o sí contaban con hacerlo. Si es lo primero, quizá sería más lógico buscar otros caminos para resolver los problemas que puede haber allí y de los que hablaremos a continuación. Si, por el contrario, contaban con clausurarlos definitivamente, lo suyo habría sido instalar unos baños públicos en el carísimo proyecto de la cafetería, ¿no les parece? No creo que fuera tan complicado poner un anexo con aseos, con sus puertas al exterior y sus horarios como hacen en todas partes, para que nos ahorrásemos la instalación y mantenimiento de un nuevo cajón que se planta en un parque romántico y donde queda como las consabidas pistolas del Cristo. Aquí de lo que se trata, una vez más, es de que han ido a salto de mata, sin planificar, sin pensar las cosas dos minutos.

Esto es cuestión de gustos, claro, pero en mi opinión es un mamotreto que queda fatal en medio y medio del paseo.
Lo lógico habría sido incluirlos en el proyecto cuando se hizo la cafetería.
Los baños públicos suelen tener una serie de problemas tradicionales. El primero es el de la limpieza y mantenimiento, que como ya dijimos antes estaba solventado por las bases de adjudicación de la cafetería. Se entiende que el mantenimiento incluye arreglar una fuga de agua, reponer papel higiénico y esas cosas.

El segundo de los problemas de esos baños era el tema de la accesibilidad. Se han gastado 40.000 euros en una cabina… ¿a alguien se le ocurrió la posibilidad de invertir ese dinero en hacer obras para adecentar y adaptar los baños ya existentes?

Los demás problemas van por otro lado, más de cintura para abajo. Los baños públicos son lugares frecuentes de escarceos sexuales, y parece que nuestro Ayuntamiento es poco partidario de esas cosas, quizá con razón en parte porque se pueden dar situaciones muy problemáticas. Precisamente hace pocos días saltaba la noticia de que habían detenido a un señor en los baños de la estación de tren de Coruña por pagar a un chaval de 15 años para mantener relaciones con él, pero achacar eso a la existencia de baños públicos es como decir que los coches van rápido porque hay carreteras asfaltadas.

No podemos negar esas cuestiones, pero se pueden solventar con cierta sencillez: desde la instalación de cámaras (que no apunten hacia donde no tienen que apuntar, obviamente, pero que sí permitan un control de quién accede) hasta la vigilancia por la policía local, por mucho que en Lugo eso suene a chiste. Lo que no tiene sentido alguno es estar siempre tomando medidas dando por sentado que esto es la ley de la selva y que la policía solo se dedica a tomar cafés en el HULA.

Hace un par de días les enseñaba el abandonado quiosco que está tirado pudriéndose en el parque de La Milagrosa (la antigua FRIGSA). Pensaba que eran propiedad del Ayuntamiento pero por lo visto el tema no está tan claro y Lino García Dopeso, que fue el concejal que los consiguió, me explicó que no habían costado un euro al Ayuntamiento ya que los pagó COGAMI. Pues quizá haya que ir por ese camino, aunque haciendo un pliego mejor para evitar que estén cerrados como ahora.

Los baños públicos en Lugo son una asignatura que, lejos de aprobarse, se suspende reiteradamente, y lo que es más grave, costándonos unos buenos dineros públicos. Esta vez han sido casi 40.000 euros.

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