jueves, 14 de noviembre de 2013

El coste de la contaminación

La justicia ha hablado, y lo ha hecho de una forma que el público en general no comprende. Reconozco que a mí también me cuesta procesarlo. El Prestige no genera condenas para nadie, y eso se traduce en una lógica indignación popular, pero en mi modesta opinión, mal dirigida como suele suceder cuando hablamos de estas cosas de juzgados.

Si hoy se hundiera el Prestige habría condenas. Porque las leyes han cambiado, precisamente, a causa del Prestige. Lo mismo sucede con el terrorista que pusiera hoy la bomba o pegara hoy el tiro, que se le aplicaría la legislación que hay, no la que hubo. Es lo mismo que pasó con la famosa sentencia de Estrasburgo. Igualito. E igual de difícil de comprender.

Hoy habría condenas porque se han endurecido notablemente las legislaciones que permitían hace 11 años navegar a esa porquería de barco lleno de sustancias contaminantes. Y las legislaciones no sólo se han endurecido en España sino a nivel internacional.

Sí, es injusto, ya deberían ser duras antes, pero señores, les recuerdo que hasta hace muy poco tiempo no existía en España la “prisión permanente revisable” (alias constitucional de la cadena perpetua) porque se consideraba una idea “reaccionaria” desde quienes hoy se indignan porque salen a la calle 26 años después unos terroristas condenados. A ver a qué estamos.

De todas formas, y permítanme la comparación, estoy estupefacto por las reacciones, y a ver si me explico bien que si no me van a moler a palos cualquier día de estos. No deja de sorprenderme la gran campaña que dice que “contaminar sale gratis” que proviene de los mismos que están montando un tremendo lío por la subida de tasas de Sogama. Ahora me explico, no se alarmen.

Lo del Prestige fue un accidente. Creo que en eso estamos todos de acuerdo y que nadie vendrá a estas alturas a decir que fue a propósito. Otra cosa es que el accidente se gestionara bien o mal. Por lo que se ve, la justicia dice que bien, lo que es llamativo por las consecuencias, pero a veces hay males que son imposibles de gestionar. Si hubieran intentado meter el barco a puerto y se hubiera roto a tres kilómetros de La Coruña no me quiero imaginar lo que habría podido pasar y lo que les habrían dicho. Las causas del accidente, en mi opinión, están en permitir que un barco-basura llevase en sus bodegas una bomba de relojería ecológica que nos explotó a los gallegos en plena cara.

¿Y eso qué tiene que ver con Sogama? Pues mucho. Sogama es una empresa pública encargada de esconder nuestras vergüenzas como sociedad. En un momento en que todo viene envasado, etiquetado, individualizado, plastificado, envuelto, preparado y procesado, generamos una barbaridad de basura que es de difícil comprensión. Un hogar de dos personas no baja menos de seis o siete bolsas de basura por semana a la calle, lo que es una locura… y eso también es contaminar.

Nos rasgamos las vestiduras con el Prestige, lo cual es totalmente lógico y es de los casos en que se comprende esa actitud, pero nos falta un poco de reflexión en el ámbito privado. ¿De verdad tenemos la cara de decir que “contaminar no puede salir gratis” y luego nos ponemos como basiliscos cuando nos van a subir 83 céntimos al mes de tasa de basuras? Porque no se dejen engañar por los porcentajes, la subida de tasas de Sogama supone 10 euros al año por hogar, lo que sale en 83 céntimos al mes.

83 céntimos al mes que suponen que los presupuestos de Galicia no tengan que soportar el coste de la “magia” que hace que cuando echamos la bolsa al contendor nos podamos olvidar de ella y de nuestra pobre aportación al medioambiente, tanto individualmente como colectivamente como especie.

No sé si me he explicado bien. Espero que nadie lea esto y diga “¿me está comparando el Prestige con echar la basura?” porque no es eso. Es intentar ser conscientes de que, como colectivo, generamos miles y miles de toneladas de basura que son, con el paso del tiempo, tan contaminantes o más que el Prestige, y que ahí no aceptamos que se nos pida una compensación de unos céntimos más al mes pero pedimos “condenas ejemplares” siempre que no nos toque a nosotros. Siempre que sean “los políticos” a los que, como si fueran la Caja de Pandora, se achacan los males del mundo.

Todos somos contaminantes, y cada vez más. Eso no es disculpar al Prestige ni mucho menos, es condenarnos a todos por el mismo rasero, porque encima lo del barco fue un accidente puntual, pero lo otro es nuestra forma de vivir de forma continuada por los siglos de los siglos.

Y el que esté libre de pecado que tire la primera bolsa.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Creencia ciega

Lo de tirar de la manta se está convirtiendo en una divertida ocupación que se puede interpretar desde dos puntos de vista: el de la espada flamígera de la justicia, que ilumina el mundo con la Verdad, o el menos noble pero más entretenido argumento del “como me hunda te vas a cagar, que te vienes conmigo”. Conociendo la idiosincrasia nacional me temo que somos más de lo segundo que de lo primero, y encima da más espectáculo.

Dorribo, Bárcenas, los trabajadores de la televisión pública valenciana y el exalcalde de Vigo, Carlos Príncipe, tienen en común esa táctica, la de pretender indignar a la opinión pública con los sucios manejos, comisiones, ilegalidades, compadreos, latrocinios, enchufes, abusos y demás hierbas presuntamente crecidas durante muchos años en sus lugares de trabajo… y de los que fueron cómplices hasta que se les acabó el chollo.

El problema de todo esto es que aquí a nadie se le pasa por la cabeza poner en duda las acusaciones de estas personas. La obvia y evidente animadversión de los trabajadores hacia los responsables de su despido, del chorizo hacia quien no ha tapado sus chanchullos (esto vale para Dorribo y para Bárcenas), o del hombre de partido dolido con sus compañeros por un expediente de expulsión, parece que no hacen mella en la presunción de veracidad de sus acusaciones, en ocasiones sostenidas únicamente por sus rabiosas palabras.

Que ahora nos vengan tres trabajadoras de Canal Nou a denunciar abusos sexuales de un directivo que dicen que se masturbó en su presencia “entre 2007 y 2010” es un chiste de mal gusto. Que Dorribo acuse a quien le venga en gana y haga caer a un ministro porque entrar en el juzgado es más fácil que salir, es desesperante. Que Carlos Príncipe saque a la palestra ilegalidades de las que tiene constancia porque se encabrona con sus otrora colegas de partido (dicho sea de paso, el cabreo es más que razonable porque el expediente se lo abren por presentar en una conferencia a Rueda, ahí no hay “alianza de civilizaciones”), parece que es una violación del deber cívico que tenemos todos de poner en conocimiento de las autoridades los delitos de que se tiene constancia. Que Bárcenas asegure que todos estaban al tanto, es más de lo mismo.

Un ciudadano de a pie, entre los que me incluyo, ha de tener un punto de vista crítico con todo esto. Ni creerse a pies juntillas toda cuanta barbaridad oigamos, ni dar por sentado que todo es mentira. Sólo queda una salida: creerse lo que se pueda demostrar y poner en duda todo lo demás. Es lo que indica el sentido común.

Pero para hacer eso uno necesita un modelo, y carecemos de referentes. El PSOE se frota las manos pensando en Bárcenas como su caballo de Troya para entrar en un gobierno que las encuestas aseguran que tiene cada día más lejano, pero argumenta que Príncipe es un cochino mentiroso y que hay que asumir una presunción de inocencia que ellos no respetan con Rajoy. Lo mismo al revés, como suele pasar: al PP le hacen los ojos chiribitas viendo la casa viguesa del PSOE más revuelta de lo que se imaginaban por una tontería como presentar una conferencia.

Ninguno aplica principios que deberían ser evidentes. Ninguno cree en un Estado de Derecho en que las acusaciones hay que demostrarlas. Ninguno defiende la presunción de inocencia, salvo que se acuse a los nuestros, que entonces parecen los Padres Fundadores.

Entonces, ¿a quién va a mirar el ciudadano medio para buscar un referente moral? ¿A los acusadores? ¿A los acusados? ¿A los medios de comunicación que están deseando más carnaza porque creen que sólo vale el periodismo de catástrofes? Es tan difícil…

A riesgo de ser pesado, les repito lo de costumbre: duden de todo. Duden de los criticados. Duden de los críticos. Duden de las fuentes. Duden de los medios de comunicación… Duden incluso de la duda.

Es bonito seguir una creencia ciega porque te facilita la vida, pero luego no se extrañen si se revela falsa. Como todas las creencias ciegas.

martes, 12 de noviembre de 2013

Confío en la Policía

Creo que voy a dejar de insistir en usar el Twitter. No sólo no le pillo el tranquillo sino que para mí, que soy de párrafo largo y explicación pormenorizada, me cuesta mucho reducir a 160 caracteres una idea sin que me salga rana. Ayer mismo me pasó.

Cuando me dirigía ayer por la mañana al trabajo vi que, frente al edificio de la Xunta de Galicia, detenían a un tipo. Lo que llegué a observar es al hombre tirado en el suelo boca abajo, esposado e inmovilizado, y una nube de policías a su alrededor. Bueno, quien dice nube dice 7 u 8.

Me llamó la atención por el número y lo “retransmití” vía Twitter poniendo literalmente lo siguiente: “Espectacular detención frente a la Xunta por la mañana. Tres coches patrulla para reducir a una persona... #proporcionalidad”. No fue un comentario afortunado, hay que decirlo, porque transmite una crítica a la policía que no pretendía.

Como encima ahora las redes se enlazan solas para dar más difusión a los textos, esto saltó también al Facebook (luego nos quejamos del espionaje, pero es que lo ponemos tan fácil…) y ahí es todavía peor, porque parece que si escribes poco es porque lo tienes muy claro, así que la mala redacción del “twit” se interpreta aún peor en la otra red.

En fin, a lo que iba, que me critico a mí mismo. Que no estoy de acuerdo con lo que transmite ese mensaje. No era la intención y lo único que pretendía decir es que me llamó mucho la atención lo de tener tres coches para detener a un tío.

Obviamente no es tan sencillo, como bien me hizo notar un buen amigo de la policía nacional, que me dijo que no es lo mismo un duelo que una detención, y que para esta última, cuantos más mejor. Si encima el detenido es, como en el caso de ayer, un tipo que no está en sus cabales y que agredió a gente sin mediar palabra, peor me lo pones.

Como buen liberal que soy no me gusta el ejercicio de la fuerza ni del exceso normativo por parte del Estado, pero eso no quiere decir que nunca sea necesaria. Una cosa es el liberalismo y otra la estupidez, no nos confundamos. Si un tío agrede a la gente por la calle, claro que tiene que venir la policía, y a poder ser en buen número, a acabar con esa situación, y punto.

Ahora la cuestión que agrava el tema es que el chaval (debía de andar sobre los treinta o treinta y pocos) se murió camino al HULA, y vendrán los dimes y diretes de la acción policial. Bueno, pues aquí lo que procede es una autopsia para evitar posibles problemas a los policías, ya que si este hombre estaba tan mal como parecía probablemente hubiera tratamientos psiquiátricos de por medio, y si ayer, como decía algún funcionario, se pretendía arrojar a los coches, es que muy bien no estaba.

Soy liberal, como decía, pero tengo una tendencia a creer en la versión de la Policía que se basa en que ocho señores pagados para defenderme no tienen por qué mentir. Y si lo hace, la sanción deberá ser proporcional a la traición en la confianza de la sociedad. Pero primero tiene que haber esa confianza. Por mi parte la hay. Confío en la Policía, al menos hasta que me demuestren lo contrario.

lunes, 11 de noviembre de 2013

El nuevo PSOE, el viejo PSOE

Es curioso escuchar a Rubalcaba autoproclamándose como la renovación en el PSOE. Más que nada porque lleva desde que tengo memoria metido en el ajo político. Sin embargo no puede uno fiarse, porque como el ave faisán… perdón, el ave fénix (no sé en qué estaría yo pensando) es mítica su capacidad de regeneración para mantenerse en el cotarro a costa de lo que sea y de quien sea.

He de admitir, sin embargo, que hubo dos mensajes que me gustaron de don Alfredo, sólo que me cuesta creer que los lleve a cabo. El primero es el de que denunciarán los acuerdos con la Santa Sede en cuanto lleguen al poder de nuevo. Mi incredulidad deriva de que tuvieron largos, larguísimos años, para hacerlo sin que se les pasara por la cabeza tal cosa, y eso siendo el partido que más años ha gobernado en España desde la muerte de Franco. Sin embargo, si es cierto, bienvenido sea ese paso que supone, por fin, la separación de Iglesia y Estado que muchos ansiamos desde hace años.

Supongo, eso sí, que el fin de las subvenciones a la Iglesia Católica también implicará el fin de las subvenciones de las demás confesiones religiosas, a menos que éstas tengan el aquel de las minorías, que siempre queda bien en prensa (y la foto con el señor de turno vestido de algo diferente de un cura vende un montón), o lo de la alianza de civilizaciones, que vale para todas menos para la católica, apostólica y romana. Se ve que es una civilización demasiado ajena.

El otro mensaje que me gustó es el de que “nosotros somos socialistas, no nacionalistas”. Quedar queda superideal en este momento, pero no sé qué tal lo llevará el PSC, que les recuerdo que no es parte del PSOE y que va por libre a las elecciones, o el amigo Besteiro. La aplicación de ese principio tan lógico tiene un problema grave: la “realpolitik” que hace que sin los nacionalistas, con Beiras al frente, el PSOE en Galicia tenga menos que rascar que UPyD después de lo del gallego “en el peor de los sentidos”.

A lo mejor es que están dispuestos a sacrificar sus votos en Cataluña y Galicia para lograr entrar en un granero del PP como es Madrid, pero no sé por qué tengo mis dudas de la habilidad de esa maniobra, aunque si les soy sincero me suena bien.

El PP recupera puntos en las encuestas y el PSOE sigue estancado. Es muy complicado vender un mensaje de renovación cuando el tipo que lo lanza es el mismo que dejó a este país al borde de un “evidente” e “inevitable” rescate que nunca se llegó a producir… por suerte.

Quizás Rubalcaba sólo quiere ganar tiempo para buscarse una salida digna. Suponiendo que sea posible.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Reformar el PEPRI sí o sí

Ayer se celebró el primer encuentro de las “I Jornadas de debate sobre el casco histórico de Lugo” organizado por Lugo Monumental, que tuvo como protagonistas a Paz Abraira, concejala del BNG, Raúl Veiga, Presidente del Colegio de Arquitectos en Lugo, Eugenio Corral, Gerente de la APEC y Jaime Castiñeira, concejal del PP y portavoz de vivienda en el Parlamento de Galicia. Una interesantísima jornada en la que se trató el tema del futuro urbanístico del casco histórico, es decir, del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI).


La unanimidad fue absoluta en un aspecto fundamental: la reforma del PEPRI es necesaria y, además, urgente. Incluso el público, entre el que había arquitectos, arqueólogos y otros profesionales relacionados con este tema, coincidió en este punto y demandó que se comience un proceso de modificación para aprovechar lo mejor del vigente plan y cambiar sus evidentes errores. Evidentes vistos hoy en día, claro está.

El punto clave del fracaso del PEPRI en lo que a rehabilitación por parte de particulares se refiere lo abordaron todos los ponentes, aunque Eugenio Corral fue el que puso el acento sobre ese aspecto: la arqueología. Mientras comenzar una obra y encontrar restos arqueológicos en el solar, lo cual en Lugo es un suceso que tiene muchas probabilidades, suponga automáticamente la casi segura ruina del promotor, no habrá quien se atreva a comprar y rehabilitar edificios en el centro.

Como ejemplo Eugenio citó el Templo de Mitra. La Universidad se encontró con esa “sorpresa” al excavar el solar donde construía su sede, y su puesta en valor supuso la friolera de tres millones de euros. ¿Qué pasaría si le sucede esto a un particular? Que no sobreviviría económicamente a esa obra.

Hoy día el PEPRI está obsoleto. Eso no quiere decir que no fuera un plan estupendo en su día, y que no sirviera para nada. Sí que sirvió, y sí que supuso un antes y un después en el urbanismo en Lugo. Si hubiera existido antes todavía disfrutaríamos de edificios de gran belleza y personalidad que hoy sólo podemos contemplar en fotos y libros de historia. 

Desde Lugo Monumental se abordó también el aspecto más “de andar por casa” del PEPRI. Además de ser una norma orientada al urbanismo, contiene normas más detalladas que impiden, por ejemplo, que la carpintería de un edificio pueda ser de madera barnizada. Eso no parece caber en cabeza humana, aunque Raúl Veiga nos explicó que las puertas de madera en su color son un “invento moderno” ya que antiguamente no existían.

Tengo que reconocer que aunque comprendo el argumento no lo puedo compartir. Piedra, madera y hierro forjado parecen ir de la mano en un escenario histórico. Puede que no existieran algunos de esos elementos hace quinientos años, pero tampoco existía el metacrilato que obligan a poner en lugar de los letreros de toda la vida. Creo sinceramente que hay cosas que no tienen sentido, como impedir la madera en las puertas pero obligar a usarla en las terrazas, que están a la intemperie y se estropean con más facilidad.

Fue, por tanto, una jornada en que se mezclaron los grandes temas urbanísticos con las pequeñas preocupaciones (no tan pequeñas cuando te pueden sacudir una multa de bastantes miles de euros) de los empresarios del centro. Y son quizás estas últimas las que también pueden desanimar a otros inversores a instalarse dentro de murallas, porque es más sencillo colocarse en una calle donde no te vuelven loco con doscientas normativas sobre urbanismo y estética de tu local.

Cuidado, apoyo firmemente que haya normas, que haya unas limitaciones, que se designen unos materiales y unos requisitos… pero me cuesta mucho más asumir ciertas órdenes que son de difícil comprensión, como eliminar la madera del casco histórico.



De todas formas este tema no acaba aquí, así que supongo que dará mucho más de sí en breve.

jueves, 7 de noviembre de 2013

El PEPRI y el futuro urbanístico del casco histórico centrarán el primer debate de las Jornadas organizadas por Lugo Monumental

Tras la inauguración del martes de las "I Jornadas de debate del casco histórico de Lugo" con la apasionante conferencia del arqueólogo Celso Rodríguez Cao sobre la Domus del Mitreo, en que este popular profesional explicó la evolución de Lugo basándose en los hallazgos del solar de la plaza de Pío XII, esta tarde comenzarán los debates enmarcados en las Jornadas organizadas por la Asociación Lugo Monumental.

Las normas urbanísticas que atañen al centro monumental de Lugo recogidas en el PEPRI serán el objeto de este primer encuentro, en el que contaremos con los siguientes ponentes: 

  • Paz Abraira, Concejala del Excmo. Ayuntamiento de Lugo. 
  • Raúl Veiga, presidente del Colegio de Arquitectos de Lugo 
  • Eugenio Corral, Gerente de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción 
  • Jaime Castiñeira, Portavoz de Vivienda en el Parlamento de Galicia y concejal del Excmo. Ayuntamiento de Lugo 
La evolución urbanística del casco histórico está inextricablemente ligada a la normativa que regula este ámbito, del que es el buque insignia el PEPRI, una norma aprobada a mediados de los años 90 y que hoy parece necesitar una reforma.

Aspectos secundarios de esta norma como las limitaciones a la hora de utilizar determinados colores e incluso materiales nobles en el casco histórico (está prohibido el uso de la madera en su color en fachadas de la zona PEPRI) afectan también notablemente a las empresas del centro y provocan situaciones sancionables de difícil comprensión.

Todos estos aspectos serán analizados en esta jornada, que tendrá lugar en el salón de actos de la sede de la APEC, situado en la Plaza del Campo (antigua Librería Alonso) a las 20:30 horas del jueves 7 de noviembre. La asistencia es gratuita y libre hasta completar aforo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La alfombra roja del cielo

Lo malo de programar el blog con antelación es que a veces salta un artículo del que ya ni te acordabas si pasa algo. Ayer me sucedió eso con el de la conferencia sobre el templo de Mitra, que se publicó como una invitación a la participación mientras tenía la cabeza en otra cosa: el fallecimiento de mi tío Paco, hermano de mi padre.

Cuando alguien desaparece hablas de su persona. Por desgracia este año he tenido un ejemplo en primera persona que preferiría haber aplazado indefinidamente, pero es la condición humana saber que desde que nacemos estamos condenados a morir. Sin embargo en el caso de Paco es más complicado ya que por una grave discapacidad que sufrió durante décadas no llegué a conocerlo realmente como me habría gustado… pero sí a mis primos, tíos y abuelos.

Es muy fácil hablar de ciertos temas desde la distancia. Cuanto más polémico es el asunto más distancia ha de haber, claro está, pero cuando decimos lo de “pues yo haría…” hay que verse en el caso y después a ver si tienes el valor de hablar. Y lo digo yo, que no soy precisamente discreto en mis opiniones, pero en temas de otra índole.

Durante décadas mis abuelos Silvia y Luis, mis tíos Elisa, Silvia y Eduardo y mi primo Miguel han convivido con Paco y han cuidado de él. Es muy fácil decirlo, pero no tan sencillo llevarlo a la práctica. Y el mérito está en que no le ven mérito, en que lo ven “lo normal”. Eso es oro puro.

Cuando tienes tan cerca a una persona que realmente no puede valerse por sí misma de ninguna de las maneras es cuando aprecias en lo que valía la iniciativa de la Ley de Dependencia, aunque nació con una demasiado discreta dotación económica incluso en época de vacas gordas. No deja de ser curioso el contraste entre el reconocimiento de ciertos derechos más que discutibles (me refiero, sobre todo, a excursiones pagadas con el dinero de todos) y la dura realidad de muchas familias que no pueden atender a sus personas cercanas porque tienen que trabajar, o incluso porque ellos mismos van cumpliendo años y les cuesta hacer ciertas tareas. En el caso de Paco tuvo la enorme fortuna de contar con unos padres y unas hermanas cuya fidelidad estuvo siempre a prueba de bomba.

La dependencia no es una política, es una realidad durísima.

Siempre les he dicho que los recortes se entenderían mejor si no fueran proporcionales: mientras ciertas partidas no estén a cero otras no deberían tocarse. Supongo que no sufriremos a corto plazo una invasión militar así que quizás habría que replantearse comprar tanques y aviones durante un par de años, que bien valdrán los que tenemos, y ya se hará ese gasto cuando el tema económico mejore. Por poner un ejemplo de los que hay cientos.

Pero me desvío. Hablaba de mi familia. Mis abuelos dedicaron toda su vida a cuidar de Paco, y lo mismo mis tíos y mi primo, con el mérito que eso supone. Es muy dura una existencia de dependencia mutua, porque lo de tener que plantear toda tu vida en base a la de otra persona que tiene muy limitadas sus opciones es demoledor.

Imaginen lo que es tener que esperar a que llegue tu marido para salir a comprar el pan, o viceversa. O ir a la playa por turnos. O depender de que alguien se quede un rato para poder ir al cine o a tomar un café con tu pareja. Todos los días, las 24 horas, durante décadas. No creo que sea un ejercicio intelectual, es inabarcable el esfuerzo y la dedicación que eso supone.

No estoy en situación de poder afirmar si Paco era feliz o no, pero desde luego sí que les puedo asegurar que era querido, que disfrutaba de un amor incondicional, este sí que realmente incondicional, de quienes durante tantos años le dedicaron sus vidas. No hay elogio, ni recompensa, ni palabras suficientes que dedicarles. No lo intento, sólo es un modesto homenaje que no podía dejar de hacer a quienes tantos y tantos años han cuidado de Paco.

Si existe el cielo hay quienes tienen su entrada garantizada con alfombra roja y cesta de fruta de bienvenida. Si es así Paco ya estará con mis abuelos, y Elisa, Silvia, Eduardo y Miguel tienen una reserva hecha. Espero que tarden mucho en usarla y que, cuando lo hagan, tiren por los demás, que buena falta nos hará.