miércoles, 30 de abril de 2014

Publicidad engañosa... e interesada

Matías Prats es uno de los periodistas españoles con mayor credibilidad y que goza de mayores simpatías entre el público. Algo me dice que esto viene dado por su afición a no meterse en jardines demasiado complejos, o a opinar de las noticias como si fuera un analista político, que no lo es.

Ayer dio un ejemplo más de su profesionalidad. Frente a las campañas que las dos principales plataformas privadas están haciendo culpando al malvado gobierno por “obligarles” a cesar las emisiones de varias cadenas, el propio Matías Prats, que dirige uno de los espacios de noticias más vistos de la televisión de este país, dio la noticia hablando del cierre al que obligaba “la sentencia del Tribunal Supremo”.

Supongo que le habrá costado algún disgusto con la dirección de la cadena, pero ha tenido el sentido común y la vergüenza torera de hacer lo que hay que hacer y decir lo que hay que decir.

Por si no conocen la historia del asunto, les paso a explicar un poco el tema.

Tremendista Telecinco
En Julio de 2010 el Gobierno de Zapatero facilitó a las televisiones privadas licencias para ampliar el número de canales de emisión. El problema es que lo que estaba dando eran frecuencias en el espacio digital español, que viene a ser como una carretera o una calle, y lo hizo sin hacer un concurso público como marca la ley. Vamos, que se dieron a dedo. En la época de Zapatero, insisto.

Como era de esperar, una empresa perjudicada recurrió y a pesar de los innumerables recursos de las oficinas jurídicas de las grandes plataformas y de su gran poder mediático, ganó todos y cada uno de los procesos llegando el tema al Supremo, donde nuevamente la concesión fue anulada y dictó orden de suprimir el reparto de licencias declarado ilegal.

El Gobierno de Rajoy llegó y se encontró el cristo montado, e hizo lo que siempre se asegura que hay que hacer: respetar las sentencias judiciales. ¿Podría el Gobierno sacarse de la manga una nueva ley para “legitimar” la concesión dada? Por poder, podría, sólo que entonces nos encontraríamos con una decisión al estilo de Venezuela pero no para cerrar canales sino para mantenerlos abiertos de forma fraudulenta.

Nuestra inestable sociedad se rasga las vestiduras cuando se indulta a un político, un banquero o un señor que suele ir de corbata, pero ahora vemos cómo gran parte de nuestros vecinos, azuzados por una campaña publicitaria interesada por parte de las empresas perjudicadas, se indignan supuestamente para defender a dos de los grupos más poderosos del país. No deja de tener su guasa ver a la izquierda principalmente defender a los ricos e influyentes propietarios de las cadenas de comunicación. La pela es la pela, señores míos, y si así consigo que me saquen diez minutos más en las noticias, mejor que mejor.

Frase falsa
Ahora vemos los anuncios de las plataformas. Telecinco con su dramático y tremendista telenovela de 20 segundos en que "se atropella" a unos pobres canales y AtresMedia diciendo, directamente, algo que es rotundamente falso "El Gobierno nos obliga". No, señores, es una Ley y una Sentencia la que les obliga. Seamos un poco serios por una vez, como Matías Prats.

Siempre me ha llamado la atención que se diga que el auténtico poder reside en la política. No es cierto. El poder lo tienen los medios de comunicación, sin duda alguna, porque tienen tal influencia que, al menos conjuntamente, pueden decidir unas elecciones. Indiscutiblemente.

Y sé que me repito pero es que creo que es fundamental dar ese mensaje: sean críticos con lo que leen y escuchan, venga de donde venga. Vayan a las fuentes, busquen información (nunca tan fácil fue) e investiguen un poco por sí mismos.

Da pereza a veces, pero el premio es una opinión libre. No está mal.

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