lunes, 11 de febrero de 2013

Extremos tecnológicos

Foto de La Voz de Galicia sobre el suceso
Ayer un señor de Lugo se encontró metido en un zarzal (literalmente, no es una metáfora) por seguir las indicaciones de su GPS, que, de camino a Las Termas (el centro comercial, no los restos romanos del Balneario), le indicaba que girase donde no había camino y él le hizo caso. 

Analicemos el tema con cuidado. Aunque el accidentado no es natural de nuestra ciudad reside en Lugo desde hace años, y el suceso se produjo en uno de los ramales que se meten desde la Nacional VI, cerca del puente nuevo (por “puente nuevo” me refiero al que ya no es “puente nuevo” pero que a falta de nombre le seguimos llamando “puente nuevo”, lo aclaro para evitar confusiones, aunque no lo parezca). 

Una vez sabido esto a mí me asaltan dos dudas de inmediato. La primera es cómo demonios te metes por un terraplén lleno de zarzas por mucho que insista el GPS. La fe en la tecnología no está mal porque es algo evolutivo, pero sin pasarse. Yo, que utilizo el GPS en ocasiones, no siempre le hago caso porque asumo que esos chismes no siempre son palabra de Dios y que servidor, aunque no es paloma mensajera, tiene un sentido de la orientación bastante desarrollado (salvo, no me pregunten por qué, en ciudades como Praga con ríos en curva que me despistan un montón, y es en serio). 

La segunda duda es… ¿alguien necesita un GPS para llegar a Las Termas desde la avenida de las Américas? Además de una fe sin paliativos en la técnica, hay un uso abusivo de la misma. Ya no les digo que vaya en autobús, porque yo mismo jamás lo he cogido para ir a Las Termas, principalmente porque me faltan muchas asignaturas para aprobar la ingeniería necesaria para entender los puñeteros horarios de las paradas. Les juro que los sudokus me resultan más sencillos. Pero de eso a usar un mapa para cruzar dos calles, qué quieren que les diga. Otra cuestión es cuando no conoces el sitio y te tienes que fiar. Recuerdo que en Mallorca le dije al aparatejo que me llevara a un pueblo fortificado y me llevó al monte que estaba enfrente, quizás para que tuviera unas preciosas vistas del lugar. Bueno, pues ahí te cagas en el señor Tomtom y das la vuelta, que es lo que hice yo. 

Yo soy un auténtico fan tecnológico. He cambiado de móvil bastantes veces, principalmente porque considero que es el aparatejo que más se utiliza después del reloj (o antes) porque siempre lo llevas encima, así que me gusta que tenga prestaciones, entre las que están las de entretenimiento (sí, los jueguecitos). Los ordenadores no sólo me gustan sino que me resultan tremendamente útiles para muchas cosas, y me ayudan a superar mi espantosa letra… pero intento no abusar. Por ejemplo, sigo usando agenda de papel, que aunque no pita en las citas me resulta más cómoda. 

Hay un dicho que reza “quizás el progreso haya sido bueno alguna vez, pero ha llegado demasiado lejos”. Tienen razón, a lo mejor no en cuanto al avance en sí mismo, pero sí en cuanto a su utilización. Parece que ahora si no tienes un iPhone o un bicho similar (llámese Android o lo que sea) eres un hombre de las cavernas. Cuando ves un Nokia viejuno, con botones, miras al propietario como si viniera al trabajo a caballo. Ya no digo nada de si no tiene móvil. 

Sin embargo, y a pesar de todos los pros y contras de la tecnología, no se olviden de utilizar la herramienta principal de nuestro software: el sentido común. Por mucho que su GPS les diga que sí, que es por el zarzal, que lo sé yo, ustedes no se metan. No tendré que explicar el porqué, ¿verdad?

viernes, 8 de febrero de 2013

Comida en spray

Hay noticias que se conectan solas. Van cerrando los grandes “restauradores” (no, no hablamos de muebles, sino de restaurantes con un nombre raro) como El Bulli o Marcelo, el del restaurante de Santiago donde, según tengo entendido, comías lo que a él le daba la gana y, a cambio de eso, pagabas una generosa factura (le dieron una estrella Michelín, osea, tía, lo más). Por otro lado, sale la comida en spray. Por un tercer lado quieren cerrar la churrería don Pepe, la caravana ubicada en Rodríguez Mourelo (Los Tilos para entendernos). 

¿El nexo común? La alimentación, obviamente, pero también la economía. No conozco en profundidad el caso de Marcelo, pero sí sabemos que El Bulli y otros muchos “pioneros” de la hostelería tapaban con jugosísimas subvenciones su falta de rentabilidad, ya que por una chorrada con un nombre bonito te cobraban como si te estuvieras comiendo a Picasso en persona. Por darles alguna cifra, el BOE del 31 de octubre de 2009 recogía la concesión de una subvención de 7 millones de euros a los siguientes “cocineros”: Pedro Subijana, Andoni Luis Aduriz, Juan María Arzak, Martín Berasategui, Eneko Atxa, Hilario Arbelaiz y Karlos Arguiñano. Salen a millón por barba, no está mal. 

La comida en spray también nos sale por una pasta. El gobierno vasco de Patxi López, siguiendo la estela de los 7 millones dados por su compañero ZP, le cascó 4,8 millones de euros de subvención a la empresa que mete en bote masa de tortitas, tortitas y masa de churros. 

Y hablando de churros nos venimos a Lugo. Una pequeñísima y modesta empresa, una caravana en la calle, que lleva ahí desde la época de María Castaña, que no vive del cuento como otros, que lucha contra el frío todos los días… A estos en lugar de subvencionarlos los quieren largar de allí. Cerca de cinco mil personas han firmado contra esa medida. Yo no porque no he visto las hojas pero cuando las tenga delante contarán con mi firma. 

¿Me parece estética la caravana? No, la verdad es que no. Me parece espantosa y que es un pegote en ese sitio. Pero esa no es la cuestión. Si lo que nos molesta es la forma, todo es hablarlo y tal vez en lugar de tener esa estructura se puede montar otra más estable y estética, en plan kiosko, y seguir manteniendo la actividad de esta buena gente. 

Tampoco le gustaba al Alcalde la cafetería del parque y se gastó un montón de nuestro dinero (660.000 euros que sepamos) en hacer una nueva, por el precio que a un particular le costaría un palacete. Pues quizás hacer un kiosko estético a cuenta del churrero (concediéndole el espacio en vía pública como hasta ahora) o del ayuntamiento con el correspondiente alquiler, sería una forma de evitar el problema. Pero no comparto cargarse un negocio que funciona y menos para engrosar las listas del paro, ya de por sí abultadas. Vale que la administración no ayude, pero al menos podía tener la decencia de no estorbar. 

Pero quizás el error sea de Don Pepe. Su problema quizás ha sido vender churros de los de toda la vida. Si los hubiera metido en Spray no vendería ni uno, pero no le haría falta porque podría vivir de las subvenciones. Otro camino podría ser hacer la receta de siempre pero cambiarles el nombre y ponerlo largo y enrevesado, tipo “delicias de esencia de trigo elevadas sobre una cama de reducción de olivas”. Como la receta es sencilla tampoco se me ocurre mucho más, pero bueno, no es que tenga que defender el tema frente a grandes lumbreras.

jueves, 7 de febrero de 2013

¿Tocará volver a los juzgados?

Viene hoy a toda página en la prensa local un resumen la entrevista que Paco Rivera le hizo ayer a José Luis Otero en Punto Radio. Para no perderse una coma. 

El tema empezó por la desaparecida matrona de la que les hablaba ayer, que sabe dios dónde anda, pero derivó en una crítica sin paliativos a varias personas del Ayuntamiento de Lugo, empezando por su alcalde e incluyendo en el saco al exconcejal Piñeiro. Les acusaba, entre otras lindezas, de ser corresponsables de la quiebra de Fundiciones Pardo, pero la cosa no quedó ahí.

Imagino que los juzgados de Lugo están bastante sobrecargados, pero aun así no habrán pasado desapercibidas las declaraciones de Otero en que asegura tener documentación sobre el caso Campeón “y de otros” y amenaza con que “cualquier día empiezo a largar”. 

También nos cuenta Otero que las farolas que él hacía a 18.000 pesetas la unidad fueron compradas en Madrid por Piñeiro, de forma reiterada, a 180.000 pesetas. Han leído bien, 10 veces el precio. ¿Alguien se imagina los motivos que podrían llevar a buscar una empresa de fuera de Lugo que cobra una farola al precio de diez de la ciudad? Otero hace referencia a que él no pagaba “mordidas”… ¿tendrá algo que ver? Lo dejo a su inteligente criterio. 

Creo que ha llegado el momento de plantearse ciertas cosas. Quizás debería haber un listado de precios en que las administraciones pudieran consultar lo que cuestan las cosas que pagan para que las empresas pudieran hacer ofertas. Ya sé que hay unos procedimientos, que si el concurso, que si la licitación y todo ese rollo pero los hechos demuestran que no funcionan. 

Yo les propongo lo siguiente: el ministerio correspondiente, que podría ser tanto Hacienda como Administraciones Públicas, podría sacar un listado de precios base para los productos, desde los folios hasta los bancos de la calle, y en base a ese listado de referencia se harían las ofertas ante las administraciones. Cualquier rebaja sobre ese precio se entendería como una mejora de la licitación y un aumento haría perder puntos. 

Ya está bien eso de que “como es para la administración y el dinero no duele le calco el doble”, o diez veces más por lo que veo. Hay que tener en cuenta que un bolígrafo vale lo mismo para el Ayuntamiento de Lugo que para la Xunta, e incluso hacer “juntas de compras conjuntas” para abaratar sería una idea. No es lo mismo pedir ofertas para 100 paquetes de folios que para 100 millones. 

Pero volviendo al tema local, Otero hizo acusaciones muy serias que imagino que podrá demostrar, y que implican tanto a Piñeiro, que aparentemente contrató a cuenta del presupuesto municipal cosas muy subidas de precio teniendo ofertas más bajas en Lugo, como al Alcalde, que por lo que dice José Luis Otero era conocedor y cómplice del asunto, ya que no le puso coto. 

La Justicia deberá intervenir, otra vez, lo cual les puedo jurar que no me hace ninguna gracia. Dentro de poco haremos como los americanos y elegiremos a los jueces en las urnas. Después de todo están teniendo más influencia en la vida política que cualquier concejal.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Pérdidas históricas

Cuando uno pierde las llaves suele buscar en determinados sitios: los bolsillos de los abrigos, la bandejita de la entrada, la mesita de la sala… y a veces las encuentra dentro de la nevera, debajo de la cama o en cualquier otro lugar inverosímil. Otras veces pasa por delante del llavero diez veces antes de verlo. Confieso que a mi alguna vez me ha pasado buscar las gafas teniéndolas puestas, lo cual es vergonzoso pero lo comparto con la confianza que tenemos ustedes y yo a estas alturas. 

Fuente original en la Plaza de España
Al Ayuntamiento de Lugo le pasa algo parecido, pero con una estatua de bronce de dos metros, que tiene mérito. No saben dónde está. No es que sea importante, sólo es la matrona que desde 1861 formaba parte de la fuente que estuvo en la Plaza de España y que es uno de los monumentos más conocidos de Lugo. Pero a lo mejor está debajo de la cama. 

La historia es bastante peculiar, como casi todo lo que pasa en Lugo. Originalmente se hizo una fuente en la Plaza de España, en la que estaban los cuatro leones originales realizados por Sargadelos y la figura de la matrona coronando el conjunto. Posteriormente esta fuente se despiezó y se colocó por partes: los leones adornaron durante muchos años las escalinatas del fondo de la Plaza de España y la matrona se fue al Parque de Rosalía. Las piezas de piedra de la fuente se las quedó el constructor al que encargaron cargarse la fuente. Tuvimos la suerte de que este señor, que era el muy conocido Varela Villamor, tuvo el sentidiño de almacenar las piedras y, cuando hace unos años quisieron reunir nuevamente el conjunto, la familia fue generosa y la regaló al Ayuntamiento. 

Los leones de la Plaza de España que todos recordamos
Pero las piezas de bronce original no se colocaron en la fuente, que hoy está en la plaza de Avilés (frente a los juzgados), sino que se pusieron réplicas. Que se hicieran copias de los leones podría tener algo de lógica (aunque no demasiada) porque había que hacerles una buena restauración y por lo visto el agua no les viene bien, pero que se colocara una copia de la matrona personalmente no lo comprendo, ya que esta estatua está en un pedestal y la fuente ni la huele. 

Los leones están localizados, aunque su restauración está en el juzgado. Resulta que la empresa que la hizo, la extinta Fundiciones Pardo, ha tenido que irse a ver la réplica para entrar en el juzgado a demandar al Ayuntamiento porque no les quieren pagar los 28.000 euros que costó la restauración. El entonces concejal Piñeiro asegura que creyó que lo harían gratis, a pesar de que firmó la aceptación del presupuesto y los albaranes, pero por lo que se ve no tenía muy claro qué estaba firmando (Dios nos coja confesados). 

Pero la matrona no está. No aparece por ningún sitio, y como Fundiciones Pardo se fue a la porra y sus bienes fueron subastados, no podemos descartar que la matrona haya sido vendida a tanto el kilo como chatarra. Esto es Lugo, no se puede descartar ninguna barbaridad. 

Última foto conocida de la matrona de bronce
Hace unos años se aprobó en el Pleno del Ayuntamiento una iniciativa por la que se almacenarían los bordillos de piedra y otros materiales nobles que había en muchas calles antes de que les metieran la piqueta para poder reutilizarlos y no tirar el dinero. Fíjense que hablamos de bordillos. ¿Y creen ustedes que se van a fijar en eso cuando se les ha despistado una pieza importante y que debe pesar sus buenos quintales? 

Esa estatua, igual que los leones, ya de no estar en su sitio, que es la fuente original, debería estar en algún museo. Quizás el MIHL como tenían pensado sea una buena ubicación, pero creo que nadie pensaba en el vertedero. 

Sólo espero que aún estemos a tiempo y que el juzgado pueda seguir la pista a la matrona de forma que se recupere. Sería tremendamente triste que se fundiera para hacer cualquier cosa, aunque acabara como medalla de los Juegos Olímpicos. El pasado no tiene precio y esto es historia de nuestra ciudad, aunque también lo es ver cómo se hacen las cosas.

Eso sí, luego nos gastamos una fortuna en poner vídeos del pasado de Lugo, mientras nos cargamos las piezas. No me sale otra frase: ¡hay que joderse!

martes, 5 de febrero de 2013

Mejor no meneallo

Enfrentarse todos los días a una página en blanco no es tarea fácil. Hay días que uno está más perezoso que otros y lo normal es que eso se refleje en lo que escribes. Les voy a desvelar un secreto… aunque parezca muy disciplinado a la hora de darle a la tecla no siempre me acuerdo de los temas que durante el resto del día me vienen a la cabeza, así que tiro de agenda y voy apuntando las cosas que se me ocurren para ponerlas aquí al día siguiente o cuando cuadre. Cuando veo que no hay temas de interés o que me tienen aburrido (léase la política nacional) tiro de listado y saco artículos de ahí. Hoy es uno de esos días. 

La política es entretenida, es una de mis pasiones, pero como últimamente estamos centrándonos en la de nivel nacional y esa me aburre mortalmente (lo mío es Lugo y lo relativo a Lugo, sólo hay que ver el título del blog) pues como que voy a pasar de darle más vueltas a lo mismo. Así que tirando de agenda les voy a hablar de algo que no tiene nada que ver con lo que he hablado los últimos días. Les voy a hablar de Star Wars. Sí, es un buen cambio de tocata, lo sé, pero así es más divertido. 

El otro día (no recuerdo exactamente cuándo, hará una semana escasa) pusieron en la tele “El retorno del Jedi”, la última de las tres películas que se hicieron en los años 70/80 (esta es de 1983) sobre la historia de Darth Vader y sus amigos y enemigos. Luego, más recientemente, se hicieron otras tres películas pero esas son dignas del más absoluto desprecio, con lo que no hablaré de ellas. 

Estaba viendo (otra vez) esta película, a pesar de que lo mío es más Star Trek, cuando empecé a ver cosas que no me cuadraban. Salían naves que no había visto nunca, las explosiones brillaban de una forma extraña, ciertas imágenes no me sonaban de nada… ¡¡porque han cambiado la película!! Han metido ordenador hasta en la sopa y han modificado notablemente muchas de las cosas que salían en la original. 

¡Si hasta nos han cambiado a Yoda, que en la original era una marioneta o algo así por un Yoda digital, que no pega ni con cola!. E incluso han cambiado al bueno de Darth Vader, lo cual tiene que ser una marranada para el actor, que se pasó tres películas detrás de una máscara para salir sólo un par de minutos al final como fantasma y van y lo quitan para meter al niñato que hace el papel en las nuevas tres películas.

Los que somos fans de la ciencia ficción, incluida la que ya peina canas, asumimos las limitaciones que la tecnología tenía en hace 40 años para poder mostrarnos lo que la imaginación del escritor, el director, o quien demonios fuera tenía en mente. Es parte del encanto de estas cosas, el que se hicieran con los medios de entonces y que no se redujera todo a que los actores dijeran sus frases ante un fondo verde al que después se añadirían un montón de cositas que nunca han existido, ni siquiera en cartón-piedra. 

Ver los escenarios cutres de Star Trek, los monstruos de goma, los trajes “espaciales”, las armas “energéticas” y esas cosas es parte del encanto de estas cosas. Hoy día vale que se hace todo mucho más creíble, más vistoso y más dolby sorrund envolvente con 3d, pero son cosas diferentes. El intentar coger una película clásica, y encima tan conocida, y querer darle una vuelta de tuerca para, imagino, vender unos cuantos miles o millones de copias comercialmente será una cosa muy rentable, pero es como desenterrar un cadáver para hacerle un lifting y que luzca mejor en la tumba. Hay cosas que no se deben tocar. 

Otra cosa es si hablamos de los “montajes del director”, que suelen ser versiones de una película a la que se añade metraje que, por razones normalmente de tiempo, se cortaron en la versión original. No se añade nada digital, sólo se meten unos minutos que nunca se deberían haber eliminado. Estoy pensando, por ejemplo en la versión del director de “Amadeus”, una de las más grandes obras de arte que ha dado el cine para mi gusto. 

Lo digital no siempre mejora las cosas. Hay otra cosa que me pone del hígado y que es el tema de las voces. Imagino que será por pasar del estéreo al home cinema 5.1 o lo que cuernos sea, pero me mata comprar un DVD con una película que me gusta y encontrarme que la han vuelto a doblar. Cuando uno tiene metida en la cabeza la voz de un personaje es muy complicado que te la cambien, y además a mi los doblajes que se hacen ahora me suenan fatal incluso en películas nuevas. 

¿Que no vale el doblaje viejo para aprovechar bien las cosas nuevecillas? Pues pongan dos pistas, como si fueran dos idiomas, en plan “doblaje clásico” y “nuevo doblaje”, pero no me estropeen lo que ya conocía hombre, que me hacen la puñeta. 

Tal vez la tecnología sea buena, no lo niego, pero hay cosas que es mejor no “meneallas”.

lunes, 4 de febrero de 2013

Necesito creer a Rajoy, y encima le creo

Igual que cuando Felipe dijo que no tenía nada que ver con los GAL, o cuando el Rey aseguró no ser el “elefante blanco” del 23F, hay veces en que es necesario confiar en nuestros gestores, incluso a riesgo de que se nos engañe. No hay confianza más digna que esa, la que se deposita en alguien conociendo las consecuencias de que lo que nos cuentan no sea cierto. Pero ¿Qué alternativa nos queda? ¿En qué clase de país viviríamos si no damos un pequeño salto de fe y rompemos una lanza a favor de la presunción de inocencia? 

Pincha en la imagen para ver la comparecencia completa
El sábado Rajoy salió a la palestra y habló a calzón quitado durante 15 minutos sobre el tema de Bárcenas, los sobres y el supuesto dinero negro que circulaba alegremente por el PP. Tengo que reconocer que pensé que se iría un poco más por las ramas, pero no veo que dejara ningún cabo suelto, e incluso llegó a poner la mano en el fuego por “los dirigentes del PP”, lo cual es un acto de valentía como pocos, porque en este momento es complicado fiarse hasta de tu sombra como para arriesgarte a apostar públicamente por la honradez de un grupo más o menos grande de gente. Liquidó el tema de las acusaciones con contundencia: “No voy a necesitar más de dos palabras: Es falso”. 

Rajoy tocó todos los temas espinosos. Incluso el del formato de su comparecencia, ya que a mi, personalmente, me llamó mucho la atención que tuviera papeles en la mano para tratar un tema en que debería quizás hablar con menos formalidad y más pasión, pero lo explicó: “Lo estoy leyendo porque no quiero pronunciar una palabra más alta que otra”. A mi me costaría ser tan comedido, pero eso va en el carácter de cada uno. Para ser Rajoy, que es un tío frío en sus maneras en plan Vicente del Bosque, se le notaba cabreado, lo cual es un alivio. Si te acusan de una falsedad tu primera reacción es empezar a bajar santos y mentar a la madre del acusador, como mínimo. 

Tampoco ha reducido la dimensión del problema: “Se ha provocado un escándalo de grandes dimensiones […] y que por incluirme a mí alcanza a la Presidencia del Gobierno”. Vamos, que no se ha andado con paños calientes diciendo que el tema no es para tanto. Es consciente de la gravedad del asunto. 

Escuché el otro día que no había tocado el tema de los sobres, que sólo había hablado del dinero negro, y no es cierto, vaya si habló de todo: “En este partido no se pagan cantidades que no hayan sido registradas en la contabilidad del partido ni que de cualquier otra manera resulten físicamente opacas. Eso no se hace. No es cierto que hayamos percibido dinero en metálico que hayamos ocultado al fisco. Todas nuestras retribuciones se han ajustado a la más estricta legalidad a lo largo de todos estos años”. Si a alguien le quedan dudas que relea el párrafo. Otra cosa es que te lo creas, pero que nadie diga que ha sido poco claro. 

Llegó a tratar el tema de sus finanzas personales con claridad, explicando que no está en política por dinero: “A los 23 años era registrador de la propiedad”. “No quisiera tener que decirlo pero me están obligando: yo sé ganarme la vida. Yo he trabajado fuera de la política. Yo ganaba más dinero en mi profesión que como político. Nunca he presumido de ello y me da cierto pudor decir esto, pero entenderéis que hoy debo hacerlo”. Un toque bastante evidente a quienes nunca han demostrado saber agenciarse un duro por méritos propios fuera del mundo de la política, y una diferenciación entre los trepas y quienes se dedican al tema por vocación de servicio. 

Me gustó también la defensa de la política como una dedicación noble, es importante que se diga, y que se reivindique públicamente el papel de los gestores de lo común porque la alternativa es el caos. 

Empecé diciendo que quería creer a Rajoy, y lo repito. Necesito creer que hay gente honrada al frente del Estado, y que la presunción de inocencia no sólo vale para el carterista o el banquero, sino incluso para el Presidente del Gobierno. “Ahora las infamias se disfrazan de presuntas”, dijo Rajoy, y hay que darle la razón. Una acusación no puede jamás ser una condena salvo que en medio haya pruebas y un juzgado que lo certifique, porque si damos rienda suelta a nuestras sospechas y actuamos en consecuencia esto se convertiría en la peor de las dictaduras. 

No temo a la verdad”. Me alegra saberlo, porque en este momento la necesitamos como el agua en medio del desierto. También les diré una cosa, aunque siempre quedará quien crea que es culpable (probablemente ya lo pensaba antes de empezar todo esto) si Rajoy supera esta crisis saldrá reforzado de ella. 

Pero el gran problema de todo esto es el siguiente ¿cómo se demuestra la inocencia? La culpabilidad es fácil, basta con poner una prueba contundente ante las narices del juez, pero ¿qué prueba puede haber de que no se ha cobrado dinero negro? Es totalmente imposible y por eso el Estado de Derecho, base de la democracia, se fundamenta en que el peso de la prueba recae en los acusadores, no en los acusados. 

Si ustedes no confían en la palabra de Rajoy, lo cual es comprensible tal y como está el tema, les voy a proponer dos cosas. La primera es que vean el vídeo de su comparecencia, porque casi apostaría a que no lo han visto más que en cortes de telediario o en titulares de prensa (¿me equivoco?). La segunda es un ejercicio mental: párense un momento y piensen en la posibilidad de que sea inocente, sólo como teoría. ¿Qué tendría que hacer para convencerles de eso? ¿Existe algún modo de que disipe cualquier sombra de dudas? ¿Negarlo no sería lo primero? Piensen en ello, en qué necesitan para que los convenza o en si realmente desean pensar que es un corrupto y da igual cómo se lo plantee. 

Nadie puede demostrar lo que no hace, y no podemos bajo ningún concepto caer en la tentación de pretenderlo, porque esto nos convertiría en un Estado arbitrario, con una presión inaceptable sobre sus ciudadanos. Ni siquiera en 1984 (el libro, no el año) se contemplaba tal escenario. 

Creeré a Rajoy mientras no me demuestren lo contrario, igual que creí a Orozco, a Besteiro, a Fernando Blanco o a cualquier otro acusado que no haya sido condenado mediante pruebas fehacientes. 

Insisto, es que además necesito creerle.

viernes, 1 de febrero de 2013

La titularidad de San Fernando

El Ayuntamiento va a actuar sobre San Fernando. Teóricamente por responsabilidad aunque aseguran que el edificio ya no es responsabilidad, suya. En la práctica porque son los titulares y, como tales, tienen que comerse el marrón si pasa algo. 

Fíjense cómo debe de estar la administración de pobretona que estamos desandando el camino que desde los años 80 se siguió con absurda energía. Si antes toda administración pública que se preciara daba bofetadas a quien fuera para conseguir competencias sobre cualquier cosa, ahora pretenden enajenarlas a un ritmo aún más acelerado, porque el presupuesto no da para más. 

La historia del Cuartel de San Fernando es conocida por todos. De instalación militar ha pasado a solar abandonado con la peculiaridad de tener encima un edificio cuya protección se ha convertido en un problema para meterle la piqueta, por suerte para todos. De tirar hermosos edificios en Lugo sabemos bastante, y baste abrir algún libro como el editado por el Colegio de Arquitectos, creo que a finales de los 80 o primeros de los 90, que se llamaba “Sempre en Lugo” y que pone de mala uva a cualquiera porque compara lugares de la ciudad con fotos de su estado hace 60 o 70 años y salimos perdiendo en todas las imágenes. 

Lo asombroso en este caso es que el Ayuntamiento asegura que ese edificio es de la Xunta y la Xunta que es del Ayuntamiento. En teoría la cosa está bastante clara: el Ayuntamiento hizo una cesión a la Xunta en el año 2008 pero la administración autonómica aún no lo aceptó, con lo que técnicamente sigue siendo de titularidad municipal. Obsérvese que en el 2008 había un “gobierno amigo” en la Xunta, que tampoco se hizo cargo de aceptar la cesión, porque sabían que era un ladrillazo presupuestario.

En cualquier caso la cuestión es clara, vayan ustedes a consultar el Catastro y el Registro de la propiedad, que es donde se sabe de quién es un bien, y verán que sigue figurando a nombre del Ayuntamiento, con lo que es la institución municipal la que se come el marrón. Supongamos que una piedra de San Fernando se cae y le da a alguien en la cabeza. ¿A quién se metería en el juzgado? Al titular. ¿Quién es el titular? El Ayuntamiento de Lugo a día de hoy. Todo lo demás son figuras teóricas de humo. 

Para darle más claridad al tema, si ahora la UNESCO o Amancio Ortega (seguramente este último tiene más capacidad económica) quisiera comprar el edificio para hacer ahí una sede sobre la Muralla (es un ejemplo) el receptor de la pasta sería el Ayuntamiento de Lugo, que es el propietario. Supongo que en ese caso habría un juicio entre ambas administraciones reclamando la propiedad.

Y la prueba está en que el Ayuntamiento, que sabe esto perfectamente, va a gastar dinero en hacer obras de urgencia en el cuartel. ¿Alguien se cree que lo haría si no tuviera la responsabilidad? Porque puestos a meter pasta en obras urgentes les puedo decir de carrerilla por lo menos tres o cuatro sitios donde su actuación es acuciante: la casa en ruinas de la calle Castelao, el edificio abandonado de Santo Domingo que cada poco tiempo siembra la calle de cristales, justo frente a éste la casa apuntalada frente a la parada de taxis… Si será por edificios en ruinas en Lugo… 

Pero con el más absoluto descaro, en la pasada campaña de las autonómicas dos diputados del PSOE se hicieron la foto de rigor “reclamando” a la Xunta obras de urgencia en el edificio. No sé cómo razona la mente política, pero hasta donde yo sé si una cosa es propiedad de alguien es ese alguien quien debe tenerlo en estado de revista al menos hasta su cesión formal. 

Mientras tanto, la dejadez del Ayuntamiento frente a este tema permite que el edificios se caiga en pedazos, mientras se gasta 10 millones de euros que no tenemos en hacer un Museo Interactivo que van a ver cuatro gatos y un montón de niños de colegios (cuando cobren entrada veremos cuánta gente va si ahora ya van pocos). 

Y Lugo sigue viendo deteriorarse ese edificio, en pleno centro, para mayor gloria de nuestros gestores.