| Uno de los hallazgos más interesantes de los últimos años es esta estatua parcialmente conservada de 85 centímetros de altura. |
A veces se me van quedando temas en el tintero, y uno de ellos fue la reunión que el día 3 de este mes tuvimos los componentes de la plataforma MVRO (para conseguir el Museo de la Romanización en San Fernando) con la alcaldesa, Elena Candia.
La reunión fue sorprendentemente cordial, quizá porque alguno de los habituales groseros que en otras ocasiones le levantaban la voz a Candia cuando estaba en la oposición, redujeron su participación a decir hola al llegar y adiós al marcharse, lo que mejoró enormemente la posibilidad de diálogo. También porque se nos dieron muy buenas noticias: parece que, ahora sí, la cosa va adelante.
El gran problema que tiene ahora mismo el edificio es que está en estado prácticamente ruinoso. Desde que el Ayuntamiento lo recibió de Defensa, que lo usó hasta poco tiempo antes de transferirlo a la administración local, no se hizo nada por su mantenimiento, salvo una intervención de urgencia después de que Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, presentase escritos en Patrimonio y Fiscalía por el deterioro de un Bien de Interés Cultural. Ahí parece que se movieron algo, pero no lo bastante. Se arregló el tejado para que dejase de caer agua a chorro, pero poco más.
Sin embargo, en julio de este año el Ayuntamiento recibió una buenísima noticia: el expediente que el anterior gobierno (sí, algo hicieron bien) tramitó ante el Gobierno de España para lograr que se ayude a la ciudad a recuperar el edificio está encaminado hacia el éxito y “posicionado”. En román paladino, salvo que una mano negra se interponga, lo normal es que sí se nos conceda la ayuda, que sería de unos 10,5 millones de euros para restaurar el edificio.
El estado es tan malo que ese dinero no llega, pero hay consignados otros 3,5 millones municipales que dejó en los presupuestos el bipartito (esto también lo hicieron bien) para completar la reforma… aunque presumiblemente tampoco será suficiente, pero la Xunta de Galicia ya anunció en su día que echaría una mano con lo que falte.
Así que ahora todo está en el antiguo 2% cultural (que ahora es el 1,5% pero que llegaría) para lograr los 15,2 millones en que está tasada la reforma del edificio.
Como es mi costumbre, ante tanta alegría y optimismo no pude resistirme a hacer una pregunta incómoda que les traslado a todos ustedes: ¿qué vamos a exponer en el MVRO?
Me explico: cuando uno piensa en museos de la romanización se le viene a la cabeza Mérida, que está lleno de estatuas, bustos y piezas impresionantes. En Lugo no tenemos nada de ese estilo. De los miles de piezas que hay almacenados, no tengo constancia de ninguna que realmente sea llamativa para el gran público.
No me entiendan mal, esto no es un ataque mi Lugo del alma, es simplemente ser prácticos. Hay que intentar dar una vuelta al tema y enfocar el Museo correctamente para que no sea un problema futuro. Si nos gastamos 15 millones en arreglar un edificio y sabe Dios cuánto más en preparar el Museo dentro, ¿no creen que sería importante que lo que se enseñe sea atractivo?
Las piezas romanas más importantes de Lugo son el Crismón de Quiroga y la Estela de Crecente, ambos expuestos en la Catedral de Lugo, que no los va a soltar porque son suyos. Sacando esas piezas, ¿tenemos algo más que aras votivas y algún mosaico más bien incompleto? La respuesta, la terrible respuesta, es que no.
Felipe Arias, que es una auténtica eminencia en este campo, me explicó (y yo les traslado a ustedes) que un Museo del siglo XXI no es para exponer cosas bonitas ni llamativas, sino para explicar un pasado e ilustrarlo. No le voy a discutir eso a Felipe, sólo faltaría, pero me preocupó bastante la explicación porque me parece que está confirmando mis temores de que para el visitante medio (y el informe PISA no hace más que agrandar esa preocupación) va a salir del Museo pensando “bueno… pues vale…”.
Siempre queda la tecnología: una sala 3D con recreaciones digitales y esas cosas… aunque espero que se gestione mejor que el MIHL (Museo Interactivo de Historia de Lugo) que es un desastre absoluto y en que no funcionan la inmensa mayoría de las cosas.
No pretendo ser gafe, sino realista. Confío en que no se me malinterprete.
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