viernes, 7 de junio de 2019

Falta una semana. Planchen las togas


La preparación del Arde Lucus tiene mucha más trastienda de la que mucha gente se imagina. No hablamos solamente del montaje de las carpas, los campamentos, los fuertes y las tiendas, sino también de los ensayos de las obras de teatro, los desfiles y las danzas. No es ninguna broma el chollo que da esto y si nos pagaran por ello no habría dinero que llegase.

El año pasado La Voz de Galicia de Lugo encabezó un especial que se distribuyó a nivel autonómico en que se reconocía la labor de las 17 asociaciones que año tras año reviven el pasado imperial de Lucus Augusti, y desde ese momento se nota que hay un mayor respeto al trabajo de tantos cientos de personas que, desinteresadamente, aportan su esfuerzo y su dedicación a una fiesta para el disfrute de todos.

No me atrevo a hablar de cifras, porque ni quiero hacer el ridículo que tradicionalmente protagoniza las exageraciones oficiales ni me quiero quedar corto porque no tengo forma de hacer un cálculo aproximado, así que diremos que año tras año el Arde Lucus trae mucha gente a Lugo. Pero no importante ya no es quiénes vienen sino los que estamos aquí. Las fiestas no se hacen para los de fuera sino para nosotros mismos, y el orgullo de ciudad no se mide en función de los visitantes, por mucho que económicamente sea un factor fundamental.

El Ayuntamiento este año ha publicado un vídeo fantástico de promoción del Arde Lucus, que les enlacé hace un par de días en este mismo blog. Es una historia muda en que el protagonista cree soñar cuando se encuentra por toda la ciudad con romanos y castreños ataviados como hace dos mil años, y acaba integrándose en la fiesta. Eso es, exactamente, el Arde Lucus, la integración de toda una ciudad en una celebración común.

Venció todos los obstáculos posibles. Cuando los hosteleros del casco histórico crearon la fiesta nadie daba un duro por ella. De hecho hubo una notable resistencia por parte de responsables municipales, que se apuntaron al carro cuando vieron que tenía éxito. Cosas de la política, que hacen que pases de renegar a inventar que inventaste el Arde Lucus, pero ya sabemos que esas cosas al final se saben y se vuelven contra quien miente descaradamente.

El Arde Lucus superó la competencia del San Juan (fiesta para la que originalmente se había creado, curiosamente) y este año se enfrenta a un reto complejo, que es la coincidencia en fechas con el macrofestival “Son do Camiño”. Confiemos en que el tirón de la Roma imperial siga funcionando.

Falta una semana. Planchen las togas y preparen las coronas de laurel. Cepillen las pieles y saquen brillo a las joyas de falso oro. Lucus Auguti vuelve.

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