lunes, 2 de marzo de 2026

María Reigosa y la independencia

María Reigosa durante el tenso, tensísimo pleno, del pasado jueves.
Foto: El Progreso

Querido y amable lector:

Hoy les ofrezco dos cosas: un nuevo artículo sobre la situación de María Reigosa y el gobierno local... y una disculpa. El viernes les hablaba de este tema y metí la pata. Hay que rectificar cuando uno se equivoca, y ya llevo dos en unos días así que estaré más atento.

Verán, si María deja el grupo del PSOE no iría al mixto sino que sería concejala no adscrita. Es algo muy similar, pero no igual. La principal diferencia es la económica, ya que no tendría asignación ni personal como grupo, pero sí independencia.

Ya sé que puede considerarse una cuestión de matiz, pero no me gusta equivocarme (a nadie le gusta, creo yo), y por eso les pido disculpas y les ofrezco hoy una versión revisada del artículo, que además El Progreso ha tenido la amabilidad de publicarme

Gracias por su comprensión.


María Reigosa y la independencia

María Reigosa va por libre, creo que motivada porque pensaba que entraba en un sitio serio donde se hablaría de temas de Lugo, se intentaría mejorar la vida de los ciudadanos y solucionar sus problemas, pero se encontró con un continuo espectáculo circense en que la coherencia, los argumentos o la realidad son lo de menos frente al cálculo electoral cutre y la obsesión con destruir a un adversario que jamás, jamás, jamás puede tener razón. Ni aunque la tenga.

Pero llama la atención que en el tenso y bronco pleno del jueves el propio Alcalde impidiese hablar a la concejala e incluso le recordase que los miembros de los grupos políticos sólo pueden opinar a través de sus portavoces. ¿Es una invitación a que Reigosa se vaya de su grupo? Si no fue intencionado, es una metedura de pata de proporciones épicas.

Empujarla a que deje el grupo es una torpeza. Aunque yo inicialmente pensaba que María Reigosa podría irse al grupo mixto no es así, ya que la ley se modificó y su situación sería la de concejala no adscrita, que es una figura poco definida que se ha ido concretando a través de sentencias judiciales.

Un concejal no adscrito es aquel que abandona o es expulsado de su grupo. La diferencia con el grupo mixto es que éste está formado por concejales que no suman como para hacer un grupo propio, y la situación es distinta, aunque muy similar en lo esencial: la libertad.

Como concejala no adscrita Reigosa, por ejemplo, no podría participar en la junta de portavoces, pero sí intervenir en todos y cada uno de los asuntos del pleno, plantear propuestas, ruegos, preguntas… vamos, lo que ahora le impiden y que con la normativa en la mano no le podrían vetar. No podría contratar personal, ni tener una asignación de grupo, pero teniendo en cuenta que a día de hoy ya no cobra por dedicación total ni parcial y que pudo hacerlo, no creo que la economía sea lo que más le preocupa sino obtener la libertad con la que actualmente no cuenta. 

Siendo tan fácil como es y estando tan enrarecido está el ambiente como está, ya que ni la invitan a las reuniones del grupo socialista, ¿por qué no lo ha hecho? Haciendo de adivino, creo que puede ser porque si algo caracteriza a Reigosa es su coherencia personal, y posiblemente sería complicado explicar por qué no pudo asumir tareas de gobierno aduciendo falta de tiempo por su profesión, pero sí podría ejercer por libre, lo que le supondría más dedicación.

Bien es cierto que las decisiones no siempre se toman con total calma y sosiego, y que en una de estas puede lanzarse de cabeza y convertirse en quien, con libertad, decida las mayorías del Ayuntamiento de Lugo, algo que ya está haciendo. Las referencias del Alcalde a ella en el Pleno, acallándola y prohibiéndole hablar mientras aceptaba pasivamente que gente del público la recriminase, probablemente le estará incitando a considerar esa idea. Desde luego no será por falta de disgustos, desprecios y provocaciones, y no es la única que está en esa tesitura. Si otros cabreados del gobierno no dan ese paso seguramente es por cobardía o por la vana esperanza de que en mayo del 2027 les permitan seguir en la dolce vita en que han convertido la política.

Habrá quien piense que el PP está detrás de todo esto. Bueno, el pensamiento es libre. También hay quien cree que la Tierra es plana, que una tortuga sostiene el mundo o que las mal llamadas Caldas sirven de algo. La realidad es mucho más pedestre: han fichado a una persona para hacer de payaso de circo y les ha salido seria y rigurosa.

Por otro lado, dudo que a los populares les suene bien la música de la independencia de los concejales. Ya lo dijo Alfonso Guerra: el que se mueve, no sale en la foto. A ningún grupo político le conviene esa libertad, porque todos los partidos, tarde o temprano, proponen cosas absurdas por imposición de las siglas, de esas que hay que votar con una pinza en la nariz, y queda muy feo que alguien “de casa” tumbe el argumentario.

Reigosa tiene ahora tres opciones: seguir en una situación insostenible y aguantar los 15 meses que restan de mandato, irse a su casa o ser concejala no adscrita y erigirse en árbitro del Pleno. Las dos primeras no le pegan, y a la tercera la están empujando.

Este artículo, cuya autoría es del autor de este blog,
fue publicado en El Progreso del día 28 de febrero de 2026

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