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| Besteiro abraza a Orozco en un mitin de 2023. Foto: El Progreso |
La crisis abierta en el PSOE lucense por la puñalada que el Secretario General, José Ramón Gómez Besteiro, le ha dado al exalcalde José López Orozco (su otrora mentor) es peor de lo que pensábamos. Ya se ha cobrado la dimisión de un miembro de la gestora local y, lo que es peor para sus siglas, ha creado una sensación de “pucherazo” que el propio Orozco no parece descartar, aunque sus declaraciones digan lo contrario. Predica que no duda de la fiabilidad de los resultados, pero al mismo tiempo pide que se publiquen las actas porque asegura que los números “no le dan” y que las cifras que dicen los órganos del partido son imposibles porque les salen más votos que afiliados tienen.
Las últimas reformas de la normativa electoral (LOREG) le dan más poder todavía a los partidos del que tenían. Las listas del Senado son “abiertas”, y por lo tanto no hay que marcar elegir la papeleta de un partido, sino marcar en un listado las personas a las que se eligen, pero tras estos cambios la diferencia es que antes se ponían por orden alfabético (lo que daba, por ejemplo, ventaja al apellido Barreiro sobre el apellido López, por poner un ejemplo no tan al azar) y ahora el partido decide cómo aparecen en la papeleta. No es un tema menor, ya que hay bastante gente que vota a los primeros de varios partidos por razones que para mí son un misterio, pero pasar pasa.
En todo caso la provincia de Lugo elige 4 senadores, pero el ciudadano sólo puede votar a tres. Esto hace que normalmente el reparto sea que 3 los gana el PP y el cuarto el PSOE y, extendido a todo el territorio nacional, explica que el PP tenga mayoría absoluta en el Senado, pero no en el Congreso, donde el sistema de elección es totalmente distinto.
A esto hay que sumar que la reciente Ley de Paridad obliga a que haya listas cremallera, por lo que el orden ha de alternar mujeres y hombres.
La suma de ambas normas hace que, si bien el PSOE tenía la posibilidad de poner a Orozco de número 2 en la lista del partido al Senado, esto habría implicado que los números 1 y 3 tendrían que ser mujeres sí o sí, lo que descartaría a César Mogo, el actual senador socialista por la provincia de Lugo (busquen la foto en Google porque dudo que reconozcan su cara, que esta tierra sólo la pisa cuando es estrictamente obligatorio) y eso era inaceptable para el aparato del partido porque Mogo es de los “fieles” a Sánchez y eso hay que premiarlo. Y más ahora en que los cuchillos vuelan dentro de casa.
La explicación, por tanto, de que Orozco no esté en la lista al Senado es esa, que la democracia interna se respeta siempre y cuándo no vaya contra los deseos del “puto amo”, que entonces se altera si hace falta. Bueno, es una sospecha, pero después de la elección del camarada secretario general y el pucherazo de la famosa urna que presuntamente trucó el amigo del “novio” (las comillas son porque era pareja de pago) de Jessica, como para fiarse.
La número dos del Senado es Ana Abelleira. Es llamativo porque refleja que tienen poca gente de la que tirar para tener que duplicar cargos teniendo tan pocos para repartir. Sí, es cierto que tiene pocas posibilidades de salir, pero la rabia que se ha generado hacia Mogo implica que tal vez, sólo tal vez, los afiliados del PSOE dejen de marcar su casilla y pongan la cruz directamente en el nombre de Ana, por lo que yo no descartaría su ascenso a los cielos senatoriales, donde las moquetas son más gruesas y los sueldos estratosféricos.
La lista del Congreso es también llamativa. De cabeza de lista va una tal Patricia Otero. Me ha sorprendido ver que lleva ya un par de años de diputada nacional porque ni me suena el nombre o la cara. Pero bueno, es algo habitual porque Madrid queda muy lejos del ciudadano medio.
De segundo va Jorge Bustos. No tiene la menor posibilidad de salir elegido, pero si la cabeza de lista renunciase por cualquier cosa entraría como diputado nacional. Tras su “brillante” gestión en una concejalía en Lugo es un consuelo saber que los diputados de la oposición no pintan nada, así que tampoco es que vaya a crear muchos problemas. También llama la atención que, huérfanos como andan en el PSOE de cargos, metan los mismos nombres.
En clave local, hay que tener en cuenta que Miguel Fernández está trabajando principalmente con Ana Abelleira y Jorge Bustos, porque el resto de los concejales pasan bastante de todo. Alguna cuestión ocasional y para de contar, e incluso en su nuevo perfil de campaña (en que intentan tapar la marca de la casa) sólo salen ellos tres.
¿Meterlos en las listas nacionales es un premio a la fidelidad o un intento de promocionar sus nombres de cara a Mayo? Vayan ustedes a saber, porque me da la impresión de que les va a costar encontrar gente para completar los nombres que conforman la lista al Ayuntamiento, y que este año son más que antes porque pasamos a 27 concejales, que con los suplentes suman 30 personas.
Habrá bofetadas por los "de salida", cada vez más reducidos... pero me da que la intensidad de las hostias va a ser menor que en otras ocasiones porque a nadie le gusta ir en una candidatura llamada a la derrota. Es una oportunidad para recomponerse pensando ya en 2031, y tal vez den entrada a gente que lleva muchos años en la casa (pienso, por ejemplo, en asesores destacados como Alfonso Orol, que creo que merece sobradamente ir en las listas socialistas, si es que quiere, claro), o también la ocasión de recompensar a Jesús Vázquez con un asiento en el Pleno Municipal. Imagino que los puestos de cola se intentarán rellenar con históricos afiliados, en plan simbólico, pero también pienso que les va a resultar complicado que éstos acepten avalar con su nombre la lista tras la traición a Orozco.
No tardaremos en saber qué pasa.

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