viernes, 10 de mayo de 2013

La bici

Pues ahora sí, por fin me la he comprado. Ya tengo bici. Hacía un par de décadas que tuve la última, que me robaron en su día, y desde aquella no volví a darle al pedal salvo en viajes por el mundo adelante a ciudades donde te alquilan por cuatro perras esta cómoda y barata forma de moverte por los cascos históricos de las ciudades más hermosas del mundo. Hablo de París, Roma, Florencia… En Venecia no, que te mojas. No les pongo mi foto en bici que me da cosa, pero ya me verán por la calle. 

Tengo que reconocer que hubo mucha guasa en su momento cuando, presidiendo una asociación que reclamaba la libre circulación de bicis por el casco histórico (con matices, ya los conocen así que no los voy a repetir), reconocía que yo no tenía bicicleta. Hubo una periodista de Lugo que me dijo que era incongruente, a lo que yo le respondí que no hay que ser judío para estar en contra de los campos de concentración. 

Ese es uno de los males de nuestra era. Llegamos a un nivel tan alto de cinismo que no podemos contemplar la posibilidad de que alguien defienda algo si no le afecta en primera persona. No puedes defender la libre circulación de bicicletas si no eres ciclista, no puedes defender la libertad de empresa si no eres empresario, no puedes defender la libertad religiosa (que incluye la de no creer en nada) si no eres de una religión minoritaria… 

Curiosamente en mi caso la evolución fue al revés en el tema de la bici. Hicimos una “marcha cicloturística” que tuve que encabezar megáfono en mano (sin pasarse, que la marcha era silenciosa y pacífica) en un día de intenso frío de diciembre. Me vi obligado a pedirle prestada la bici a un amigo que no podía acudir a la marcha (por motivos que no vienen al caso) porque podría ser un poco absurdo ir al frente andando delante de las ciento y pico personas que venían a dos ruedas. 

Eso me hizo recordar viejos tiempos en que, yo pecador, bajaba a toda leche por la Plaza de España en una bici que tenía cuando era pequeño (actitud que hoy condeno, pecados de juventud). La típica bici roja que no era ni de paseo ni de montaña, que de aquella no había de eso, y que les llamábamos, erróneamente, de “trial”, que no tengo ni idea de lo que es. 

El argumentar las virtudes de la bicicleta me hizo darme cuenta de lo cómodo que es moverse en bici. Lugo, a pesar de lo que mucha gente piensa, es una ciudad razonablemente llana. Salvo si bajas a la Aceña de Olga, y aun así depende de por dónde (si vas por Ramón Ferreiro y Avenida de Madrid se lleva perfectamente) o al río, desde Garabolos a la Fuente del Rey es una ciudad que no tiene grandes pendientes. Esto no es Vigo, ciudad que recuerdo como rompedora de rodillas. 

Ahora sólo falta un apoyo público a un medio de locomoción económico, ecológico y hasta sano, con instalación de aparcamientos para las bicicletas en lugares estratégicos. No estaría mal que nuestro Ayuntamiento apostara por la bici como una forma de moverse por la ciudad que no debería generar problemas, o al menos serían temas menores en comparación a sus beneficios. 

No sé si será como cuando una pareja espera un hijo, que no ve más que embarazadas por todas partes, pero tengo la sensación de que hay más bicicletas en Lugo ahora que hace un año. No será por la cooperación de nuestros poderes públicos, pero, por lo que sea, bienvenidas sean. Ahora hay una más.

jueves, 9 de mayo de 2013

"Un momentito nada más"

Lo de la doble fila en Lugo, que a veces (es en serio) se convierte en triple es de coña. Ayer una persona denunciaba en un grupo de Facebook que en su zona todos los días hay un coche concreto que se tira toda la mañana aparcado frente a unos contenedores en la plaza de Comandante Manso, junto a San Roque. 

Los lucenses ya sabemos que hay ciertas calles en que es difícil, por no decir imposible, transitar sin ir sorteando coches parados “un momentito nada más”. Son ejemplos de libro el de la calle Orense, que nunca he cruzado sin ver coches en doble fila, o Fonte dos Ranchos, donde a la altura del Gadis siempre hay algún vehículo ocupando carriles. Ya les había hablado en una ocasión de un coche que estaba en doble fila… ¡en la Ronda de la Muralla! Y para mayor fantasía parado frente a un hueco por no perder los escasos segundos que le llevaría aparcar bien. 

Esto, que en lugares civilizados es una excepción cuyo abuso acaba en multa, en Lugo es una cuestión que se toma con toda la normalidad del mundo. Si tienes incluso la osadía de decirle algo al conductor encima no sólo tiene más que decir, sino que te pone pingando y poco menos que tienes que pedirle disculpas porque era “un momentito nada más”, aunque el “momentito” dure un par de horas. 

Pero da igual, no pasa nada. Cambian el reglamento de circulación de Lugo para aumentar exponencialmente los motivos por los que nos pueden sancionar pero ¿qué más dará cuántos pongan si no lo van a hacer cumplir? 

Yo, como liberal que soy, no creo en extensas y enrevesadas normas que permiten al agente de turno machacar a un ciudadano cualquiera porque le caiga mal o simplemente porque la mujer lo haya dejado y quiera pagarlo con alguien. No estoy diciendo que sea lo normal, pero todos somos humanos y la Administración tiene que prever la indefensión de sus ciudadanos frente a las arbitrariedades que todos podemos cometer en determinado momento, sean o no intencionadas. 

Las normas han de ser de mínimos, pero se tienen que cumplir. De nada nos vale tener una legislación que ocupa estanterías si sólo se va a aplicar aquello que permita a las administraciones recaudar “sin molestar demasiado”, y como en el tema del volante todo el mundo es muy sensible parece que ahí no quieren meterse a nivel municipal. Sí a nivel nacional con la Guardia Civil poniendo el radar en la recta (no peligrosa) en donde van a cazar a más a 140 que en la curva (donde se mata todo el mundo) porque ahí no se recauda. 

Las normas de mínimos de las que les hablo deben estar enfocadas hacia la mejora de la seguridad ante todo, como segundo criterio el de la fluidez de la circulación (aquí meteríamos la doble fila como sancionable además del “un momentito nada más” frente a vados, en paradas de autobús, plazas de aparcamiento de discapacitados…) y a partir de ahí el resto de criterios. 

No gustaría en principio, eso ya lo sabemos, porque todos tenemos un puntito de “momentitos nada más” que tenemos que corregir, pero también se protestó en su día cuando se prohibió aparcar sobre las aceras en la avenida de la Coruña (manda huevos) y hoy nadie vería razonable encontrarse coches en las aceras… aunque los haya de vez en cuando.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Las piraguas del Rato

Río Rato, espacio ideal para una escuela de piragüismo...
 Que en Lugo hay gente de ingenio es difícilmente discutible. Las cuentas municipales en la época de Liñares, la participación de los afiliados en la vida de los partidos políticos, o las cifras que nos dicen de visitas a museos y exposiciones gratuitos (que caen misteriosa y alarmantemente cuando se cobra entrada, por pequeña que sea) son clásicos ejemplos del ingenio que aflora en la ciudad. 

Pero siempre queda margen para el pasmo. Nos enteramos de que el Ayuntamiento de Lugo propone una escuela de piragüismo en el Río Rato y se quedan tan anchos. ¡En el Río Rato! ¡Donde el agua apenas alcanza para tapar a las ranas la mayoría del año! 


A menos que la medida traiga consigo el diseño, registro de la patente, fabricación y distribución de piraguas “hovercraft”, en las que puedas lanzarte ora por el agua ora por la tierra, no tiene el más mínimo sentido. Me viene a la cabeza una imagen de la muy prescindible “Moonraker”, vergonzosa película de James Bond en la que el agente británico conducía una góndola por la plaza de San Marcos de Venecia… A lo mejor la idea va un poco por ahí. Estamos hablando de un río donde cuando cae un coche no llega ni accidente, se queda en un pequeño susto.

Primeros intentos de crear un aparcamiento para la escuela

Esto tendría su gracia si no fuera porque ese documento va asociado al nuevo Plan General. Ese que la malvada Xunta de Galicia desea paralizar a toda costa para hacer la puñeta al pobre Orozco… Queda un 5% del PXOM por aprobar, y a la vista de esta documentación si yo fuera la Xunta revisaría ya no sólo ese 5% sino el otro 95% con lupa, para ver si me han metido algún gol de ese estilo. 

Declarar el Rato como río navegable, aunque sea para piraguas es tan absurdo como considerar los tulipanes de la Plaza de España “Reserva de la Biosfera”, y si se hace para poder considerar ciertos terrenos edificables el tema empieza a oler… tanto como el Rato cuando va bajo, que es lo habitual. 

Una escuela de piragüismo en el Rato ¡es que aún no me lo creo! Me recuerda a cuando el Alcalde, en una reunión por lo del famoso Plan Estratégico, que costó una millonada y del que no hemos vuelto a saber nada, hablaba de poner metro en Lugo, tranvía y hasta un servicio de teletransporte. No me lo invento que yo estaba allí y lo escuché en primera persona. 

El papel lo aguanta todo.

martes, 7 de mayo de 2013

"Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada"

Cuando a una persona la eligen para un cargo público lo normal debería ser que ejerciese en nombre de los ciudadanos que le dieron su confianza el “civilmente sagrado” deber del voto. Ese voto tiene tres posibilidades: A favor, en contra o la abstención. Lo que significan los dos primeros casos es obvio, pero es más espinoso cuando hablamos del tercero.

¿Qué es la abstención? No me refiero a la ciudadanía que ya pasa de todo y no va a votar, sino a la “abstención activa”, es decir, el acto de levantar la mano en un foro público (pleno municipal, sesión del Congreso o del Senado…) cuando se da esa opción. Es un tema que creo interesante. 

La primera lectura es que la abstención es una declaración de que no se tiene opinión sobre un asunto. Si se propone, por ejemplo, derribar la Muralla de Lugo y un grupo se abstiene reflejaría, según esta teoría, que le resulta indiferente que tumben o no dicho monumento. Es un ejemplo así que no se me alarmen que hace años que nadie propone cosa semejante.

El segundo supuesto que justifica la abstención es que no se está de acuerdo con algún punto de la propuesta pero sí con otra parte, con lo que ni se puede votar a favor ni en contra. Esto es bastante habitual porque muchas proposiciones con un buen fondo llevan un punto de “te la meto doblada” que está pensado para que el partido contrario no apoye la idea, pero sin pasarse que si no lo que consigues es un voto en contra. Por ejemplo, si se propone en un Pleno pedir a RENFE el aumento de frecuencias a Lugo pero en el texto se meten patadas en la espinilla al oponente político, lo normal es que éste no vote favorablemente porque estaría reconociendo esa patada como propia. 

Pero el más común de los motivos, y el más triste, es la aplicación del “ni chicha ni limoná”. Ayer vimos en el Pleno de Lugo algo así. Ese ponerse de perfil para intentar que las balas que silban junto a las orejas no nos den de pleno suele ser no una indefinición o una opinión matizada, sino un acto de cobardía. No estoy diciendo que todas las abstenciones lo sean, pero sí las de este tipo, que por desgracia abundan. Centrémonos en ello. 

Ayer el BNG llevó a Pleno una iniciativa, de la que ya hablamos el viernes, para declarar “non gratos” a los diputados del PP por el tema de las preferentes. Un acto de populismo repugnante ya que ellos apoyaron en su día al gobierno que montó todo este tinglado y ahora quieren lavarse las manos como Pitágoras (ya conocen el chiste, es por quitarle tensión al tema). Nuestros concejales del PSOE decidieron abstenerse, lo cual es difícilmente aceptable cuando en el debate decía el señor Álvarez que “este tipo de proposta non debería ter chegado a este pleno. Son representantes lexítimamente elexidos”. Es decir, que no están de acuerdo con la propuesta pero no la votan en contra. ¿Por qué? ¿Quizás porque queda “feo”? ¿Quizás porque el público estaba lleno de afectados y no querían enfrentarse a ellos? Cobardía, ni más ni menos. 

A un representante político no se le paga para escurrir el bulto y dejar que decidan otros por la vía de la abstención. Vuelvo a reiterar (por si acaso) que no todas las abstenciones entran en esta categoría, pero si van a un par de Plenos sabrán de qué les hablo. Eso de "yo me abstengo y que salga el sol por Antequera" es cómodo, pero inmoral en ciertos temas. "Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada", dice una cita de Edmund Burke. Estoy de acuerdo.

Si yo fuera Jaime Castiñeira presentaría para el próximo Pleno una proposición en que se declare “non grato” al señor Liñares. El tema de este concejal, mano derecha de Orozco durante muchos años y chorizo confeso, me parece inconcebible. Si Rueda, vicepresidente de la Xunta, tuviera la mitad de problemas legales que él toda Galicia pediría la dimisión no sólo de este señor sino de Feijoo, y hasta les daría la razón. Lo mismo le pasaría a Rajoy con Soraya o a cualquier otro jefazo con su mano derecha. Pero a Orozco le sale gratis. Ya dicen que más vale caer en gracia que ser gracioso. 

¿Qué votaría el PSOE en ese Pleno? ¿Tendría la osadía de votar contra la humillación pública de un hombre que arrastra el nombre de Lugo por el fango de los juzgados? ¿O se abstendría de nuevo? ¿Y el BNG? ¿Apoyaría una medida contra un exsocio de gobierno o buscaría una manera de justificar su negativa con argumentos de guardería? 

Sólo lo podríamos saber si el PP presentara un órdago. No creo que lo hagan y, recuerden, "para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada".

lunes, 6 de mayo de 2013

Licores y cuchipandas

La que se ha liado con lo de los gastos del Grupo Municipal Socialista de Orense en pizzas, ron y otras bebidas “espirituosas” (siempre me ha llamado muchísimo la atención la denominación). No lo entiendo. 

Paso a la explicación de por qué no comprendo bien la reacción de “el pueblo”: no me cabe en la cabeza que pasen desapercibidos los gastos de dinero público asignados a “asuntos sociales” u otras concejalías de tipo “humanista” en chocolatadas, bailes, fiestas, diversos jolgorios, licores y cuchipandas, en que se despachan ocasional pero generosamente derivados alcohólicos, pero cuando el bebercio lo paga un grupo municipal se líe parda. A mi me parece mucho más grave lo primero. 

El destino de los dineros públicos debería tener más seguimiento por parte de la sociedad civil del que tiene, y no entiendo que en los tiempos que corren, donde de forma gratuita se pueden colgar en Internet las copias hasta de la última factura del Ayuntamiento (u otras entidades de derecho público) haya esa opacidad. ¿Qué problema hay en que haya un apartado en la web que diga “seguimiento del gasto” y poner ahí un listado de todos los gastos por concejalías hechos con nuestro dinero? 

¿Por qué no puedo yo saber cuánto han pagado con mi dinero por una impresora que cuesta 100 euros en una tienda cualquiera de informática? ¿Quizás porque en vez de pagar 75 al comprar muchas han pagado 150? ¿Tal vez porque el nombre y apellidos del empresario se parecen mucho al del concejal que hace el contrato? Qué quieren que les diga, uno ya desconfía. 

Pero volvamos al tema, lo de los gastos del grupo municipal del PSOE de Orense. El dinero que se asigna a los grupos municipales es libre en cuanto a su destino, salvo, en el caso de Lugo, que no se puede contratar a gente con ese dinero (ahí, creando empleo). Si tenemos en cuenta que el tema de local, luz, fotocopias, material de oficina, mesas, sillas, ordenadores y personal ya lo cubren los presupuestos municipales ordinarios… ¿para qué es todo ese dinero? Pues para gastar en otras actividades. 

Esas actividades pueden incluir “fiestas populares”, en las que, por qué no, se pueden servir licores. No veo dónde está el problema, la venta de alcohol en España es legal… Salvo que reflexionemos que si pueden hacer esos gastos quizás es que les están dando mucho dinero y que habría que bajar la asignación. 

A mí no me acaba de gustar eso de que una vez dado un dinero se decida también el destino. Estoy dispuesto a debatir “cuánto” pero no “en qué”. Si un grupo municipal considera más adecuado imprimir y buzonear un boletín informativo y otro prefiere hacer una churrascada, es cosa de ellos. Es la sociedad la que tiene que valorar qué moviliza más el voto, si la información o el “bandullo”. Quiero pensar lo primero, pero la verdad es que tengo mis dudas. 

Supongo que alguno querrá ver en esto una justificación o una defensa de que se gaste dinero público de forma opaca. Nada más lejos, pero de ahí a montar un escándalo con este tema media un abismo. 

De hecho creo que el control de un dinero que se gasta con fines políticos debería ser político, es decir, que no comparto que deba haber una norma que regule en qué se gastan esos cuartos pero que quizás los grupos municipales deberían ser los primeros en poner en una web pública el destino de ese pellizco (o no tan pellizco) de tesoro público. Que seamos los ciudadanos los que juzguemos si se gasta o no acertadamente.

viernes, 3 de mayo de 2013

Gratos y non gratos

Hay cosas que parece que sólo pasan en Lugo, donde se pueden dar hechos que convierten una iniciativa ridícula en algo aún peor. La iniciativa ridícula de la que les hablo es la del BNG, que lleva a Pleno una proposición para declarar “personas non gratas” en Lugo a los diputados que votaron a favor de una solución para las preferentes que a los nacionalistas no les gusta. Tampoco creo que les guste mucho a los que la votaron, pero es lo que tiene invertir en productos bancarios, que corres un riesgo. Los hechos que ridiculizan más aún la propuesta son el registro que ayer se hizo en el Ayuntamiento a raíz del caso en que se demostró (por propia confesión entre otras cosas) que uno de los “concejales estrella” de Orozco es un delincuente. Pero contra ese no va la declaración de “non grato”. 

Es curioso que el grupo de Antón Bao y compañía (bueno, Paz Abraira, que son solamente dos sin contar al nutrido grupo de personal a cuenta del Ayuntamiento del que disponen) hayan optado por una medida tan extrema políticamente hablando por un tema tan puntual. Es decir, que según los señores del BNG lo más grave que ha pasado en los últimos años a los lucenses es la quita en las preferentes. 

No pidieron la declaración de “persona non grata” a los diputados que votaron a favor de la caótica política de Zapatero (que, por cierto, ellos apoyaron en el Parlamento), ni con los recortes en sanidad, educación, pensiones o salarios a funcionarios por poner ejemplos de medidas que, según el propio BNG, son una “sangría nacional”. Tampoco piden la declaración de “non grato” para el señor Dorribo, o para el exconcejal Liñares que se sentaba con ellos en el bipartito y que ahora se sienta en el banquillo. 

No, piden la declaración para diputados que, como el exalcalde Joaquín García Díez, no sólo han demostrado un amor incondicional a Lugo sino que son tenidos en muy alta estima por los habitantes de esta ciudad. Se me ocurre mucha gente, muchísima, para la que se podría pedir la declaración de “non grato” en este Lugo nuestro, pero Joaquín no estaría jamás en esa lista. 

Ya sabemos que los partidos políticos son lo que son: máquinas de ganar elecciones (o intentarlo, en el caso del BNG, que ni se acerca a ganar) que se cepillan lo que encuentren a su paso. Pero debería haber algún límite, algún resquicio de moralidad en que incluso las desalmadas organizaciones de partido se parasen a pensar en qué están haciendo. 

“No es nada personal”, dirán. Pues yo creo que sí. Al menos para las personas afectadas. Eso de que te quieran declarar “non grato” en tu propia ciudad, en la que vives, a la que has servido con gran acierto y dedicación durante años es un sapo que sólo alguien que ha hecho algo horroroso debería ser obligado a tragarse. Insisto en el ejemplo de Liñares que me parece más que evidente. 

Persona "non grata" para el BNG
Persona "grata" para el BNG


















Un concejal, mano derecha del Alcalde, que durante años ha estado metiendo mano a la caja, que ha puesto al Ayuntamiento de Lugo en el punto de mira y por el que ayer, que se hablaba de la estúpida propuesta del BNG, volvió a entrar en tromba la policía aduanera a vaciar ordenadores… ese personaje es, para los nacionalistas, “grato”. Un diputado que vota una solución para las preferentes, un problema que se generó durante gobiernos anteriores sustentados entre otros por el Bloque, ese sí, debe ser condenado al ostracismo social. 

Pues en este caso les diré que la política nauseabunda que demuestra el BNG, que el propio Himmler se pensaría dos veces antes de aplicar, debería dirigirse hacia quien lo merece. Hay delincuentes que han estado muchos años robando a los lucenses en el Ayuntamiento. ¿No van a por ellos por alguna razón? ¿Quizás su “bipartito” era más íntimo de lo que les gustaría reconocer? Si no, no se explica.

jueves, 2 de mayo de 2013

Yo lo denuncio. Una vez más.

Cada vez que hay una huelga o un primero de mayo no puedo evitar pensar lo mismo, con lo que les voy a dar el coñazo otra vez con el tema de la bula que los sindicatos tienen para cometer los actos de vandalismo que les vengan en gana. Además en esta ocasión recojo una queja que me ha sido transmitida por un lector (anímense, que yo me apunto a un bombardeo) que me envió fotos de los efectos del tsunami sindicalista de ayer. 
 
Las manifestaciones convocadas con motivo de la fiesta del primero de mayo ha perdido, en mi opinión, toda credibilidad desde el momento en que los convocantes son interesados políticamente en inclinar las urnas de un lado o del otro. No digo nada que no sepan ustedes. La permeabilidad de cargos entre diversos partidos y sus correspondientes sindicatos (CIG y BNG, CCOO e Izquierda Unida, UGT y PSOE) hace que estos últimos no sean independientes y, por lo tanto, que sus criterios sean poco dados a la búsqueda del interés ciudadano sino al propio. Así les va, que con seis millones y pico de parados hubo mucha menos gente que el año pasado, según nos informan diversos medios, aunque esto de los números los cuentan como quieren.

Pero miren, que uno barra para casa me parece aceptable siempre y cuando no venga vendiéndonos su “independencia” y “transparencia”. Es como pedir actos de moderación económica y comprar una flota de Audis para los jefes, como según algún digital de ayer hizo un sindicato de este país (no sé, me suena a poco creíble pero vaya usted a saber). 

Que las manifestaciones del 1 de mayo sean reconocibles por las banderas de los sindicatos a mí, personalmente, no me parece normal. Si hay un lema no debería haber más pancartas que ese lema. Es como cuando hay manifestaciones a favor de una causa (normalmente noble) y ves que su intención se diluye entre banderas sindicalistas, de la república, de la falange o de vaya usted a saber qué. Yo no las permitiría si fuera el convocante porque se pierde el mensaje entre tanta sigla. 

Pero ayer, una vez más, la cosa fue más allá. No sé las causas por las que lo hicieron ni qué buscan con ello, pero en diversas sucursales bancarias pusieron pegatinas en las puertas y les llenaron la entrada de basura. Al menos no les rompieron nada, que se aprecie en la fotos, pero oigan, ya me dirán ustedes a qué viene eso. 

Me dice mi informante que los manifestantes (todos no, una parte) fueron los que hicieron esto, me imagino que porque son afectados de las preferentes, o por los despidos de la banca o por lo que sea, pero precisamente a eso me refería antes: si estamos hablando de una cosa ¿a qué viene mezclar? ¿Porque así consiguen dar rienda suelta a su rabia mal disimulada por otro tema? Pues estamos aviados. 


Actuación presuntamente sindical en defensa de los trabajadores,
aunque no de los de limpieza que se comerán el marrón.

Frente a la Xunta de Galicia hay acampada una caravana desde hace días, con una protesta por un tema laboral. También se le permite, como se hizo en su día con los del 15M (me lío con las fechas, de tanto simplificar, creo que era esa) mangar la caravana o la tienda de campaña donde al resto de los mortales se nos veda. ¿Qué lógica tiene eso? 

No me vengan con que hay causas nobles, ya lo sé, y por eso se les permite hacer manifestaciones cortando el tráfico, pero de ahí a que puedan dejar un reguero de porquería en donde les apetece, pegatinas en farolas y escaparates, o instalarse cómodamente donde les salga de las narices… yo no lo veo, qué quieren que les diga. 

Les propongo un ejercicio mental para ver la magnitud del tema. Imaginen que quien hace lo que hacen estos señores habitualmente no es un sindicato un día de huelga, sino un partido político en una jornada electoral... o la Iglesia en una protesta contra el aborto... o una agrupación de fumadores pidiendo la derogación de la nueva ley del tabaco... ¿Creen que serían tratados igual? No. Serían detenidos, sancionados e incluso condenados, y me parecería estupendo. Las normas son iguales para todos, o deberían.

Que me vengan a decir que luchan contra los privilegios ejerciendo otros para hacer lo que les pide, no el sentido común, sino algo que está más abajo, me parece inaceptable. ¿Se fijan la normalidad con que aceptamos que una huelga o una manifestación tenga como consecuencia daños en bienes públicos y privados? Pues yo lo denuncio. Una vez más.