viernes, 15 de febrero de 2013

El "haiga" más grande del mundo

El “haiga”, en principio, era un coche. Sus característica fundamental era ser ostentoso, para poder presumir de lo bien que le iba a uno, cuando el resto estaban pasándolo mal, incluso hambre. Fue muy característico entre los nuevos ricos, iletrados y emigrantes retornados y su nombre viene, según se dice, de que iban al concesionario y pedían el coche más grande “que haiga”. 

Pues en Lugo tenemos el “haiga” más grande del mundo. No es un coche, que es un puente. Un puente blanco, como el apellido de su promotor, grande como el ego de alguno, e inútil como… bueno, esto me lo voy a callar. Destaca por ser una aberración urbanística en un entorno que hasta ese momento era un remanso de paz y belleza bucólica, lo cual tiene mérito estando pegado a la Nacional VI. 

También es llamativo su gran tamaño, un tema del que Freud (el de la psicología, no el de los supermercados) podría hablar largo y tendido, porque algo raro hay ahí, si no no se explica que para conectar una carretera de dos carriles de difícil - por no decir imposible - ampliación (nacional VI) con otra que apenas llega a tenerlos (carretera de Portomarín) monten una estructura de cuatro carriles, con voladizos y bancos para que se sienten los ratones. Ese puente es para una autovía, no para lo que se necesitaba aquí. Pero hicieron “el más grande que haiga”. 

El tema del tamaño en las obras tiene su guasa. También tenemos en Lugo la rotonda más grande del universo, al final de la Avenida de Madrid, tan grande que hasta se está estudiando construir una especie de coliseo en el círculo que deja en medio. O eso o un centro comercial de esos con cines y pasillos vacíos, no saben muy bien aún. Caber cabe de todo. 

El nuevo puente, que no “puente nuevo” (el “puente nuevo” sigue siendo el de la carretera de Santiago) no sirve absolutamente para nada, y la demostración empírica está en que no cumple la principal función para la que se suponía que se iba a construir: jubilar el llamado “puente romano”. Se entendía que nos íbamos a gastar chorrocientos millones en hacer una estructura que permitiera peatonalizar el más veterano de nuestros viales supramiñenses, pero hete aquí que nuestros convecinos del barrio de A Ponte (nombre que simboliza como nada su vinculación al viaducto) dicen que nones, que de eso nada, que por ahí van a seguir pasando coches porque si no es la ruina de sus negocios. 

Pero ahora viene la novedad. Con las modificaciones que le están haciendo al puente romano, de más que dudoso gusto, lo han estrechado una barbaridad, por lo que no caben un coche y un peatón al mismo tiempo. ¿Cerrarán el puente al tráfico peatonal? ¿Harán una pasarela paralela para que crucen los viandantes? No se extrañen, cosas más raras se han visto en Lugo. Lo más gracioso es que hace dos mil años ese puente tenía 7 metros de ancho, el doble de lo que tiene hoy día. Es algo a meditar. 

No sé cómo quedará la obra finalmente, así que voy a abstenerme de opinar hasta que la terminen, pero como no cambie mucho de tercio lo que están haciendo con ese puente va a conseguir que echemos de menos las aceras de metal cutre que tenía antes. Por lo que he visto hasta ahora están metiéndole unos muretes de piedra pequeña que parecen los paseos que hay en la costa de Lugo, esos de piedra color tierra, que quedan preciosos junto al mar pero que sobre unos sillares de granito centenario son feos como un pecado. 

Imagino que lo mejorarán al final, quizás pintándolo de verde marujita, o de rojo pasión. La modernidad es lo que tiene, que si no haces que una cosa llame la atención no sales en la prensa y parece que no te has ganado el sueldo. 

Pero Lugo está contento. Tras muchos años de cachondeo con los retrasos del puente finalmente se construyó, y aunque sólo es una cosa que está ahí, y por la que pasa un número ridículo de usuarios, es grande, es blanco y luce cantidad. Ya de gastar, “que se note, Juan, que se note”. Si en el fondo nos encantan los “haigas”.

jueves, 14 de febrero de 2013

¿Derechos de los animales?

En el debate de ayer del Congreso sobre la iniciativa legislativa popular (en el más amplio sentido, ya que además de las más de 500.000 firmas se añadió el apoyo expreso del PP) para declarar la fiesta de los toros como de “interés cultural”, el diputado (quién lo iba a decir) Toni Cantó la lió parda al afirmar que los animales no tienen derechos. Como se suele decir últimamente cuando la gente comenta en Facebook y Twitter “las redes sociales ardían” con estas declaraciones. 

Enlace al vídeo de la intervención de Su Señoría Toni Cantó
Me tomé la molestia de buscar el vídeo en Youtube, que es importante saber lo que dice un señor para criticarlo, y aunque tengo que decir que Cantó me pareció que se liaba bastante y que creo que aún no domina el miedo escénico en la tribuna (curioso, dado su profesión) me parece haber captado lo que quería decir, y no creo que esté exento de razón. No voy a decir que esté de acuerdo con Toni Cantó, pero estoy de acuerdo con lo que le entendí a Toni Cantó, que no es lo mismo. Es lo que tiene hablar en chiquitistaní, que cada uno entiende lo que le da la gana. 

La postura que entendí que tomaba el ex-actor ahora metido a político (lo digo con todo el respeto) viene a decir, resumidamente, que los animales no tienen derechos porque éstos son sólo exclusivos de los seres humanos pero que, desde este punto de vista, el maltrato animal no ha de ser condenado por las consecuencias para el bicho, sino para nuestra propia humanidad. Una persona que maltrata conscientemente a los animales está atacando su propia humanidad, es lo que nos viene a decir esta idea. 

El tema de los derechos de los animales se puede enfocar de miles de maneras, y llevan dando la matraca con eso desde que el mundo es mundo. No es un tema menor, ya que las consecuencias de tirar hacia uno u otro lado son incalculables. Evidentemente esto surge con los toros, ya que se considera una aberración el maltrato a un noble animal en plaza pública con aplauso y complicidad de un público entregado, pero el tema no se queda ahí. 

Supongamos ahora que damos la razón a quien considera que los animales tienen derechos. ¿Cuáles les otorgamos? El primero de los derechos humanos, el más importante de todos, es el derecho a la vida, como es evidente. ¿Qué pasaría si reconociéramos derechos a los animales salvo este? ¿Todos vegetarianos? Porque les recuerdo que tan animal sujeto de derechos en ese caso sería un pollo como el toro de lidia. ¿Defendemos la vida del toro pero no la del pollo porque nos gusta mucho en pepitoria? 

Otro derecho básico de la humanidad es el de la vida en libertad. Visto el ejemplo de la India con las vacas (sagradas), ¿nos ponemos en ese plan y llenamos nuestras calles de bichos en libertad? ¿Y en Asia dejarán a los tigres andando tranquilamente por los colegios? Se me dirá que la libertad en este caso sería matizada, como ocurre con las personas, que tampoco pueden andar por donde les dé la gana pero, ¿cómo le matizas a un tigre? ¿Le pones un cartel en “tigrés” con una señal de dirección prohibida? 

Una opción sería hablar de seres con derechos “limitados”, que es lo que se dijo de los indígenas americanos durante la Conquista. De hecho los españoles tuvimos la curiosa idea de parar la conquista de América para decidir si los señores que andaban por allí eran o no seres humanos (por tanto, titulares de derechos) y aunque se decidió que sí, que lo eran, ostentaban una condición inferior, como de “humanos de segunda”. Algo similar a lo que decían los nazis sobre judíos, eslavos u otras razas. Hasta el famoso Bartolomé de las Casas que creó la “leyenda negra” española, defendía la esclavitud de los africanos (sería que eran más oscuros y le parecían menos “como él”). 

Entonces, ¿defiendo que los animales no tienen derechos? Pues francamente, como tales no me queda más remedio que decir que no los pueden tener. Verán, somos muy dados a dar derechos a todo últimamente: “derechos de los territorios”, “derechos de la cultura”, “derechos de las lenguas”… Hay que tener un poquito de cuidado con lo que se dice. Los titulares de derechos, por definición, son los seres humanos, las personas. Una lengua no puede tener más derechos que una piedra, ya que ambos son elementos que las personas utilizan para determinados fines (en ambos casos pueden ser usadas para tirar a la cabeza del adversario, ora literal, ora metafóricamente). Arrogar derechos a un trozo de terreno, por grande que sea, o a una expresión oral es una barbaridad. Otra cosa es si hablamos de los derechos de los habitantes de tal zona o de los hablantes de tal idioma, pero el titular del derecho es el conjunto de humanos, no el bien que los une. 

¿Eso quiere decir que se pueden maltratar alegremente a los animales? Desde luego que no. Tampoco considero que tenga derechos la Catedral de Lugo y no por eso admito que se pueda mear contra sus paredes. Un bien (y los animales, en mi opinión, jurídicamente han de ser necesariamente un bien) no tiene derechos pero eso no implica que se desprotejan. Se pueden proteger perfectamente ciertos aspectos sin otorgar a los animales la humana categoría de sujetos titulares de derechos. También se protege a la Mona Lisa y no por ello decimos que tiene “derecho” a nada. 

Ya les hablé en alguna ocasión de un precioso Golden Retriever llamado Mambo que tengo medio “apadrinado”. A causa del divorcio de sus propietarios ahora casi no lo veo, pero sigue siendo para mí un destinatario de mi cariño más sincero. También tengo grabada a fuego en mi memoria una preciosa hembra de pastor alemán llamada Lúa (nombre tan común como Pichi en los canarios) que tuvimos en casa durante años cuando era pequeño. 

No soy sospechoso de no adorar a los animales, particularmente a los perros que me enloquecen y que no poseo porque creo que no puedo cuidarlos adecuadamente tal y como vivo. Pero no son personas. Sé lo que es querer a un perro, he vivido su amor incondicional, la alegría que sientes cuando estás triste o de mal humor y se acerca simplemente porque quiere estar a tu lado, y he sufrido el dolor de su pérdida. Pero no son personas. Creo que sería capaz de liarme a puñetazos con alguien a quien viera maltratar a un perro. Pero no son personas. 

¿Libertad para los pollos?
Cruzar la línea que separa el amor a los animales con su humanización es una locura colectiva. ¿O es que sólo los animales “monos” tienen derechos? ¿Excluimos a los de consumo humano? ¿Vacas, terneras, pollos, cerdos… no tienen derechos? Porque visitar una granja de pollos y no vomitar es un logro difícilmente igualable, así que no me digan que sólo los toros son una barbaridad. La única diferencia es hacer un espectáculo de ello, pero, y volvemos al principio, la barbaridad no está en cómo se mata al toro, sino en la sed de sangre del público. 

Yo, y ya lo he dicho más de una vez, no he ido jamás a los toros. Ni conozco ni aprecio ese arte aunque reconozco el valor de ponerse delante de una locomotora de carne con mala leche. Pero no ataco el arte del toreo por lo que sufre el animal (aunque no me guste) sino por lo poquito que creo que dice de nosotros como personas. Disfrutar de la tortura y muerte de un bicho, por agresivo que éste sea, no lo acabo de entender, pero desde un punto de vista humano. Lo mismo me pasa con las peleas de gallos o de perros, que no entiendo qué diversión puede tener ver a nada destrozarse mutuamente.

¿Derechos para los animales? En mi opinión no. ¿Torturarlos? Tampoco. ¿Y los toros? Si nadie va a verlos desaparecerán por sí mismos, pero yo no los prohibiría.

miércoles, 13 de febrero de 2013

La Iglesia otra vez

Hay veces en que sería mejor no escribir, y hoy es una de ellas, porque sé que mucha gente me va a interpretar fatal. Esto es como lo de Casandra, la figura griega de la sacerdotisa que tenía el don de la profecía pero que nadie le creía. Lo mío es parecido (salvando las distancias): sé que cuando escribo algunas cosas algunos se pueden ofender, pero si les soy sincero no escribo para esas personas, sino para los demás, para quienes buscan rascar un poco más de lo obvio. 

Todos los medios coparon ayer sus portadas con la renuncia del Papa, a la que no sé por qué le dan tanto bombo si ya hubo otra a principios del siglo XV… vamos, ni que fuera algo novedoso. Lo que me llama la atención es que con la poquita gente que va a las iglesias, cada vez menos, el asunto de la elección papal y su renuncia (los papas no abdican ni dimiten, renuncian, a ver si nos vamos enterando) llene tantas portadas, tantas horas de telediario y tantas ondas de radio. 

No les voy a decir que sea algo que deje indiferente a nadie, sino al contrario. Hay una serie de personas, bastante numerosas, que tienen como afición el ataque a la Iglesia en todos sus frentes. Ya sea por los grandes errores de ésta, que los hay a punta pala, como por una mal entendida generalización de los pecados de algunos de sus miembros, que también los hay. Pero es sorprendente el insulto generalizado, el chiste fácil y la burla desconsiderada hacia quienes, dentro de la propia Iglesia, son personas decentes, honradas, trabajadoras, generosas y espirituales, que son muchos más que los otros. Yo he conocido a mucha gente que ha renunciado a su vida en favor de los demás porque lo consideraban su obligación por su fe. 

También he conocido a gente que no entraba en una iglesia ni por motivos culturales (lo cual, dicho sea de paso, me parece un absurdo) pero que cree en la existencia de “energías”, espíritus, rencarnación, chacras y cosas de esas. No digo que estos temas sean chorradas, sólo que me sorprende creer en la telepatía animal y negar el dogma católico por absurdo. 

Ayer en una tertulia en una cadena privada de tendencias poco amistosas con la Iglesia (no lo nieguen, están dudando si fue en Cuatro o en La Sexta) había la típica charla sobre el tema de la renuncia del Papa, y de los cuatro tertulianos (la “moderadora” opinaba como los demás, así que la incluyo) había una que se declaraba católica practicante. Le cayó un chorreo de los gordos, y había un cachondeo generalizado sobre si al Papa lo elegía “la paloma” (representa al Espíritu Santo para los que hace mucho que no van a la iglesia) o la política. La mujer católica les dio una contestación que me sorprendió por contundente y razonable: “si yo fuera musulmana no os atreveríais a reíros de mí así”. Más razón que un santo, como se suele decir. 

Porque ese es el dogma del siglo XXI. Atacamos a la Iglesia con todas nuestras fuerzas por machista, retrógrada, dogmática, manipuladora, corrupta y lo que ustedes quieran, pero ¡cuidado!, a las “religiones” (se llama religión a cualquier creencia que no sea la católica, que es casi una secta) hay que respetarlas. Si compran un garaje para dar misa vendrán inspecciones de todo tipo para ver si el local es adecuado, pero ¡ay si es una mezquita!... Entonces lo dejamos estar porque hay que “respetar” la libertad de culto. 

En Cuatro creo que fue, emitieron el otro día un programa llamado “palabra de gitano”. Hablaba de la vida y costumbres del pueblo gitano, como es obvio, y salía una mujer diciendo que su hija se iba a casar con otro gitano “como debe de ser”, porque ya está la sangre “muy diluida” por los matrimonios mixtos con payos y hay que defender “nuestra cultura”… ¡¡Tócate los pies!! Dice eso un caucásico (vamos, un payo) y le plantan la esvástica en la frente por nazi y xenófobo… y con razón. 

Hay ciertos colectivos que tienen patente de corso para hacer y decir lo que les venga en gana, y otros que sufren justo lo contrario, la persecución y la crítica gratuita sea cual sea la circunstancia. Amancio Ortega dona nosecuantos millones de euros para caridad y es un cabrón. Salen los del top manta en la prensa ofreciendo imitaciones ilegales y son unos pobres benditos.

Pues miren, a mi el Papa ni me va ni me viene. No estoy defendiendo la carta blanca para la Iglesia, ni mucho menos, sino justo lo contrario, la crítica razonada pero sin contemplaciones con cualquier colectivo  que atente contra las más elementales normas de la convivencia y la humanidad aunque parezca algo "políticamente incorrecto" cuando lo aplicas a algunos. Sobre la Iglesia, por ejemplo, me preocupa su influencia en zonas que lo están pasando mal y a los que no ayuda el rollo de “el condón es pecado”, o su obsesión con dejar a las mujeres en segundo plano dentro de la organización eclesiástica. Pero también me ofendo cuando el mundo musulmán condena a una lapidación a una chica por ser violada, y aunque se condena por todo el mundo, veo que no hay una generalización hacia esa religión como hacia la católica por los casos de pederastía, por poner un ejemplo que todos tenemos en mente. Tampoco creo que sea lo más de la modernidad la prueba del pañuelo, que nos quieren decir que hay que respetar por ser unas "idiosincrasias culturales".

Asociar curas a pederastía es como hacerlo con los boy scout o hablar de la corrupción en política: es mucho más frecuente de lo que nos gustaría (que nos gustaría que fuera cero), pero no es motivo para condenar a todo un colectivo dedicado a algo noble. Si caemos en ese error también tendremos que admitir las generalizaciones sobre funcionarios, fontaneros, gays, abogados, españoles, gallegos o cualquier otro colectivo que se nos ocurra. 

Seguro que todos están en algún colectivo atacado injustamente. Piénsenlo antes de meterse con otro, y no me vale lo de que “es que en ese caso es cierto”.

lunes, 11 de febrero de 2013

Extremos tecnológicos

Foto de La Voz de Galicia sobre el suceso
Ayer un señor de Lugo se encontró metido en un zarzal (literalmente, no es una metáfora) por seguir las indicaciones de su GPS, que, de camino a Las Termas (el centro comercial, no los restos romanos del Balneario), le indicaba que girase donde no había camino y él le hizo caso. 

Analicemos el tema con cuidado. Aunque el accidentado no es natural de nuestra ciudad reside en Lugo desde hace años, y el suceso se produjo en uno de los ramales que se meten desde la Nacional VI, cerca del puente nuevo (por “puente nuevo” me refiero al que ya no es “puente nuevo” pero que a falta de nombre le seguimos llamando “puente nuevo”, lo aclaro para evitar confusiones, aunque no lo parezca). 

Una vez sabido esto a mí me asaltan dos dudas de inmediato. La primera es cómo demonios te metes por un terraplén lleno de zarzas por mucho que insista el GPS. La fe en la tecnología no está mal porque es algo evolutivo, pero sin pasarse. Yo, que utilizo el GPS en ocasiones, no siempre le hago caso porque asumo que esos chismes no siempre son palabra de Dios y que servidor, aunque no es paloma mensajera, tiene un sentido de la orientación bastante desarrollado (salvo, no me pregunten por qué, en ciudades como Praga con ríos en curva que me despistan un montón, y es en serio). 

La segunda duda es… ¿alguien necesita un GPS para llegar a Las Termas desde la avenida de las Américas? Además de una fe sin paliativos en la técnica, hay un uso abusivo de la misma. Ya no les digo que vaya en autobús, porque yo mismo jamás lo he cogido para ir a Las Termas, principalmente porque me faltan muchas asignaturas para aprobar la ingeniería necesaria para entender los puñeteros horarios de las paradas. Les juro que los sudokus me resultan más sencillos. Pero de eso a usar un mapa para cruzar dos calles, qué quieren que les diga. Otra cuestión es cuando no conoces el sitio y te tienes que fiar. Recuerdo que en Mallorca le dije al aparatejo que me llevara a un pueblo fortificado y me llevó al monte que estaba enfrente, quizás para que tuviera unas preciosas vistas del lugar. Bueno, pues ahí te cagas en el señor Tomtom y das la vuelta, que es lo que hice yo. 

Yo soy un auténtico fan tecnológico. He cambiado de móvil bastantes veces, principalmente porque considero que es el aparatejo que más se utiliza después del reloj (o antes) porque siempre lo llevas encima, así que me gusta que tenga prestaciones, entre las que están las de entretenimiento (sí, los jueguecitos). Los ordenadores no sólo me gustan sino que me resultan tremendamente útiles para muchas cosas, y me ayudan a superar mi espantosa letra… pero intento no abusar. Por ejemplo, sigo usando agenda de papel, que aunque no pita en las citas me resulta más cómoda. 

Hay un dicho que reza “quizás el progreso haya sido bueno alguna vez, pero ha llegado demasiado lejos”. Tienen razón, a lo mejor no en cuanto al avance en sí mismo, pero sí en cuanto a su utilización. Parece que ahora si no tienes un iPhone o un bicho similar (llámese Android o lo que sea) eres un hombre de las cavernas. Cuando ves un Nokia viejuno, con botones, miras al propietario como si viniera al trabajo a caballo. Ya no digo nada de si no tiene móvil. 

Sin embargo, y a pesar de todos los pros y contras de la tecnología, no se olviden de utilizar la herramienta principal de nuestro software: el sentido común. Por mucho que su GPS les diga que sí, que es por el zarzal, que lo sé yo, ustedes no se metan. No tendré que explicar el porqué, ¿verdad?

viernes, 8 de febrero de 2013

Comida en spray

Hay noticias que se conectan solas. Van cerrando los grandes “restauradores” (no, no hablamos de muebles, sino de restaurantes con un nombre raro) como El Bulli o Marcelo, el del restaurante de Santiago donde, según tengo entendido, comías lo que a él le daba la gana y, a cambio de eso, pagabas una generosa factura (le dieron una estrella Michelín, osea, tía, lo más). Por otro lado, sale la comida en spray. Por un tercer lado quieren cerrar la churrería don Pepe, la caravana ubicada en Rodríguez Mourelo (Los Tilos para entendernos). 

¿El nexo común? La alimentación, obviamente, pero también la economía. No conozco en profundidad el caso de Marcelo, pero sí sabemos que El Bulli y otros muchos “pioneros” de la hostelería tapaban con jugosísimas subvenciones su falta de rentabilidad, ya que por una chorrada con un nombre bonito te cobraban como si te estuvieras comiendo a Picasso en persona. Por darles alguna cifra, el BOE del 31 de octubre de 2009 recogía la concesión de una subvención de 7 millones de euros a los siguientes “cocineros”: Pedro Subijana, Andoni Luis Aduriz, Juan María Arzak, Martín Berasategui, Eneko Atxa, Hilario Arbelaiz y Karlos Arguiñano. Salen a millón por barba, no está mal. 

La comida en spray también nos sale por una pasta. El gobierno vasco de Patxi López, siguiendo la estela de los 7 millones dados por su compañero ZP, le cascó 4,8 millones de euros de subvención a la empresa que mete en bote masa de tortitas, tortitas y masa de churros. 

Y hablando de churros nos venimos a Lugo. Una pequeñísima y modesta empresa, una caravana en la calle, que lleva ahí desde la época de María Castaña, que no vive del cuento como otros, que lucha contra el frío todos los días… A estos en lugar de subvencionarlos los quieren largar de allí. Cerca de cinco mil personas han firmado contra esa medida. Yo no porque no he visto las hojas pero cuando las tenga delante contarán con mi firma. 

¿Me parece estética la caravana? No, la verdad es que no. Me parece espantosa y que es un pegote en ese sitio. Pero esa no es la cuestión. Si lo que nos molesta es la forma, todo es hablarlo y tal vez en lugar de tener esa estructura se puede montar otra más estable y estética, en plan kiosko, y seguir manteniendo la actividad de esta buena gente. 

Tampoco le gustaba al Alcalde la cafetería del parque y se gastó un montón de nuestro dinero (660.000 euros que sepamos) en hacer una nueva, por el precio que a un particular le costaría un palacete. Pues quizás hacer un kiosko estético a cuenta del churrero (concediéndole el espacio en vía pública como hasta ahora) o del ayuntamiento con el correspondiente alquiler, sería una forma de evitar el problema. Pero no comparto cargarse un negocio que funciona y menos para engrosar las listas del paro, ya de por sí abultadas. Vale que la administración no ayude, pero al menos podía tener la decencia de no estorbar. 

Pero quizás el error sea de Don Pepe. Su problema quizás ha sido vender churros de los de toda la vida. Si los hubiera metido en Spray no vendería ni uno, pero no le haría falta porque podría vivir de las subvenciones. Otro camino podría ser hacer la receta de siempre pero cambiarles el nombre y ponerlo largo y enrevesado, tipo “delicias de esencia de trigo elevadas sobre una cama de reducción de olivas”. Como la receta es sencilla tampoco se me ocurre mucho más, pero bueno, no es que tenga que defender el tema frente a grandes lumbreras.

jueves, 7 de febrero de 2013

¿Tocará volver a los juzgados?

Viene hoy a toda página en la prensa local un resumen la entrevista que Paco Rivera le hizo ayer a José Luis Otero en Punto Radio. Para no perderse una coma. 

El tema empezó por la desaparecida matrona de la que les hablaba ayer, que sabe dios dónde anda, pero derivó en una crítica sin paliativos a varias personas del Ayuntamiento de Lugo, empezando por su alcalde e incluyendo en el saco al exconcejal Piñeiro. Les acusaba, entre otras lindezas, de ser corresponsables de la quiebra de Fundiciones Pardo, pero la cosa no quedó ahí.

Imagino que los juzgados de Lugo están bastante sobrecargados, pero aun así no habrán pasado desapercibidas las declaraciones de Otero en que asegura tener documentación sobre el caso Campeón “y de otros” y amenaza con que “cualquier día empiezo a largar”. 

También nos cuenta Otero que las farolas que él hacía a 18.000 pesetas la unidad fueron compradas en Madrid por Piñeiro, de forma reiterada, a 180.000 pesetas. Han leído bien, 10 veces el precio. ¿Alguien se imagina los motivos que podrían llevar a buscar una empresa de fuera de Lugo que cobra una farola al precio de diez de la ciudad? Otero hace referencia a que él no pagaba “mordidas”… ¿tendrá algo que ver? Lo dejo a su inteligente criterio. 

Creo que ha llegado el momento de plantearse ciertas cosas. Quizás debería haber un listado de precios en que las administraciones pudieran consultar lo que cuestan las cosas que pagan para que las empresas pudieran hacer ofertas. Ya sé que hay unos procedimientos, que si el concurso, que si la licitación y todo ese rollo pero los hechos demuestran que no funcionan. 

Yo les propongo lo siguiente: el ministerio correspondiente, que podría ser tanto Hacienda como Administraciones Públicas, podría sacar un listado de precios base para los productos, desde los folios hasta los bancos de la calle, y en base a ese listado de referencia se harían las ofertas ante las administraciones. Cualquier rebaja sobre ese precio se entendería como una mejora de la licitación y un aumento haría perder puntos. 

Ya está bien eso de que “como es para la administración y el dinero no duele le calco el doble”, o diez veces más por lo que veo. Hay que tener en cuenta que un bolígrafo vale lo mismo para el Ayuntamiento de Lugo que para la Xunta, e incluso hacer “juntas de compras conjuntas” para abaratar sería una idea. No es lo mismo pedir ofertas para 100 paquetes de folios que para 100 millones. 

Pero volviendo al tema local, Otero hizo acusaciones muy serias que imagino que podrá demostrar, y que implican tanto a Piñeiro, que aparentemente contrató a cuenta del presupuesto municipal cosas muy subidas de precio teniendo ofertas más bajas en Lugo, como al Alcalde, que por lo que dice José Luis Otero era conocedor y cómplice del asunto, ya que no le puso coto. 

La Justicia deberá intervenir, otra vez, lo cual les puedo jurar que no me hace ninguna gracia. Dentro de poco haremos como los americanos y elegiremos a los jueces en las urnas. Después de todo están teniendo más influencia en la vida política que cualquier concejal.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Pérdidas históricas

Cuando uno pierde las llaves suele buscar en determinados sitios: los bolsillos de los abrigos, la bandejita de la entrada, la mesita de la sala… y a veces las encuentra dentro de la nevera, debajo de la cama o en cualquier otro lugar inverosímil. Otras veces pasa por delante del llavero diez veces antes de verlo. Confieso que a mi alguna vez me ha pasado buscar las gafas teniéndolas puestas, lo cual es vergonzoso pero lo comparto con la confianza que tenemos ustedes y yo a estas alturas. 

Fuente original en la Plaza de España
Al Ayuntamiento de Lugo le pasa algo parecido, pero con una estatua de bronce de dos metros, que tiene mérito. No saben dónde está. No es que sea importante, sólo es la matrona que desde 1861 formaba parte de la fuente que estuvo en la Plaza de España y que es uno de los monumentos más conocidos de Lugo. Pero a lo mejor está debajo de la cama. 

La historia es bastante peculiar, como casi todo lo que pasa en Lugo. Originalmente se hizo una fuente en la Plaza de España, en la que estaban los cuatro leones originales realizados por Sargadelos y la figura de la matrona coronando el conjunto. Posteriormente esta fuente se despiezó y se colocó por partes: los leones adornaron durante muchos años las escalinatas del fondo de la Plaza de España y la matrona se fue al Parque de Rosalía. Las piezas de piedra de la fuente se las quedó el constructor al que encargaron cargarse la fuente. Tuvimos la suerte de que este señor, que era el muy conocido Varela Villamor, tuvo el sentidiño de almacenar las piedras y, cuando hace unos años quisieron reunir nuevamente el conjunto, la familia fue generosa y la regaló al Ayuntamiento. 

Los leones de la Plaza de España que todos recordamos
Pero las piezas de bronce original no se colocaron en la fuente, que hoy está en la plaza de Avilés (frente a los juzgados), sino que se pusieron réplicas. Que se hicieran copias de los leones podría tener algo de lógica (aunque no demasiada) porque había que hacerles una buena restauración y por lo visto el agua no les viene bien, pero que se colocara una copia de la matrona personalmente no lo comprendo, ya que esta estatua está en un pedestal y la fuente ni la huele. 

Los leones están localizados, aunque su restauración está en el juzgado. Resulta que la empresa que la hizo, la extinta Fundiciones Pardo, ha tenido que irse a ver la réplica para entrar en el juzgado a demandar al Ayuntamiento porque no les quieren pagar los 28.000 euros que costó la restauración. El entonces concejal Piñeiro asegura que creyó que lo harían gratis, a pesar de que firmó la aceptación del presupuesto y los albaranes, pero por lo que se ve no tenía muy claro qué estaba firmando (Dios nos coja confesados). 

Pero la matrona no está. No aparece por ningún sitio, y como Fundiciones Pardo se fue a la porra y sus bienes fueron subastados, no podemos descartar que la matrona haya sido vendida a tanto el kilo como chatarra. Esto es Lugo, no se puede descartar ninguna barbaridad. 

Última foto conocida de la matrona de bronce
Hace unos años se aprobó en el Pleno del Ayuntamiento una iniciativa por la que se almacenarían los bordillos de piedra y otros materiales nobles que había en muchas calles antes de que les metieran la piqueta para poder reutilizarlos y no tirar el dinero. Fíjense que hablamos de bordillos. ¿Y creen ustedes que se van a fijar en eso cuando se les ha despistado una pieza importante y que debe pesar sus buenos quintales? 

Esa estatua, igual que los leones, ya de no estar en su sitio, que es la fuente original, debería estar en algún museo. Quizás el MIHL como tenían pensado sea una buena ubicación, pero creo que nadie pensaba en el vertedero. 

Sólo espero que aún estemos a tiempo y que el juzgado pueda seguir la pista a la matrona de forma que se recupere. Sería tremendamente triste que se fundiera para hacer cualquier cosa, aunque acabara como medalla de los Juegos Olímpicos. El pasado no tiene precio y esto es historia de nuestra ciudad, aunque también lo es ver cómo se hacen las cosas.

Eso sí, luego nos gastamos una fortuna en poner vídeos del pasado de Lugo, mientras nos cargamos las piezas. No me sale otra frase: ¡hay que joderse!