martes, 11 de febrero de 2020

Acallar al que no piensa como uno no es democracia

Quieren meter la apología del franquismo en el código penal al mismo tiempo que quieren quitar la del terrorismo. Curioso.
La libertad de expresión es, junto a la presunción de inocencia, el derecho más importante de una Democracia. Que cada cual pueda decir lo que piensa con total libertad es el primer paso para la transmisión de ideas y de principios, independientemente de lo que cada régimen político opine sobre su contenido.

¿Hay límites para ese derecho? Creo que no. “¿Y las amenazas?” es que las amenazas no son una expresión sino una amenaza como su nombre indica igual que no es lo mismo la libertad de circulación que andar pisando a la gente por la calle. Centrémonos por favor.

El Gobierno plantea ahora convertir en delito la apología del franquismo. Lo que nos faltaba, reinstaurar la censura cuarenta y cinco años después de morir Franco, y volver a poner a la dictadura en el centro del debate político de un país que tenía ese tema más que superado pero al que abocan una y otra vez a contaminarse con un debate que cada día está más protagonizado por gente que no vivió esa época pero que parece más interesado en ella que en la propia.

Que una persona alabe el franquismo como sistema político me parece preocupante, un fracaso del sistema educativo y una tara cultural importante, pero no un delito. Si hace pocos meses teníamos que aguantar que un grupo cuyo cabecilla está condenado por exaltación del terrorismo viniera a tocar en San Froilán en aras de la libertad de expresión, no entiendo por qué hemos de intentar acallar por la vía penal a quienes creen que el franquismo fue un buen sistema. El revisionismo histórico dista mucho de la justicia y suena más a intentar acallar a quien dice lo que no nos gusta, un principio con el que no puedo estar de acuerdo.

Choca además que esa iniciativa legislativa coincida con otra presentada por Unidas Podemos para revisar o derogar delitos como las injurias a la Corona, la ofensa a sentimientos religiosos o el enaltecimiento del terrorismo. Es decir, que si todo sale como estas personas proponen podremos alabar a los asesinos de ETA, insultar a la Familia Real y a las creencias de la gente pero no podremos hablar bien de los asesinos franquistas. Como mínimo me resulta paradógico.

¿Cuál es la alternativa? ¿Prohibir todo? Desde luego me parece un disparate. Que tengamos que tener tanto cuidado con lo que decimos o escribimos, o incluso con los chistes que contamos hace que nuestro sistema, supuestamente libre, se convierta en una dictadura digna de George Orwell. La Policía del Pensamiento vuelve a la carga.

El camino debería ser otro, el de la mesura legal y la condena social. Que una persona vaya por la calle con el brazo en alto gritando “¡Viva Franco!” lo convierte en un pobre diablo y en una persona digna de nuestra compasión, pero no es un delincuente. Si un partido político se pone a exaltar el franquismo en sus mítines lo suyo es que no le vote ni el gato, pero si lo hacen quizá deberíamos reflexionar en que el problema no está en lo que se le permite decir, sino en por qué ese mensaje puede llegar a calar.

Se atacan los síntomas pero no la enfermedad de fondo. Se intenta acallar a quien no piensa como el Gobierno y eso es terrible porque es lo mismo que hacía Franco solo que en sentido contrario.

¿Dónde está el límite? ¿Si decimos que no se puede hablar bien de Franco por qué permitimos que se hable bien de dioses y textos sagrados que condenan las libertades más básicas y que hablan de guerras santas y de asesinatos por parte del mismísimo Dios? ¿Creamos un Ministerio del Pensamiento que nos diga qué podemos aplaudir y qué no? Mal asunto este.

Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Es una falsa cita de Voltaire (por lo visto nunca lo dijo) pero refleja su obra y su pensamiento. Ese es el único camino posible para una sociedad libre y tolerante, evitar usar el código penal como mordaza.

2 comentarios:

  1. Coidadiño, non sexa que o acusen a vostede de cometer un crimental (https://es.wikipedia.org/wiki/Crimental)

    Por outra parte, a clave destas cousas está na difusa fronteira entre "apoloxía" e "proselitismo".
    Eu creo que calquera debería poder falar en defensa (apoloxía) de calquera tema, xa sexa o franquismo, a pedofilia, a monarquía ou a pizza de chocolate... porque non podemos prohibir a tolemia (so tratala).
    Pero se cadra debería haber límites ó proselitismo, directo ou indirecto, para que non nos fagan a todos comer a pizza de chocolate (que existe: https://www.oetker.es/es-es/nuestros-productos/pizza/ristorante/ristorante-dolce-al-cioccolato).

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  2. Completamente de acuerdo con usted. Y además la cosa no se queda ahí.
    Fíjese que andan ahora en afeitar al tristemente célebre Billy el Niño, el policía torturador franquista. Pero, al mismo tiempo, le ponen escolta y enaltecen como un hombre de paz a Otegui, el que intentó secuestrar a un redactor de la Constitución y al que no dudaron en pegarle un tiro en la espalda cuando el hombre se zafó y huyó. Gabriel Cisneros se llamaba.

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