viernes, 11 de enero de 2013

Un mundo de honor

A ver si nos vamos de fin de semana con buen sabor de boca. Les voy a contar la historia de un gesto que se dio el pasado 2 de diciembre en una prueba de atletismo y de la que no he oído hablar demasiado, la verdad. 

Lo que pasó fue lo siguiente: en una carrera de atletismo había dos corredores finalistas. El primero un keniano, Abel Mutai, que estaba ganando con mucha claridad la carrera (el bueno del chico es medalla de bronce de los últimos Juegos Olímpicos); el segundo el español Iván Fernández Anaya, que ve con sorpresa que su rival se para unos metros antes de la meta… porque se ha confundido y cree que ya ha llegado. ¿Qué hace Iván? ¿Aprovecha la ocasión para rebasar al oponente y hacerse con la carrera? No. Al llegar a su altura se detiene, empuja al otro, le explica por señas que se ha colado y lo lleva casi en volandas a la meta, regalándole la prueba. 
Deportivamente hablando fue una barbaridad, aunque la palabra deportividad también se refiere a lo que hizo ese chico. Su entrenador, el maratoniano Martín Fiz, reconoció que él no lo habría hecho. Si nos miramos todos el ombligo reconoceremos que la mayoría de nosotros tampoco. Nos han metido en la cabeza el rollito americano de que lo importante es ser el “number one” y que la generosidad, la entrega, la honradez y la caballerosidad palidecen frente a una medalla de oro. Iván no lo pensó así. 

Este chico, estudiante de FP porque el atletismo no le da para comer, se ha convertido para mí en un ejemplo. No siempre se trata de ganar, ni de ser el primero. A veces hay que ser más honrado que eso y llevar las cosas como uno piensa que se han de llevar, y no aprovechar un error ajeno cometido sin mala voluntad para torcer el resultado y convertir la derrota en victoria a cualquier precio. 

Habrá perdido esta carrera pero ha ganado mucho, muchísimo más. Ha ganado una medalla de oro al honor, a la coherencia, a la deportividad y a la humanidad de un gesto que le honra. Si hubiera más gente así, viviríamos en otro mundo, y les puedo asegurar que no sería peor que el que tenemos. Sin duda sería un mundo de honor.

jueves, 10 de enero de 2013

La percepción de la justicia

Si vale para un presunto mafioso chino vale para un (autodeclarado) corrupto local. Me refiero a las razones que lograron la excarcelación de nuestro ex edil Liñares, que anda libremente por la calle gracias a que el juzgado metió la pata y prorrogó su detención de forma irregular más allá de las 72 horas marcadas por la Constitución. 

Dice el artículo 17.2 de la Constitución que “La detención preventiva no podrá durar más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos, y, en todo caso, en el plazo máximo de setenta y dos horas, el detenido deberá ser puesto en libertad o a disposición de la autoridad judicial”. En este artículo se basaron tanto los abogados de la presunta red mafiosa china de Gao Ping como los del ex concejal lucense, y ante la Constitución no hay más que decir que “sí, padre”. 

Lógicamente la ciudadanía está preocupada. Ese rollo de que cuanto más trinques más fácil es que evites la cárcel porque te puedes pagar mejores abogados al final va a ser verdad y todo. Si un desgraciado roba un trozo de pan para alimentar a su sobrino moribundo (el domingo fui a ver “Los Miserables”, ¿se nota?) probablemente lo condenen a 5 años de trabajos forzados (nadie se asuste, esto también es de la novela/musical/película), pero si echa el guante a unos cuantos milloncejos de euros de los fondos públicos como mucho le caerán unos pocos años y con la gran ventaja de no tener que devolver ni un céntimo. 

Lo más triste es que si crees en la justicia no tienes más remedio que apoyar estas cosas. No lo de que suelten al que trinca los millones, sino que los tecnicismos se respeten. Hay dos principios básicos en derecho que son la presunción de inocencia (eso de que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, válido en un juzgado pero muy poco habitual en tertulias y comentarios de bar) y otro menos conocido que se denomina “in dubio pro reo”, que quiere decir que ante la duda hay que utilizar la opción más beneficiosa para el acusado. 

Esto, que parece diseñado para que “los políticos” no paguen sus delitos (es lo que se suele oír) es válido para todo el mundo, no sólo para ellos, y es básico para garantizar que la justicia no condene inocentes. En teoría cuanto más garantista sea el sistema más difícil es que una persona no culpable acabe condenada por un delito aunque “tenga pinta de culpable”. Incluso así se dan casos de errores judiciales (que le pregunten a Dolores Wanninkhof) que son lo más grave que puede pasar en un Estado de Derecho. 

Evidentemente esas garantías no son incompatibles con la dureza de las normas, cosa que aqúi no pasa. Que a una persona no se le meta en la cárcel por un robo de poca entidad tiene lógica, pero si repite ese robo 50 veces parece de sentido común que se vayan acumulando unos con otros. No es lo mismo robar 20 euros de una vez que 10.000 en 500 pequeños robos. 

Hay una sensación de cachondeo generalizado, de falta de lógica en nuestro sistema judicial, de maraña legal que sólo se puede desenredar tras el pago de generosas minutas a quienes la conocen en profundidad que lo que dan es un resultado muy poco apetecible en una democracia: que la justicia no es tal. 

Desde Montesquieu la división de poderes se asienta en tres patas: el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Teóricamente cada uno de los poderes puede “controlar” hasta cierto punto a los otros dos, y se entiende que hay independencia entre ellos. En España hay muy poca gente que distinga entre el poder ejecutivo y el legislativo (empezando por quienes ocupan los cargos, que no acaban de pillarle el tranquillo a esa diferencia), y el único que parece un poco diferenciado es el judicial, y eso con matices. 

Si desconfiamos del poder judicial, si perdemos la fe en la justicia, estamos aviados, y por ahí parece que van los tiros. Tal vez habría que darle una vuelta a todo el procedimiento que actualmente está en vigor, pero jamás se podrán eliminar ciertas garantías como las que han soltado a Gao Ping o a Liñares. El principio básico de que es mejor soltar a 100 culpables que condenar a un inocente sigue siendo válido, porque el Estado puede ser generoso hasta la estupidez con el que se equivoca, pero no puede ser verdugo de un inocente bajo ningún concepto.

miércoles, 9 de enero de 2013

Sobre los debates

Hoy toca confesión. Les voy a abrir mi alma y confesarles que conozco mucho menos a las personas de lo que pensaba, porque siempre tiendo a fiarme y a creer que la gente es mucho más razonable de lo que es. 

He llegado a la conclusión de que a la gente no la conoces bien hasta que no estás en desacuerdo con ella en algo, entonces es cuando sale a relucir la auténtica personalidad de cada cual. Por las buenas, cuando todos vamos de la mano hacia el mismo sitio y por la misma senda, todo son buenas caras, besos y abrazos. Pero ¡hay de ti si discrepas! En el momento en que haces notar que en un único punto o en algo estás en desacuerdo con cierto tipo de personas se les escapan los gases por todos los poros de su piel y se lía parda. 

Es curioso, porque además todos tendemos a catalogar, clasificar, encasillar, etiquetar y categorizar. Nos encanta decir de alguien que “es de tal partido” y con eso dar por supuestas una larga serie de características, opiniones y hasta inclinaciones que le adornan. Tanto para bien (las menos) como para mal (casi todas). Eso funciona igual si dices que alguien es de tal ciudad, de una determinada clase social, descendiente de nosequién o que se dedica a una tarea u oficio. 

Esto permite sentirnos muy contentos de nosotros mismos, ya que permite establecer un “ellos” y un “nosotros” en que achacamos los defectos, al menos los más graves, a aquellos grupos a los que no pertenecemos y nos quedamos tan anchos. Por supuesto aceptamos algún defecto propio, no sea que se ponga en duda nuestra objetividad, pero siempre son pecados veniales, de los que se pueden curar con un padrenuestro y tres avemarías. 

Para salir de un grupo y ser clasificado en otro sólo tienes que discrepar. No escucharás argumentos, que eso es algo muy sesudo y para lo que hay que pensar, sino generalizaciones, banalidades, incluso cosas que no tienen nada que ver “es que los de Lugo…” o “es que los funcionarios…” o “es que los altos…”. Francamente es alarmante la poca predisposición que hay, entre gente presuntamente leída, para debatir abiertamente sin prejuicios sobre casi cualquier tema. 

Los debates no son tales, normalmente son cruces de monólogos en que se intenta dar más una respuesta ingeniosa que coherente. Importa más "ser listo" que contestar inteligentemente a lo que se está planteando y ante la duda siempre queda el recurso Fernán Gómez y soltar un "¡a la mierda!".

Que la Democracia en España no ha arraigado lo tengo más claro que el agua. Llegó con muy buenas intenciones pero se ha convertido en una especie de circo de tres pistas en que sólo hay dos grupos: los que mandan y los que quieren mandar. Entre los primeros tiende a abundar el deseo, por otra parte lógico, de querer perpetuar su mandato, mientras los segundos intentan dar el cambiazo a los sillones o, en el peor de los casos, arrimarse todo lo posible a los mandamases para coger aunque sea las migajas del mantel. Curiosamente también en eso categorizamos, pero ahí no voy a entrar porque se me puede interpretar muy malamente y no tengo el día para muchas tonterías. 

En fin, lo que siempre digo: intenten pensar por sí mismos. Escuchen argumentos de todas las partes y después decidan. Pero no decidan pensando en quién dice el argumento, sino en la validez del mismo, porque al final una persona por muy mala que sea puede tener razón en un punto o en dos o en diez.

martes, 8 de enero de 2013

Es importante distinguir

Es muy complicado matizar. En una sociedad en la que todo es blanco o negro, sí o no, arriba o abajo, izquierda o derecha, conmigo o contra mí, es dificilísimo poder mantener una postura detallada sin que te intenten hacer caer en el pozo de la demagogia. 

El próximo día 20 de enero en Lugo se celebrará una protesta frente al congreso del PP en Lugo para reclamar para nuestro flamante Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA para los amigos) una serie de servicios de los que carece tales como hemodinámica, radioterapia y medicina nuclear. Si les soy sincero no tenía ni idea de qué iban estas cosas hasta que nos explicaron la gravedad del asunto y las consecuencias que tiene para los lucenses, que han de desplazarse a La Coruña para recibir tratamientos médicos largos y ya de por sí poco agradables. 

Por si esto fuera poco argumento para apoyar la reivindicación, estos servicios fueron considerados como necesarios por el actual Presidente de la Xunta, con lo que es difícil que ahora vayan a negar su relevancia para nuestra ciudad, e incluso para nuestra provincia, que también es usuaria del HULA. 

Con todo esto, no hay más que apoyar la reivindicación de estos servicios como una causa de interés general, noble e indiscutible. Ahora viene el “pero”. 

Este tipo de propuestas, en mi modesta opinión, han de intentar hacerse dejando la política a un lado. Es obvio que los partidos van a convertir todo lo que tocan en materia electoral, para intentar arañar unos votos aquí y allá o para intentar no perderlos. El PSOE ya ha anunciado que se sube al carro, haciéndose el loco de los años que estuvo al frente de la Xunta y en que, hasta donde yo sé, tampoco había previsiones para todos estos servicios. El BNG no se ha pronunciado pero su postura parece más que obvia. Por su parte el PP llevó al pleno de la Diputación una moción para reclamar estos servicios a la Xunta pero la cosa no fue bien porque había otra del PSOE en términos poco aceptables por lo que se ve (no hay forma de enterarse de lo que pasó realmente en el pleno, y miren que he buscado). 

Es obvio que si te manifiestas contra un partido político es muy complicado decir que no es una manifestación política. También les diré que no creo que la política sea nada malo, lo he dicho muchas veces, pero no comparto el foro donde se presenta la reclamación. Verán, si nos pasamos el día gritando que los partidos no pueden patrimonializar las administraciones no tiene mucha lógica que vayamos con la gorra en la mano a pedir (o con el garrote en la otra a exigir) a un foro político. Lo suyo sería protestar ante la Xunta de Galicia que es la responsable del tema. 

¿Qué diferencia hay? El PP gobierna la Xunta así que tanto monta monta tanto… Pues no, no es tan sencillo. Una protesta ante el PP es un tema político. Una protesta frente a la administración es un tema ciudadano. Ya sé que puede parecer un sofismo, pero no es el caso, es un matiz que, para mí al menos, tiene mucha importancia. 

Cualquier persona afiliada, militante, votante o simpatizante del PP que esté de acuerdo con la reivindicación (yo mismo, por ejemplo) se verá muy condicionada para no ir a la protesta porque alguien puede interpretar (tampoco hace falta ser muy espabilado) que se utilizará como arma política una reivindicación lícita y lógica. De eso sabemos mucho tras las multitudinarias manifestaciones del “Nunca máis” que resultaron ser lo que resultaron, a pesar de que a las concentraciones fue muchísima gente de buena voluntad. Con el “no a la guerra” tres cuartos de lo mismo. 

La ciudadanía está un poquito hasta las narices de que se le utilice de forma descarada para perseguir fines partidistas o “antipartidistas”, que es lo mismo, aunque totalmente diferente. Ustedes ya me entienden. 

En un foro de internet planteé esta diferenciación entre administración responsable y partido político y casi me comen. La reacción fue la esperada “tú lo que quieres es que no haya esos servicios en Lugo” o “tú lo que quieres es defender al PP”. Nada de eso, de veras. Claro que considero al PP responsable político de la puesta en marcha de esos servicios, pero eso no quiere decir que quien es responsable legal y obvio sea la Xunta de Galicia. 

La misma Xunta de Galicia que hoy gobierna el PP mañana la puede gobernar otro partido, que la vida da muchas vueltas, y la protesta ante la administración sería la misma si no se soluciona el problema. 

Si la ciudadanía no distingue entre las administraciones y los partidos que las dirigen estamos perdidos, y parece que según se pedía a algún politiquillo de medio pelo que se le colocara a un familiar en alguna empresa con contratos públicos, ahora seguimos el mismo camino, errado, para pedir a un partido que cumpla los compromisos de una administración. 

El PP no nos dará ni nos quitará servicios, será la Xunta de Galicia, serán nuestros impuestos, será el esfuerzo colectivo de los lucenses y los gallegos. Por eso no me convence lo de politizar algo que realmente no debería ser una materia partidista, sino de sentido común, y de reivindicación ciudadana. Por lo mismo que hoy se condena al PP por no tener esos servicios imagino que habría que agradecerles que los pusieran, y yo no estoy de acuerdo con esa visión. Esa postura es la que convierte a los alcaldes en caciques y a los políticos en "dadores de favores". Para bien y para mal los partidos no son los responsables, son las administraciones. No es fácil apreciar el matiz, lo sé, pero hay que hacer un esfuerzo para evitar ir a pedirle la farola a Don Fulano.

Es importante distinguir. Por lo demás, de veras, ojalá se consigan esos servicios… y ojalá no tengamos que usarlos.

lunes, 7 de enero de 2013

Multando a los magos de oriente

La que se puede liar si uno no anda con algo de cuidado cuando organiza algo, por bienintencionado que sea. Luego a la gente le extraña que nadie se quiera meter a montar actos públicos si no le respalda una administración pública o algo así. Lo digo por lo del policía al que le dio por multar a los coches que tiraban de las carrozas de los Reyes Magos en Lugo. 

La cosa es que el policía, en un exceso de celo quizás justificable o quizás no, vio que los coches que tiraban de las carrozas usaban placas de matrícula de las provisionales. Por lo que se ve un coche con esas placas no puede tirar de un remolque así que zas, multa al canto. Por si eso fuera poco tampoco tenían en regla los papeles de las matrículas así que zas, la segunda en la frente. Y por último algún conductor no estaba registrado en la empresa de los vehículos en cuestión, así que zas, tercer papelito azul (¿las multas siguen siendo azules?). 

Esto abre muchas incógnitas. La primera es qué clase de organización permite que coches que no están debidamente legalizados tiren de las carrozas, aunque tampoco es que piense que esto es una cosa tan grave, si les soy sincero. Creo yo que las propias carrozas de los reyes no habrán pasado la ITV, pero tampoco se trata de que vayan a andar por la autovía tirando caramelos. No hay que exagerar. Único si hay luego un problema y el seguro se desentiende, que es lo que tienden a hacer los seguros siempre que pueden. 

La segunda cosa que no acabo de entender es qué pintaban los anuncios con ruedas que venían a ser los coches en la cabalgata de los reyes. Entiendo que las cosas no están muy bien económicamente, pero no acabo de ver claro que para que podamos embolsarnos unos cuartos para pagar la cabalgata tengamos que hacer tragar a los niños los logotipos de la empresa de vehículos en cuestión. El año pasado ya habían metido un camión de Merkamueble que le quedaba a la cabalgata como a un Cristo unas pistolas. 

Pero la más grave es mi tercera reflexión: si un municipal puede utilizar las normas con toda la razón del mundo y la legalidad de su parte (otra cosa es la oportunidad, pero eso depende del carácter de cada cual) ¿qué le impedirá multar a un niño de 5 años en su triciclo por no ir por la calzada en la Avenida de la Coruña? Con la nueva normativa sobre tráfico de la ciudad, les recuerdo que no se puede ir por la acera en bici y que no hay excepciones para los niños. Ya me dirán. 

¿Estaremos sujetos a la arbitrariedad que supondrá que un policía sonría cuando ve a un crío en triciclo o que por el contrario prefiera colaborar en la recaudación para equilibrar los presupuestos municipales? Es lo que tienen las normas, que son genéricas. 

Así funciona Lugo. ¿Para qué vamos a modificar una norma usando el sentido común si podemos arreglarlo después de forma torticera? Multamos con una norma absurda y luego vendrán los pliegos de descargo, los favores y las cosillas que se hacen en estos casos y que acaban en la mesa de Pilar de Lara o Estela San José. 

Así nos luce el pelo.

jueves, 3 de enero de 2013

1002 (MIHL II)

Ayer les dije que hoy les hablaría de la exposición permanente del Museo, que sí me ha parecido interesante porque es la que se refiere a la historia de la ciudad. Es una exposición algo corta, no por la duración, sino por la distribución de los espacios, que se me hicieron pequeños, pero muy bien montada y muy estética. Lo único que no me convenció es la forma de integrarla en el museo, ya que me da la impresión de que lo de la Historia de Lugo es algo casi tangencial a la creación del edificio, donde se da más bombo al continente que al contenido. 

Verán, se supone que el MIHL es el Museo Interactivo de Historia de Lugo, y la impresión que me llevé (subjetiva, por supuesto) es que esa es la excusa para hacer una obra en plan moderna que no teníamos en la ciudad. Vamos palabra por palabra: 

MUSEO: Llama muchísimo la atención que de las piezas expuestas casi no haya ninguna del Ayuntamiento, ya que la mayoría tienen el cartelito de “cesión de la Xunta de Galicia”, “copia de una pieza depositada en el Museo de nosedonde”, “reproducción de…”… Es decir, que no acabo de entender que si no tienes piezas para exponer montes un museo, no parece lo más lógico, ¿no? 

Por otra parte echo de menos algunas cosillas que se me vienen a la cabeza. Los leones que había en la Plaza de España, por ejemplo, forjados en la fábrica de Sargadelos según tengo entendido, se retiraron para su restauración y aseguraban que estarían en este museo. Yo no los he visto por ningún lado. Tal vez es que me salté cosas, porque de los nosecuantos expositores de la chorrada que les contaba ayer sólo vi 7 y en el cartel vienen más. Puede que sea error mío, no lo niego, pero si realmente me perdí cosas tampoco creo que sea un mérito de la organización esconder las piezas sin anunciar un juego tipo “Cluedo”. 

También echo de menos la famosa maqueta aquella que había costado un riñón y que tampoco vi por ningún lado, la que tenían tirada en un almacén cogiendo polvo y que se aseguró que estaría en estas instalaciones según tengo entendido. 

INTERACTIVO: Esto es, obviamente, por hacerse los modernos, porque salvo poder dar en una pantallita a un botón para ver qué narración quieres escuchar no he visto nada de ese tipo. Tampoco es que yo esté muy convencido de que la mayor virtud de un museo sea parecerse a un parque de atracciones, ya que aunque los niños son un público muy deseable (y más con la tiranía de los críos de ahora que deciden a dónde se va) veo complicado que se sientan muy llamados por un museo de este tipo, ni falta que hace. Una cosa es que la cultura sea atractiva a los niños y otra muy diferente que tengas que llevar a Pocoyó para explicar la construcción de la Muralla. 

Un museo interactivo es, por ejemplo, la DOMUS de la Coruña, que si les soy sincero me parece una carallada pero que para los críos está muy muy bien. 

De HISTORIA DE LUGO: Esta es la mejor parte. Hay una serie de vídeos que te van explicando bastante bien la historia de la ciudad, desde la parte de su fundación por Roma hasta las más modernas. Obviamente se le da una importancia más acusada al pasado romano, y la época medieval se menciona casi de pasada, lo que es llamativo porque Lugo en esa época tenía una notable importancia, pero bueno, es interesante. Lo que no acabo de entender es que algunos vídeos de bastante duración los tienes que ver de pie en una especie de pasillo en curva, porque no tienen sillas. No apto para gente mayor ni para tomárselo con calma. 

La mayor pega que le vi a la exposición es un viejo caballo de batalla que enlaza con el tema estrella del BNG, que les recuerdo que era el responsable de cultura cuando se montó este tinglado: absolutamente toda la cartelería y los vídeos están en gallego. Los vídeos están subtitulados en castellano (qué detallazo) pero los carteles de las piezas vienen sólo en gallego: ni en castellano, ni en inglés, ni en francés, ni en italiano… sólo en gallego. 

Les juro que soy absolutamente incapaz de entender esto. Haces un museo asegurando que será un atractivo turístico y lo limitas a los de Piedrafita para aquí. Yo, personalmente, me cuidaré muy mucho de recomendárselo a los visitantes que no me pregunten por el museo en gallego, ya que tal y como a mi me fastidiaría mucho ir a otros lugares y encontrarme excluido (aunque no recuerdo ningún museo en Cataluña o en el País Vasco que utilizara en exclusiva su lengua vernácula) entiendo que a un valenciano le hará poca gracia no entender los cartelitos de la pieza que está viendo. 

En resumen, casi, pero no. Han hecho lo más difícil, que es construir un edificio bonito y atractivo, poner unos vídeos interesantes y obtener algunas piezas llamativas. Han patinado en lo más básico: colocar las cosas bien y explicarlas al visitante de forma que le ilustren sobre nuestra querida ciudad. 

Pero bueno, al menos los (bastante numerosos) fallos son relativamente fáciles de corregir. Ya lo hará alguien, por un módico precio.

miércoles, 2 de enero de 2013

Si sólo hubiera costado MIHL euros...

Antes de nada, feliz año nuevo, que es lo propio. Les contaría mi fin de año, pero fue tan sumamente surrealista que creo que lo voy a dejar pasar hasta que el tiempo lo convierta en una divertida anécdota en lugar de lo que pienso ahora. 

Así que, fiel al título de este blog, vamos a hablar de nuestro Lugo del alma. Les contaba a primeros del mes pasado que no había ido al MIHL y que tenía ganas… pues nada, antes del año nuevo me propuse ir y fui, así que les cuento. Hoy sólo les hablo de la impresión general del edificio y la exposición “temporal”. 

Vaya por delante que yo no soy precisamente un entusiasta del arte moderno, más bien lo contrario. Cuando un señor pinta una raya y un punto yo no veo más que una raya y un punto. Por lo mismo, si un “artista” caga en un bote (a mí no me miren que eso es real) a mi no me parece otra cosa que una mierda enlatada por mucho que me cuenten que es una “abstracción del mundo en que vivimos y un reflejo de la podredumbre interior del ser humano”. Decir chorradas que suenen bien también lo sé hacer yo y eso no me convierte en un artista conceptual, que es como se llama a los que no saben pintar. 

Por ir por orden, les voy explicando la experiencia paso a paso. Como no hay señalización para llegar al MIHL uno da por sentado que puede llegar por cualquier sitio, así que me metí por el parque de la Milagrosa (vamos, la antigua FRIGSA), y aparqué frente al propio museo. Ni un cartel que señalice la entrada, ni una mala flechita de dirección… así que lo primero que vi es, en mi opinión, una deficiencia clara en cuanto a la orientación al visitante. 

Nos acercamos a la torre principal dando por sentado que la entrada tenía que estar cerca de la parte más grande, y acertamos. Cuando íbamos hacia allí escuchábamos unos ruidos de unos críos por megafonía. Lo primero que supusimos es que había una actividad de estas participativas que están tan de moda y que había unos chavales haciendo el indio… nos equivocamos (dos aciertos seguidos eran mucho). Resultó ser una “obra de arte” en que una “artista” estuvo imitando frente a una grabadora los ruidos que escuchaba en una obra junto a su taller… Hay que escucharlo para creerlo… y la buena moza asegura que esa “obra” le llevó dos años. Creo que mis sobrinas habrían solucionado la papeleta en apenas 10 minutos. 

Una vez superado el ataque de risa, entramos en el museo. La entrada es preciosa: una escalera en curva por la que vas descendiendo hacia el piso subterráneo (les recuerdo que el edificio está enterrado) y te da una impresión muy favorable, que se diluye un poco cuando llegas abajo y ves el césped hecho un asco, pero bueno, uno que es un poco puntilloso. 

Entras en el edificio y te ves un poquito perdido, porque la recepción no está frente a la puerta, que sería lo lógico, sino un poco apartada en un lateral. Como somos gente espabilada conseguimos superar este contratiempo (tampoco es para tanto) y vamos a informarnos. Nos cuentan que hay una exposición temporal y una permanente. Empezamos por la temporal. 

Aquí es donde llegamos a ver esa cosa que costó 44.500 euros según publicó la prensa. Les juro ante los Santos Evangelios que no miento: cuatro estores de colorines, una pecera (luego profundizo en esto), una mesa con unto (unto del de verdad, del caldo), una pantalla con una proyección de un vídeo, un panel con fotos que harían las delicias de un pederasta y una escultura de un señor enrollado en una especie de colchón. Importa el premio: 44.500 euros. Si sólo hubiera costado MIHL euros serían MIHL euros tirados (el chiste no es muy bueno, pero anda que la exposición...)

Lo primero que me costó entender (es arte abstracto, no lo olviden) es porqué hace falta una “comisaria” para una exposición de cinco obras. Si es para colocarlas les juro que yo mismo lo haría por menos de la mitad de los 9.000 euros que se llevó la moza por cachondearse de los lucenses. 

Lo segundo que me llamó la atención fue el famoso estanque de pirañas. En la prensa salían fotos que te hacían pensar que era un acuario en que casi te podías meter a dar unos largos si no fuera por los pececitos carnívoros… pues no, es una pecera, normal y corriente, con un tablero al lado con cachos de carne. La pecera es de las más vulgares que he visto en mi vida, hasta en casa de mis padres tienen una bastante más currada y el doble de grande. Dentro de la pecera unos coches de micromachines y unos euros simbolizan, por lo visto, el capitalismo devorador. Arte en estado puro, no sé cómo Velázquez perdió el tiempo haciendo Las Meninas en lugar de vivir del cuento como hace esta gente. Si al menos el acuario fuera bonito… pero ni eso. Dicen desde el Ayuntamiento que cuando acabe la exposición trasladarán el acuario al HULA… ¡¡Acuario!! Si es una cochina pecera por Dios…

Y dejamos a un lado el hecho de que en estas fechas de fiestas navideñas varias organizaciones han hecho campañas de recogida de alimentos: arroz, pasta, harina, leche... para que vengan a darles ¡¡cordero!! a las pirañas. Lógicamente ya sabemos todos lo que pasaría si esto lo hiciera, por ejemplo, un alcalde del PP... lo pondrían verde (con toda la razón).

Luego hay una mesa de trabajo llena de unto. Insisto, el del caldo (y huele). No le pillé el tranquillo al asunto y no me puse a leer la tarjeta porque si les soy sincero para leer tonterías ya tenemos las revistas del corazón. Detrás estaba el mural, que es una colección de fotos en blanco y negro de chavales de unos 15 años desnudándose (supongo que la Asociación de Pederastas propuso al autor como “personaje del año”) y luego una pantalla con una cascada que se veía mal porque salía pixelada. Lo de la escultura del tío enrollado en un colchón tampoco lo pillé pero vamos, seguro que era algo interesantísimo. 

Miren, yo no digo que todos tengan que ser Velázquez, Goya o Miguel Ángel, pero de ahí a que se rían en nuestra cara de semejante manera… y por unos precios carísimos, claro. La “exposición” me dio la impresión de ser una de esas cosas que te venden y que no puedes decir que te parece una chorrada porque es como lo del cuento de “el traje nuevo del emperador”, sólo que aquí no hay un niño inocente que se cachondee del regente. 

Si esto es arte, me pregunto cuántas “obras” han vendido esos autores. La del unto ya les digo que ni de coña, porque tienes que tener una habitación aislada sólo para eso, si no quieres vomitar por las mañanas. La pecera con las pirañas también es discutible, porque que el arte se te pueda comer no está muy bien visto por los coleccionistas. 

Que el arte tenga que ser "provocativo", "llamativo" o que esté para "hacer pensar" no quiere decir que cualquier imbecilidad más o menos bien presentada (aquí ni eso) sea arte. Es como si ponen a la Orquesta Nacional a tocar un Do sostenido durante un minuto y medio y les digo que es una oda a la monotonía. La idea no es mala, pero sigue siendo una gilipollez.

En fin, les animo a ir a ver la cosa esta para que comprueben si exagero o no, a lo mejor a ustedes les gusta, vete tú a saber. Mañana les cuento algo más del museo, de la parte que realmente sí me ha gustado.