viernes, 4 de abril de 2025

Comenzar con buen pie

Creo que es la primera vez que veo en Lugo una carga y descarga profesional. Hacía mucha falta.

Durante años desde la asociación que tengo el honor de presidir, Lugo Monumental, hemos estado reclamando al Ayuntamiento que asumiera que la casuística del reparto en el casco histórico no es la misma en todos los casos. Comparar, por ejemplo, un camión que reparte tanques de cerveza, o uno que lleva palés de productos a una gran empresa no es lo mismo que el servicio que hace la paquetería, que no sólo reparte compras de Amazon, sino que también recoge los envíos que las pequeñas tiendas del casco histórico manda por hacer ventas online.

La diferencia no está solamente en el volumen de la carga, sino en los horarios necesarios. Evidentemente se puede establecer un reparto para grandes mercancías más o menos acotado, y podríamos debatir en qué horario sería adecuado. ¿A las 8 es muy temprano y a las 12 muy tarde? ¿Da tiempo a hacerlo en menos horario? Eso hay que estudiarlo con mucha más calma de lo que se hacen las cosas habitualmente en la administración, que es lenta pero curiosamente no pausada.

Pero para la paquetería el horario es totalmente distinto. Es necesario tener un abanico más amplio de recogida y reparto si queremos que nuestras tiendas sean competitivas a la hora de mandar sus productos fuera de la ciudad y de recibir de los proveedores sus envíos, porque de lo contrario se les perjudica seriamente.

Las obras del casco histórico eliminaron todas las zonas de carga y descarga de paquetería menos una, la de Campo Castillo, que obviamente es insuficiente para toda la zona. Esto hizo que los profesionales del reparto acudieran a nosotros, que nos dirigimos al Ayuntamiento de inmediato, dada la gravedad del tema, aunque con pocas esperanzas si les soy sincero por experiencias previas. Pues nos equivocamos, fue justo al contrario.

En primer lugar, ya nos recibieron en Secretaría del Alcalde con una sonrisa y una amabilidad que hacía tiempo que no veíamos. Tomaron nota del problema y a las dos horas escasas nos llamaron para ver si por la tarde podíamos vernos con personal municipal en la Plaza del Ferrol. Por supuesto podíamos.

Para nuestra sorpresa la reunión fue con un técnico y el propio Alcalde, que no sólo escuchó nuestros argumentos sino que les dio respuesta inmediata: sí.

Podrá parecerles un tema menor, pero no lo es. Es un cambio de actitud, una apuesta por la colaboración, que nunca habíamos recibido porque si bien con Lara Méndez y Paula Alvarellos comenzamos con buenas palabras, los hechos nunca avalaron esas iniciales intenciones en positivo. Ahora sí.

Soy crítico con las administraciones y seguiré siéndolo, pero ojalá esto siga así y me dejen sin argumentos porque querrá decir que se hacen las cosas bien, e incluso cuando no estemos de acuerdo seguro que se explicarán las cosas de forma que sean razonables.

Empiezan con buen pie.

jueves, 3 de abril de 2025

Que no desaparezca Sargadelos, por favor

Sargadelos es parte de muchos de nosotros. Más allá de una marca, es un icono de Galicia

Sargadelos es una marca comercial, sí, pero también una obra de arte que ha logrado perdurar a través de los años y de los vaivenes de la economía y, lo más importante, ha conseguido ser identificada como algo tan gallego como el pulpo o la fachada del Obradoiro. Pocas empresas tienen un capital semejante, que ahora amenazan con extinguir… aunque dudo mucho que lo hagan.

Ayer todos nos alarmamos por el anuncio de que cerraba Sargadelos. Hoy nos dicen que no, que por ahora hay un cierre de la fábrica de Cervo no oficializado ya que, a pesar de que algunos pregonan lo contrario, la empresa no puede bajar la persiana por las buenas de un día para otro. Si el propietario principal de Sargadelos se quejaba de la burocracia, verá que hasta para cesar la actividad de la factoría lucense hay un trámite y un procedimiento que cumplir.

No puedo dejar de estar de acuerdo con Segismundo García en el exceso de burocracia, papeleo, cortapisas y cargas financieras y documentales que sufren las empresas. Para tener un pequeño comercio o un bar de barrio necesitas un armario de tamaño XXL para guardar los papeles y si pensábamos que la administración digital iba a acabar con eso nos equivocábamos, porque si es más fácil obtener un documento (supuestamente) en vez de 3 te piden 30 con lo que estamos en la misma, si no peor.

Los procedimientos administrativos que tiene que completar cualquier pequeña empresa son una carrera de obstáculos inconcebible, y procesos como la famosa “comunicación previa”, que parecía que por fin aclaraban el panorama ante la lentitud administrativa, se han vuelto en contra del sufrido emprendedor, al que la falta de respuesta no le produce silencio administrativo sino un “ya veremos cuando nos venga en gana” que se traduce en una inseguridad jurídica de padre y muy señor mío.

Pero todo esto, siendo cierto, no justifica el berrinche del señor García, a quien se le han notificado deficiencias que ponen en riesgo la salud de los trabajadores. Eso no hay liberal que lo defienda, porque el liberalismo no es hacer lo que te venga en gana, sino entender que tus derechos terminan donde empiezan los de los demás y viceversa. Vamos, que ni Adam Smith defendería que un empresario puede hacer enfermar a sus empleados.

Más allá del fondo personalista del asunto, me quedo con la tristeza que me produce la posibilidad de que Sargadelos deje de trabajar.

Muchos de mis recuerdos son de Sargadelos. La vajilla que me dio mi abuela, las piezas que me regaló mi madre, el juego de té que Sara nos completó por nuestra boda o el de café de mis cuñados Miguel y Marifé, el de Carles y Jorge, la bombonera de mi cuñada Ana, la que le regaló Fraga a mi abuela Emilia, el zorro que era de mi abuelo Luis o las palomas que fueron el premio de los artículos del Belén de Begonte… son tesoros para mí. Cumplen su función, porque usamos esas cosas (no comprendo una vajilla que sólo sea de exposición) pero cada vez que cojo un plato o una taza en la mano pienso en las personas que me las dieron.

Como yo, muchas personas de Galicia han depositado en Sargadelos parte de su cariño y de sus recuerdos y sería una desgracia para todos que la fábrica cerrase, no porque no vende (es justo al contrario) sino por un déficit en la gestión.

Confiemos en que esto sólo sea un bache, y que pronto recuperemos la normalidad en una cerámica que es mucho más que una empresa.


miércoles, 2 de abril de 2025

Miguel Fernández ficha a Olga Louzao (la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...)

Miguel Fernández y Olga Louzao. Fotos: El Progreso y El Diario de Pontevedra respectivamente

Ni en un millón de años se me habría ocurrido pensar que Miguel Fernández habría elegido como jefa de gabinete para su alcaldía a Olga Louzao. No porque dude de la valía de Olga, a la que quiero felicitar por su nueva responsabilidad, o de la bondad de la jugada, sino porque directamente no se me pasaría por la cabeza, sin más. Menos aún habría pensado que ella aceptaría, a pesar de que una amiga llevaba años diciéndome que las filas socialistas eran su hábitat natural. El tiempo le dio la razón.

Es una muy buena maniobra para el Alcalde, quien si pretendía dar un golpe de efecto lo ha logrado con creces. Logra “centrarse” al fichar para su cargo de máxima confianza a una persona que durante una década, desde la bancada de la oposición, criticó con dureza y argumentos a los gobiernos de los que el propio Miguel formó parte, y puede interpretarse como el comienzo de una enmienda a la totalidad de lo hecho por Lara Méndez y Paula Alvarellos, lo que, francamente, puede ser bueno para Lugo si se cortan los disparates hechos en los últimos años.

Tengo mis serias dudas de que lo bueno que es esto para Miguel como Alcalde lo sea para Olga. Toda la coherencia de la que hizo gala durante esta década cae por la base. Aquello de que dejaba la política por el fracaso de Ciudadanos y que no se veía bajo otras siglas, lo de las críticas a quienes, según ella, no representaban a los ciudadanos y a los partidos dominantes que habían secuestrado las instituciones… se ha venido abajo con el anuncio de que pasa a ser la mano derecha de un alcalde socialista, cabeza del "bigoberno" (palabras de la propia Louzao), usando una puerta giratoria que le hace dar una media vuelta difícil de explicar para quienes creíamos en su discurso. No hablamos de una afiliada más sino de la exdirigente del partido naranja a nivel autonómico, una figura importante de la casa.

No me entiendan mal. Le tengo mucho aprecio a Olga, sus propuestas siempre me parecieron de sentido común y muy razonables, y la admiré más aún cuando resistió los cantos de sirena de siglas políticas para unirse a listas ajenas en 2023, ante el declive más que obvio de Ciudadanos. La cuestión es que el actual movimiento, que en mi opinión es un paso en falso en lo que respecta a su credibilidad personal, nos puede hacer dudar de si aquella resistencia sólo fue la esperanza de conseguir ser el concejal número 13 con su propia lista y tener la llave del Gobierno, lo que la convertiría en una persona con un poder tremendo.

¿Pensaría lo mismo si Elena Candia fuera alcaldesa y la fichase como jefa de gabinete o estaría diciendo lo generosas que fueron ambas al aparcar sus diferencias? Pues es posible que fuera lo segundo, porque hay un matiz importante: Elena no ha sido Alcaldesa de Lugo y su partido no gobierna en la ciudad desde el siglo pasado, así que Olga no ha estado diez años machacándola desde la oposición, salvo por la animadversión personal que siente por Candia y que ha trasladado manifiesta y reiteradamente. Sí ha hecho eso, dar leña sin cesar, con el PSOE de Orozco y Lara Méndez (que también es el de Miguel Fernández), con lo que es más difícil entender por qué ahora se une a quienes criticaba fundamentadamente y sin piedad.

Hay también un aspecto interno que puede hacer la puñeta a Miguel, pero no como Alcalde. Como les decía al principio institucionalmente es un buen golpe de efecto, pero no sé yo hasta qué punto dentro del PSOE sentará bien que se diga públicamente que “los mejores” están fuera de la casa. Poner de jefa de gabinete, la mano derecha del Alcalde y persona de su máxima confianza, a la portavoz de Ciudadanos y "rescatar" a otras personas de ese partido (de los que no discuto la valía, no me entiendan mal, al revés) puede caer mal dentro de las filas socialistas igual que los simpatizantes del casi desaparecido partido naranja no entendieron que Olga pusiera de asesor a un destacado miembro del BNG, aunque también es verdad que a la hora de votar el afiliado medio es muy disciplinado y coge la papeleta, aunque sea con cierto disgusto. Salvo los de Ciudadanos, que huyeron en bandada.

Veremos ahora qué sale de todo esto. Estoy convencido de que Miguel y Olga trabajarán por intentar hacer lo que creen mejor para Lugo, aunque eso suponga deshacer cosas que se llevaron a cabo en años recientes. Sólo falta saber si lo conseguirán, porque tendrán que vencer la resistencia interna a desdecir a sus antecesores en los cargos que ocupan.

Espero que por el bien de Lugo lo hagan muy bien y les deseo la mejor de las suertes y muchos aciertos, porque nos va a todos mucho en ello.

martes, 1 de abril de 2025

Prevarica tú, que yo no quiero

 

La Federación de Vecinos hizo ayer un aquelarre para demandar a la Xunta de Galicia que deniegue la planta de biogás de Coeses.

Aquí hay dos cuestiones particularmente llamativas. La primera es que se hace ese llamamiento el mismo día en que el DOG publica la denegación de la evaluación ambiental de la planta de biogás de Coeses - AQUÍ EL ENLACE (no sé si les suena el tema, es el mismo del párrafo anterior). Es decir que “exigen” algo que ya está hecho.

Bien es cierto que la denegación no termina el procedimiento administrativo, ya que hay un mes para alegar y después queda la vía judicial, pero es evidente que el ánimo de la administración autonómica no es la autorización a cualquier precio (por mucho que las campañas políticas digan otra cosa) sino cumplir las normativas y redactar los informes de acuerdo a la realidad, que es lo que se ha hecho y por lo que no se ha aprobado el expediente.

Las alegaciones podrán lograr que ser revise el expediente, pero no que se cambien unos informes que ya están emitidos y que son negativos. No cambian de signo por mucho que se proteste. La alegación podría colar en el caso de que hubiera un error en los mismos, o que fueran discutibles en sus conclusiones, pero no lo son. De hecho son tajantes.

Pero la segunda cuestión es más llamativa todavía. Entre los muchos informes previos que dan pie al que finalmente aprobó la Xunta hay no uno, sino dos, emitidos por el Ayuntamiento de Lugo, en los que NO se oponen a la planta de Coeses. Escurren el bulto y dicen que eso no es cosa suya, lo que choca frontalmente con lo que públicamente gritan, pancarta y bocadillo mediante. Piden a la Xunta en público, como partido político y como administración, que deniegue un proyecto al que no se oponen oficialmente. No me digan que no es curioso.

En resumen, lo que la Federación de Vecinos está pidiendo a la Xunta de Galicia es “prevarica tú que yo no quiero”. Que se oponga a la planta de Coeses no porque sea ambientalmente negativa (que es lo que ha hecho, con la ley por delante) sino porque los vecinos no la quieren (recordemos que la planta se planifica en unos terrenos de los que los propietarios son los propios vecinos) pero no se menciona al Ayuntamiento ni se le pide que se oponga en los informes emitidos. Ahí no se pide la prevaricación, sino que se mira para otro lado.

Una nota final, me ha llamado la atención que ni la Sociedade Galega de Historia Natural ni la Federación Ecoloxista Galega hayan emitido el informe que se les solicitó.

La política es una cosa maravillosa cuando no se convierte en una guerra de siglas ni de partidos, y no infectan con subvenciones la voluntad de las personas. Aquí tienen un ejemplo de lo contrario.