Orozco pretende que se haga un peritaje de la grabación en que ofrece puestos a diestro y siniestro a “Bargueiras pequeño”, el que se llevó un micro escondido a la entrevista en que iba a pedir una ilegalidad ante la tranquilidad y sensación de normalidad del Alcalde.
Llama la atención que tras haber salido el portavoz del Gobierno, Luis Álvarez, a defender semejante barbaridad, y a decir el propio alcalde que no es para tanto, no se me pongan locos (quizás la cita no es literal, pero viene a ser el espíritu de lo dicho), ahora vengan a proponer la teoría de que la grabación está alterada y que no se corresponde con la realidad. Me explicarán entonces por qué no negaron su veracidad desde el primer día y salieron a dar explicaciones (relativas) de lo sucedido.

La habilidad de la oposición para rentabilizar este tema es otro cantar. Probablemente por lo de siempre, en un caso porque les ata la comparación con otras ciudades con problemas similares, y por otro porque su pasado les impide hablar muy alto de la corrupción en los gobiernos de Orozco. Eso es lo que creo que más cabrea al ciudadano medio.
A la corrupción estamos tan acostumbrados que ya ni nos llama la atención, pero que “los otros”, no tomen las medidas necesarias, y que la propia portavoz del BNG descarte radicalmente cualquier acción extrema (léase una moción de censura) hace que Orozco se pueda relajar y centrar sus esfuerzos en defenderse de los tribunales, porque la parte política la tiene mucho más tranquila de lo que debería en su situación.
Y mientras tanto él ríe tranquilo. Será Alcalde al menos hasta las próximas elecciones. Al menos.
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