martes, 10 de mayo de 2016

Cela como Letras Galegas

El bilingüismo es algo que parece que no acaba de cuajar. Se basa, entiendo yo, en que tanto el castellano como el gallego son lenguas que conviven pacíficamente en nuestra tierra y que tan de aquí es la una como la otra.

El nacionalismo, que tiene una retórica muy desarrollada, basa todo su discurso en que el Estatuto de Autonomía habla de que el gallego es la lengua “propia” de Galicia, obviando todo el resto del cuerpo legislativo que nos dice que ambos idiomas deben estar en igualdad de condiciones para aquel que lo quiera usar. También dejan de lado que “propio” significa, según la primera acepción del diccionario, “que pertenece de manera exclusiva a alguien”, cuestión de pura lógica porque fuera de Galicia no se habla gallego.

Pero aun aceptando su tesis de que esa palabra dice que es lo “pata negra”, aferrarse a eso es tan absurdo como pretender que digamos “Alacante” porque lo manda la ley (cosas veredes) mientras se emperran en repetir “Galiza” o “Feixoo” como si fuera lo más normal del universo.

Con todo esto lo que pretendo no es hacer un alegato contra el gallego, como muchos habrán pensado (el talibanismo idiomático es lo que tiene) sino una apuesta por el castellano como lengua tan gallega como la que más. Estoy un poco harto de que se den o se quiten carnets de “gallego de pura cepa” por quienes se empeñan en negar la realidad de que en esta tierra hay mucha gente castellano hablante que se siente gallega, aunque no haga un casus belli de ello.

Una de las muestras de que no se acaba de asumir esta convivencia es negar reiteradamente la dedicatoria del Día das Letras Galegas a nuestro único premio Nobel, Camilo José Cela. Vale que su obra en gallego es anecdótica, apenas unas líneas que palidecen ante lo prolífico de su obra, pero nadie le puede negar que desde su sillón de la Real Academia de la Lengua luchó para retirar a la palabra “gallego” el significado de “mozo de cuerda”, que se añadió en 1936 con muy mala leche con una terminología prácticamente esclavista. También peleó (y ganó) para que el gallego fuera considerado idioma y no dialecto. No es moco de pavo.

Esos méritos son suficientes para justificar el “expediente”, pero en mi opinión merece la dedicatoria porque su obra es la de un gallego, y como tal son letras gallegas. Negarle el reconocimiento porque escribió mayoritariamente en castellano me parece negar la realidad de que Galicia es bilingüe y que hay una normalidad que la política se empeña en enturbiar. Cela escribió en lo que le dio la gana e hizo muy bien.

Como persona me caía bastante gordo, si les soy sincero, pero no estamos hablando de simpatías personales sino del reconocimiento de un genio de las letras. Beethoven tampoco es que fuera muy conocido por su sociabilidad y ahí lo tienen, autor de lo que la Unión Europea utiliza como himno. Las cosas son como son.

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